En general, se acepta que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) desempeñarán un papel facilitador crucial para que los países alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. De hecho, el secretario general de la ONU, António Guterres, lo declaró formalmente en 2017 al afirmar que “La Agenda 2030… reconoce el gran potencial de la conectividad global para impulsar el progreso humano”.

Pero, ¿podemos cuantificar mejor el impacto que las TIC pueden tener en los ODS para los países en desarrollo en particular, en donde es probable que los retornos sean mayores y de mayor impacto?, y ¿la conectividad digital acelera ciertos ODS más rápido que otros? Para investigar mejor la relación longitudinal entre las TIC y los ODS (y entre países en diferentes niveles de desarrollo de las TIC), utilicé una adaptación del análisis de la Curva de Preston.

Las Curvas de Preston son relaciones gráficas entre la esperanza de vida (un resultado de salud importante y medible) y el ingreso per cápita real. Fueron presentadas por primera vez por el economista Samuel H. Preston en 1975 [1]. Preston estudió la relación entre riqueza y salud durante las décadas de 1900, 1930 y 1960 y estableció que se mantuvo una fuerte correlación para cada una de las tres décadas. Lo que descubrió, en esencia, fue que a bajos niveles de ingreso per cápita, mayores aumentos en el ingreso conducen a grandes ganancias en la esperanza de vida. Pero a niveles más altos de ingresos, el aumento de los ingresos per cápita condujo a ganancias mucho menores en la longevidad. Por lo tanto, la aceleración del desarrollo económico a partir de bases bajas (pobreza) no solo benefició a los ingresos familiares promedio, sino que también tuvo un impacto drástico en la esperanza de vida.

Gráfica 1 – Ejemplo de una Curva de Preston 

 Fuente:  https://en.wikipedia.org/wiki/Preston_curve

La investigación de Preston también descubrió dos hallazgos muy importantes. El primero era que al reexaminar periódicamente la relación entre el ingreso nacional y la esperanza de vida, se podía establecer cómo cambió el vínculo entre los dos como resultado de nuevas influencias o avances científicos y cómo impactó a los países en diferentes niveles de desarrollo económico. La segunda era que probando la relación a lo largo del tiempo, se podía probar o refutar la relación subyacente.

Gráfica 2 – Observación de la relación al paso del tiempo

Fuente:  https://en.wikipedia.org/wiki/Preston_curve

La Gráfica 2 ilustra tres cambios potenciales en la relación entre la esperanza de vida y los ingresos a lo largo del tiempo. En el recuadro A, la esperanza de vida mejora en todos los países con un determinado nivel de ingresos a lo largo del tiempo, lo que sugiere que cualquier nueva influencia o avance tecnológico en la esperanza de vida repercute por igual en todos los países, independientemente de su nivel de desarrollo económico. El recuadro B muestra un cambio en la relación en el que una nueva influencia o tecnología beneficia proporcionalmente a los países más ricos. Finalmente, el recuadro C describe un cambio en el que los países más pobres se benefician más de cambios exógenos en la tecnología u otros factores.

Si los datos son de hecho la nueva medida de ingresos [2] como muchos han sugerido, y dada la importancia fundamental que se ha dado a las TIC en nuestra capacidad para alcanzar los ODS de la ONU, sustituí la medida del PIB per cápita por suscripciones de banda ancha por cada 100 personas. Observamos algunos hallazgos iniciales interesantes (Gráfica 3).

