Por Gilberto Olavarrieta*

En los últimos años se han desarrollado tecnologías que habilitan modelos de negocios inconcebibles antaño, las “tecnologías disruptivas o exponenciales”. Lo interesante es que pueden combinarse y multiplicar aún más su valor. Los casos de éxito son sólidos y se han presentado en todas las industrias y sectores de la economía. En un entorno cada vez más volátil y dinámico, los ciclos se acortan y estas tecnologías juegan un rol importante.

Mientras en el siglo pasado las empresas podían diseñar estrategias y planear a cincuenta años vista, ahora las planeaciones deben ser revisadas cada año por la aceleración de los cambios. Los directivos de la mayoría de las empresas ya son conscientes de que las tecnologías disruptivas están dando forma a los nuevos modelos de negocio y de que es imperante incorporarlas como parte de las ventajas competitivas de sus organizaciones.

Uno de los sectores que más ha evolucionado es la banca. Hace algunos años la estrategia de los bancos giraba alrededor del número de sucursales, el horario de servicios y los cajeros disponibles; ahora, con la banca móvil, la estrategia de ubicaciones y cobertura física es reemplazada por una basada en tecnologías disruptivas que ofrecen mejores servicios, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Existen numerosas taxonomías de tecnologías disruptivas, pero en esta ocasión quisiera enfocarme cuatro que considero ya maduras y de fácil implementación:

  1. Cómputo móvil – Esta tecnología se ha desarrollado gracias a la capacidad de procesamiento de los teléfonos celulares y a la evolución de los sistemas operativos como Android y IOs. El desarrollo de aplicaciones tanto nativas como híbridas permite ofrecer una gama de funciones antes inimaginables. Los dispositivos móviles cuentan con sensores que permiten recolectar información de los usuarios para mejorar su experiencia de uso. La banca móvil es solamente un ejemplo, pero tenemos las aplicaciones de ruteo, tráfico, imágenes, video, compras, asistentes personales… en fin, las posibilidades son muy amplias.
  2. Internet de las Cosas (IoT) – La tecnología para conectar dispositivos electrónicos a internet ya es accesible. La combinación del IoT y el cómputo móvil permite diseñar aplicaciones que recolectan un gran volumen de datos. Por ejemplo, los electrodomésticos pueden conectarse también a los sistemas de los proveedores para ofrecer un mejor servicio a los clientes, desde monitoreo en tiempo real, mantenimiento preventivo y configuración remota. Los accesos a las casas y departamentos son un claro ejemplo, así como los sistemas de iluminación, enfriamiento, calefacción y seguridad.
  3. Computación en la nube – Hasta hace poco, solo las grandes empresas podían invertir en infraestructura de servidores en internet, pues era sumamente costosa. Actualmente, la computación en la nube es muy accesible, un negocio pequeño puede rentar un espacio en la nube y contar con aplicaciones robustas y seguras. La capacidad de procesamiento se ha incrementado al grado de poder correr procesos que antes eran muy tardados en servidores locales. De igual forma, la capacidad de almacenamiento permite ahora que todo tipo de empresa pueda contar con un big data y obtener valor de la minería de datos. Cada vez más organizaciones están migrando de sus centros de cómputo centralizados a capacidades en la nube, las cuales pueden ser escaladas bajo demanda.

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  4. Automatización del trabajo de conocimiento – La Inteligencia Artificial (IA) es, sin duda, la tecnología disruptiva del presente. Gracias a la computación en la nube y a los procesadores de datos disponibles, la IA ya es una realidad. El big data es gasolina pura para la IA, avanzando hacia la automatización del trabajo de conocimiento: desde algoritmos de clasificación para detectar imágenes hasta las redes neuronales que aprenden a mantener una conversación con un cliente potencial para ofrecerle los servicios de la empresa. La IA aprende rápido y hace posible que los robots puedan ejecutar tareas cada vez más complejas, como controlar vehículos terrestres y aéreos.

Vivimos una etapa muy interesante, donde los cambios en los modelos de negocios son más frecuentes y radicales. Para abordarlos, recomiendo formar un equipo multidisciplinario en la empresa e incluir a un experto en cada una de estas tecnologías para poder diseñar un prototipo de aplicación lo antes posible, documentar un caso de negocio y buscar los recursos financieros para aplicar una o varias tecnologías disruptivas. La competencia, en alguna parte del mundo, ya lo está haciendo. Y recordemos que en la arena digital se puede competir desde cualquier parte del planeta, todo está conectado todo el tiempo.

 

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*El autor es director del MBA en EGADE Business School Monterrey.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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