Las universidades son muy importantes para el ecosistema emprendedor mexicano. Si logran vincularse mejor, trabajar en conjunto, atraer capital de riesgo y mejorar sus incubadoras, contribuirán a que México sea una potencia en emprendimiento.

 

 

Por Javier Arreola y Alejandro Cardini May

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Ser emprendedor y considerarse emprendedor parece ser una moda. Sin embargo, el progreso requiere priorizar la generación de empresas ágiles y disruptivas; éstas son las creadoras de la innovación que acelera el bienestar económico y social. Ante ello, y desde hace poco más de un año, el gobierno mexicano ha querido tener presencia más activa en el ecosistema, participando como facilitador, inversor e integrador. Para ello se creó el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem). En este esquema, el papel de las universidades es esencial, por lo que es importante preguntarnos: ¿qué están haciendo las principales Instituciones de Educación Superior (IES) para aportar al emprendimiento?

De acuerdo con el Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico, México es el segundo mejor país de Latinoamérica para emprender, sólo por debajo de Chile. Sus principales fortalezas son las políticas y regulaciones, las condiciones de la demanda y el capital social. Las principales debilidades son la cultura emprendedora, el capital humano emprendedor y la plataforma de ciencia y tecnología para la innovación (Kantis, Federico, & Ibarra, 2014). Afortunadamente, las debilidades pueden ser atacadas desde la universidad.

Hoy encontramos en las IES mexicanas demasiadas incubadoras, que fue el modelo de moda en la última década. Hoy existen 204 instituciones públicas y 124 instituciones privadas con algún tipo de programa de incubación. El 60% se encuentran en el Distrito Federal, Estado de México, Jalisco y Nuevo León. Se ha encontrado que las incubadoras tienen entre sus problemas que los directivos, consultores y mentores carecen de experiencia empresarial, no tienen criterios claros de operación, no comparten el riesgo con emprendedores, y no mantienen vínculos relevantes con empresarios (Gallegos, Grandet, & Ramírez, 2014).

Entre las acciones que han realizado las universidades está el acercamiento con el Silicon Valley de California (EU). Se han importado modelos y programas educativos, así como realizado esfuerzos para tropicalizarlos, con mayor o menor éxito. También se han desarrollado planes de estudios con diversas influencias. Estos modelos serán mejores cuando:

1)   Puedan actualizarse más rápida y armónicamente.

2)   Tengan contacto con otros núcleos de innovación, como los de Tel Aviv, Santiago, Singapur y São Paulo.

3)   Logren tener mejores incentivos de emprendimiento para que investigadores e incubados puedan ganar más si trabajan en la institución, así como acceso a capital de riesgo y contacto directo con emprendedores que sean modelos a seguir.

4)   Integren mejor la cultura del emprendimiento para que no sea una materia o programa aislado.

5)   Logren romper paradigmas como penalizar errores o evitar fracasar.

6)   Hagan un esfuerzo conjunto para compartir experiencias, sincronizar planes de trabajo y definir objetivos comunes a corto, mediano y largo plazo.

A continuación describiremos brevemente el caso de algunas de las IES más importantes de México:

  • Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Esta institución introdujo el término “emprendedor” al léxico mexicano y ahora lo incorpora en lo que denomina la cultura emprendedora. Además, opera tanto incubadoras como aceleradoras en prácticamente todos sus campus. Su principal convenio sobre emprendimiento es con la Universidad de Stanford (California). En los últimos años, su modelo se ha especializado en emprender sin lograr innovar con igual éxito. Ha tenido un buen enfoque en las tecnologías y es líder en ingenieros programadores. También es la Institución que más patenta. Podría formar más profesionistas que no sólo emprendan, sino que innoven para alcanzar mayor impacto.
  • Instituto Politécnico Nacional.Ha desarrollado el programa más eficaz para el desarrollo de tecnología a través de su Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica, o Poliemprende. Por tanto, tiene el marco correcto para innovar, además de un talento inmenso entre sus estudiantes debido a su formación en las ciencias exactas. Su principal convenio sobre emprendimiento es con la Universidad de California. Hoy el Poli necesita mayor acceso a oportunidades de financiamiento y vinculación, además de que sus emprendedores requieren más habilidades suaves.
  • Universidad Nacional Autónoma de México.La UNAM se ha encargado de hacer incubadoras y algunos programas de emprendimiento en sus facultades, los cuales han resultado largos en la práctica y con un apoyo institucional muy básico. En cambio, las y los alumnos se han distinguido en áreas como energía, diseño e impacto social. A pesar de que es la institución que más realiza investigación, desde el enfoque emprendedor ha fallado en monetizar ese conocimiento. Su principal convenio sobre emprendimiento es con la Universidad de Stanford. La UNAM no sólo debe apostar más por sus estudiantes, sino facilitar el acceso al financiamiento y la vinculación con líderes emprendedores e inversionistas.
  • Universidad Anáhuac.Tiene un modelo interesante de emprendimiento, ya que ha procurado no importar el modelo Silicon Valley. Continúa priorizando la red de contactos para la creación de negocios, así como eventos de formación integral y responsabilidad social, a través de sus programas de liderazgo especializados. Su principal convenio sobre emprendimiento es con el Instituto de Empresa en Madrid, España. Sin embargo podría apostar más por el emprendimiento, ya que sus modelos promueven la creación de negocios tradicionales, basados en replicar lo que ya funciona, sin innovar lo suficiente.
  • Instituto Tecnológico Autónomo de México.Creó el Centro ITAM de Creatividad, Innovación y Emprendimiento para fomentar la creación de empresas en su alumnado. El enfoque técnico de su perfil y sus conexiones con inversores y tomadores de decisiones hacen de su centro una propuesta de muy alto nivel para el desarrollo de nuevos negocios. Sus principales convenios sobre emprendimiento son con el Babson College y con el MIT (ambos en Massachusetts, EU). En comparación con las otras IES, el ITAM entró fuerte pero tarde al juego, por lo que aún no ha alcanzado tracción y los frutos de sus programas se verán hasta dentro de unos años.

Con todo esto encontramos que cada universidad debe entender y maximizar sus fortalezas. Algunas tienen un futuro promisorio por su cultura y tradición, otras por su solidez técnica, unas más por su vinculación institucional o sus redes de ex alumnos. Al aprovechar esta diversidad, las IES tienen la gran oportunidad de poner a México en los reflectores del emprendimiento mundial. México no es aún un jugador relevante, pero su potencial es inmenso.

 

Trabajos citados:

Gallegos, R., Grandet, C., & Ramírez, P. (abril de 2014). Los Emprendedores de TIC en México: Recomendaciones de política pública para su nacimiento, crecimiento y consolidación. Obtenido de Instituto Mexicano para la Competitividad, AC, patrocinado por Microsoft.

Kantis, H., Federico, J., & Ibarra, S. (23 de abril de 2014). Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico. Obtenido de UnleashingIdeas.org.

 

Alejandro Cardini May es fundador y director del programa de liderazgo empresarial de la Universidad Anáhuac México Sur. Trabaja con la convicción de transformar a la sociedad a través de la innovación empresarial.

 

 

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Página personal: Javier Arreola

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