DW.- Con la reciente declaración de tres nuevos geoparques, ya son siete los sitios que la UNESCO reconoce en América Latina. La región comienza a sumarse así a la tendencia mundial de proteger y valorar el patrimonio geológico.

“Es una nueva forma de concebir el territorio. Aunque parezca que son solo rocas, uno puede leer a través de ellas, como en el caso de los fósiles, la historia de la tierra y lo que ha pasado hace millones de años. También la historia de la vida y del hombre, los tipos de cultivo o la naturaleza que existe en cada región se deben a la geología y se pueden conocer a través de ella”, destaca Denise Gorfinkiel, de la oficina Regional de Ciencias de la UNESCO para América Latina, en conversación con DW.

Los geoparques latinoamericanos son pocos y bastante recientes. El primero de la región, Araripe, en Brasil, fue reconocido en 2006. Le siguieron Grutas del Palacio, en Uruguay, en 2013; los mexicanos Comarca Minera y Mixteca Alta en 2015; y en 2019 se sumaron Kütralkura (Chile), Imbabura (Ecuador) y Colca y Volcanes de Andagua (Perú).

Lidera China

A nivel mundial, el programa UNESCO cuenta con 147 parques geológicos de 41 países. Por lejos, el que tiene más geoparques es China, con 39. España lo secunda, con 13. Alemania cuenta con cinco, más uno compartido con Polonia. Pero las cifras son solo un referente. El programa es relativamente joven y numerosos sitios de gran valor están en proceso de calificación o aún no han sido postulados.

“América Latina tiene mucho potencial. Actualmente hay varios geoparques en proyecto y todavía podría haber muchos en desarrollo”, adelanta Gorfinkiel. Pero no bastan los méritos geológicos y culturales. También hay una serie de requisitos administrativos y de gestión, la existencia de circuitos, señalética y programas educativos, entre otros.

El equipo de Kütralkura, el flamante primer geoparque chileno, trabajó diez años para concretar la postulación y ser reconocido. “En Chile y la región hay un patrimonio geológico excepcional, además de valores culturales y patrimoniales. Sin embargo, para quienes están recién postulando es un concepto un poco complejo de entender y de llevar a cabo”, dice a DW el geólogo Manuel Schilling, coordinador científico de Kütralkura.

Kütralkura, en Chile, acaba de ser declarado Geoparque de la Unesco. Allí esperan que esta categoría fomente el desarrollo local y la difusión del patrimonio geológico de la zona.

Impulso al geoturismo

Además de preservar y proteger estos sitios, la UNESCO busca educar sobre el geopatrimonio y fomentar el desarrollo económico y social local gracias al geoturismo. Para el geólogo Carles Canet, coordinador científico del Geoparque Comarca Minera, este tipo de turismo tiene un gran peso para impulsar la creación de parques geológicos.

“Estamos viendo un giro, un cambio de tendencia. Antes había un estereotipo de lo que la gente quería salir a ver: el paisaje verde o el cuerpo de agua. El geoturismo es algo amplio, vivencial, donde el tipo de experiencias está ligado a la naturaleza física, pero también a cómo desde los ecosistemas hasta la cultura del lugar están relacionados”, dice a DW.

La actividad volcánica, los fósiles o la minería están íntimamente relacionados con la cultura y la vida humana. “En 500 años, este distrito minero ha producido el 6% de toda la plata del mundo y además tiene 2000 años de minería de obsidiana, desarrollada por tres culturas, teotihuacanos, toltecas y aztecas, y después también en la colonia temprana”, destaca Canet. Comarca Minera coordina actualmente la Red de Geoparques Mundiales de UNESCO para América Latina y el Caribe (GeoLac)

Todos los elementos naturales y culturales están desarrollados, directa o indirectamente, con esa historia minera, dice el geólogo: “El paisaje y la vegetación, el tipo de pueblos, la comida tradicional, la arquitectura, el patrimonio cultural tangible e intangible, todo está ligado y modificado por la minería”.

Los geoparques resaltan la relación de la tierra con las culturas y dan oportunidades de desarrollo sostenible a las comunidades locales. Aquí, en el Geoparque peruano Colca y Volcanes de Andagua.

Desarrollo local

Volcanes, formaciones rocosas, fósiles o vestigios mineros ofrecen múltiples lecturas para el turista común y el visitante más especializado. Para los lugareños, la membresía en la red global de geoparques abre nuevas oportunidades. “Es una forma de desarrollo sostenible y de generar nuevos puestos de trabajo para la población local”, dice Gorfinkiel.

“El programa UNESCO refuerza la visión y el arraigo de la gente sobre el territorio donde vive, el orgullo de pertenencia, de lo que son, de su zona y su cultura. Y desde el punto de vista económico, es un motor que detona actividades”, subraya Schilling.

El sello UNESCO es recibido como un logro y un reconocimiento para los expertos, autoridades y toda la comunidad que está detrás de la postulación, y también implica cumplir una serie de estándares para mantenerse en el programa.

“La gente no necesita mirar a las ciudades, sino que puede trabajar aquí a través del turismo y del desarrollo de productos locales relacionados con atractivos del geoparque, como los volcanes activos, los bosques de araucarias y la cultura mapuche-pehuenche”, destaca el profesor del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Austral de Chile.

Lo mismo está ocurriendo en otros parques geológicos, que comienzan a ser conocidos como destino turístico y a generar oportunidades de desarrollo para las comunidades locales.

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