Gráfica 3 – Curva de Preston: Subscripciones de banda ancha por cada 100 personas (X) vs. esperanza de vida (Y) 

Fuente: Huawei

En primer lugar, la relación que sustituye a la difusión de banda ancha es muy similar a la establecida por Preston utilizando el ingreso real per cápita. La curva es cóncava, lo que sugiere retornos rápidos a los aumentos en la conectividad a Internet desde los niveles más bajos de difusión de banda ancha, pero retornos decrecientes hacia los índices más altos. Sin embargo, una mayor conectividad a Internet todavía se correlaciona con mayores niveles de esperanza de vida. En segundo lugar, la relación cóncava se mantiene durante los años 2005, 2010 y 2015, pero cambia levemente, mientras se desplaza hacia arriba. En general, la curva mantiene su forma, con retornos rápidos para los países menos desarrollados y menos aumentos en la esperanza de vida para los países más desarrollados. Al igual que con los ingresos, los aumentos en la difusión de la banda ancha se han incrementado al mismo tiempo que aumentan la esperanza de vida. Además, el ajuste a la curva también se fortalece estadísticamente con el tiempo, mostrando menos varianza entre países a medida que avanzamos de 2005 a 2015.

Gráfica 4 – Curva de Preston: Subscripciones de banda ancha por cada 100 personas vs. ODS 3 y ODS 4

 Fuente: Huawei

¿Cómo se vería la relación actual si sustituimos la esperanza de vida por alguna medida del progreso entre países hacia los ODS? En el informe de investigación de referencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las TIC de 2019 de Huawei, calificamos a 55 países en una variedad de ODS mediante el uso de un conjunto de métricas cuantitativas variable para cada uno con una puntuación máxima disponible posible de 50. Usé estas puntuaciones para nuestro análisis individual de la curva de Preston de los ODS.

Para el ODS 3 (Salud) y el ODS 4 (Educación), los resultados parecen ser muy similares a los hallazgos anteriores: pequeñas mejoras en las suscripciones de banda ancha de los índices base más bajos se correlacionan con mejoras rápidas en los puntajes nacionales de salud y educación, pero con rendimientos decrecientes a medida que nos acercamos a los niveles más altos de difusión. Además, el ajuste a la curva es aún más fuerte a partir de nuestra medida más holística de los resultados de salud tal como se cubre en el ODS 3 de nuestro punto de referencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de TIC, que solamente esperanza de vida. Lo mismo ocurre con nuestra amplia medida de resultados educativos basada en el ODS 4.

Gráfica 5 – Curva de Preston: Subscripciones de banda ancha por cada 100 personas vs. ODS 5 y ODS 7 

 Fuente: Huawei

La relación para la proporción de suscripciones de banda ancha fija por cada 100 personas con el ODS 5 (igualdad de género) y el ODS 7 (energía limpia y asequible) como se muestra en el gráfico, no presenta las mismas curvas cóncavas claras que antes. La correlación también es más débil. En cuanto a la igualdad de género, hay dos grupos distintivos que debilitan el ajuste general a la curva. Esto posiblemente sugiere que las normas culturales y sociales son más influyentes que la simple conectividad digital. El gráfico para el ODS 11 sugiere solo una relación muy leve de rendimientos crecientes a una mayor conectividad a Internet, lo que puede ser indicativo de las primeras etapas en las que nos encontramos en términos de despliegue de energía inteligente a través de infraestructuras nacionales. Se espera que esto cambie con las infraestructuras de redes de energía inteligente.

En futuras iteraciones de la evaluación comparativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las TIC de Huawei, continuaremos revisando los cambios en nuestro análisis adaptado de la Curva de Preston para comprender mejor la relación subyacente entre las TIC y los ODS y cómo la dinámica cambia con el tiempo a medida que los beneficios de una mayor conectividad estén realizados plenamente.

Para más información sobre el compromiso de Huawei con el desarrollo sostenible, vea nuestro 2019 Sustainability Report. Y aquí más sobre nuestra iniciativa de inclusión digital Tech4All, la cual está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Contacto:

*Andrew Williamson es Vicepresidente y Asesor Económico del equipo de Asuntos Gubernamentales de Huawei. Un asesor clave en las tendencias macroeconómicas, políticas e industriales mundiales. Su investigación también incluye la contribución de las TIC al crecimiento económico y a la sociedad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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