La reputación online y el branding personal son de quienes los trabajan, entonces ¿qué esperas para capitalizar las redes sociales y establecer relaciones de confianza?

 

 

Quiero compartir un tema fundamental en nuestra era: el papel de las redes sociales en los nuevos roles de un CEO. Si bien es cierto que se trata de una tendencia que ha sabido empapar prácticamente a todas las industrias en materia comunicativa y mercadotécnica, hablar de ellas en el rol de altas gerencias es punto y aparte.

Platicando en una comida con varios colegas, comentábamos sobre las diversas maneras en que los CEO reaccionan frente a las redes sociales, llegando a la conclusión de tres tipos: los que se muestran indiferentes o temerosos; los que sienten curiosidad pero en realidad dudan de su verdadero valor, y los más “geeks” aficionados a la tecnología que han decidido aventurarse y crear un perfil propio. Sin embargo, sea cuál sea la categoría más numerosa, coincidimos en tres cuestiones fundamentales: ¿Debo tener un perfil en redes sociales? ¿Qué valor tienen para mi negocio? Y si ya estoy ahí, ¿cómo debo hacerlo?

Al margen de los perfiles laborales especializados en redes sociales, el uso de éstas desde la cabeza de cualquier organización es, sin duda, una oportunidad que para muchos ha representado la consolidación de una empresa moderna y al alcance de sus usuarios.

¿Y es que de qué sirve contar con tantas opciones comunicativas si no se hace uso de ellas y no se explotan en favor de la marca? Contar historias, atender clientes, resolver dudas o hasta dar una opinión sobre algún tema de coyuntura son apenas algunos de los principales pretextos para generar confianza, branding y consolidar una reputación mucho más cercana a las personas; el CEO es la imagen; por lo tanto, tiene que compartir la visión, su experiencia e información que lo acerque y humanice ante la audiencia.

Un CEO que tuitea, por ejemplo: “En la sucursal X estamos recabando fondos para apoyar a los damnificados de Baja California”, dejará ver que detrás del nombre de una empresa o de un cargo institucional hay una persona, y como en este caso, una persona que se suma a un esfuerzo social, y que si bien lo hace en nombre de una marca, hacerlo desde un perfil social lo deja más claro.

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La gran diferencia está en hacer uso de un canal comunicativo en persona o dejar que otros lo hagan por ti. Asumir el rol de líder y tomar la batuta, por ejemplo en Twitter, sin duda sentará un precedente tanto para actuar ante una situación de crisis como para compartir alguna información relevante. Esto, las personas lo agradecen y valoran más de lo que se creería.

Se trata de ponerse la camiseta también en el terreno de las redes sociales, ya que éstas representan una gran oportunidad directa para poder contar historias propias de una forma personal, íntima y hasta interactiva entre un CEO y el target de su marca.

 

¿Los beneficios?

No se debe olvidar que un CEO debe compartir mensajes que resalten los valores de la marca, lo cual retribuirá en confianza y valor de marca, pues la sintonía en lo que se hace y dice estará de acuerdo con nuestro comportamiento en las redes sociales.

En términos de imagen pública, por otro lado, las redes sociales se han convertido en un gran aliado, ya que las tendencias de branding personal demuestran que lo que un CEO (en este caso) postea y comparte en redes sociales también es una extensión de su perfil profesional, es decir, se continúa construyendo la reputación tal y como se desea ser percibido.

No se debe olvidar que si se está en sintonía con la filosofía de la marca y se le agrega el sello personal, el alcance será inimaginable. Sumarse a campañas sociales, medioambientales o de alguna coyuntura que realmente sean afines a la personalidad propia dejará ver que no se trata de una empresa que quiere colgarse del tema de moda, sino de una persona (que también es parte de una empresa) que tiene voz propia y así lo deja ver.

El nuevo rol del CEO en plena era digital exige que los líderes y tomadores de decisiones dialoguen, compartan e interactúen entre ellos, con sus audiencias y hasta con las tendencias en torno de las redes sociales.

Un perfil exige veracidad, responsabilidad y transparencia. Si se piensa en una cuenta institucional, más la cuenta personal de un CEO, el reforzamiento será doble. De no ser así –es decir, si el líder de una organización no está en redes sociales–, será él quien se pierda la oportunidad de conocer qué hay más allá de los medios tradicionales y la coyuntura no se detendrá a esperar por él.

Así que si se quiere salir en la foto o simplemente ser parte de un movimiento más grande que los tradicionales, no se debe olvidar que la reputación online y el branding personal también son de quienes los trabajan. El costo de no hacerlo es básicamente perder la voz que hoy se tiene en frente y dejar pasar de largo la oportunidad de construir la historia de nuestras marcas todos los días, en cada tuit, en cada post y en cada like.

Las redes sociales, bien gestionadas, ayudan al CEO, sin duda, a diferenciarse y ganar notoriedad y reputación. Es por eso que es necesario que se una y participe activamente en la conversación que se genera alrededor de su marca y su mercado, que sin duda le ayudarán a diferenciarse y ganar notoriedad y reputación. Como lo dijo Wilhelm Von Humboldt, “en el fondo son las relaciones con las personas lo que le da sentido a la vida”, así que ¿qué esperas para capitalizar las redes sociales para establecer relaciones de confianza?

 

 

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