Por: Gerardo Herrera Villanueva*

El capitalismo ya no es lo que era antes. No es que la rentabilidad haya dejado de ser un factor clave para las nuevas generaciones, sino que el criterio para seleccionar los proyectos donde se busca el retorno de inversión se ha transformado gracias a una creciente conciencia de que no puede haber una sociedad exitosa sin un planeta exitoso. El impulso a la inclusividad, el combate al cambio climático y una mayor equidad de género son temas de importancia capital para las nuevas generaciones. Las inversiones concentradas exclusivamente en generar ingresos enfrentan una resistencia social cada vez más fuerte por múltiples grupos de interés. No sorprende, entonces, que el concepto de inversión de impacto haya cobrado una enorme relevancia en años recientes. Una inversión de impacto concilia la intención de producir impactos sociales, económicos y ambientales que sean positivos y medibles con conceptos como ganancias y rentabilidad financiera. La inversión de impacto trasciende el mero compromiso de gestionar riesgos: su meta es aprovechar el poder de la inversión para generar beneficios para la humanidad en su conjunto.

El concepto es particularmente relevante para Latinoamérica. Ante desafíos como la urbanización, el aumento de los conflictos, la cuarta revolución industrial, y la urgencia de reducir brechas tales como infraestructura, inclusión financiera, seguridad alimenticia y acceso a la educación y salud, la inversión de impacto se torna crítica para el desarrollo de la región. Latinoamérica goza de toda la capacidad para innovar en la creación de un nuevo modelo de incluyente, alejándose de los debates ideológicos estériles que han caracterizado el devenir del continente a lo largo de varias décadas. 

Elaborado por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), miembro del Grupo Banco Mundial, el reporte Growing Impact: New Insights into the Practice of Impact Investing establece que el tamaño de mercado de la inversión de impacto alcanzó los 2.1 billones de dólares. De acuerdo con el reporte, la inversión de impacto continúa en crecimiento a pesar de la volatilidad del mercado causada por la COVID-19. Las tres regiones que más atraen el apetito de los inversionistas de impacto son África subsahariana Latinoamérica y el Caribe, y Asia del Sur (cuatro de cada cinco de las firmas encuestadas por IFC invierten en estas zonas).

IFC trabajó con otros líderes en inversiones de impacto para desarrollar los Principios operativos para la gestión del impacto, o Principios operativos, que proporcionan un punto de referencia en función del cual se pueden evaluar los sistemas de gestión de impacto de fondos e instituciones. Los signatarios de los Principios Operativos deben divulgar anualmente la alineación de sus sistemas de gestión de impacto con los Principios Operativos, y organizar de manera regular una verificación independiente de esta alineación.

Los firmantes de los Principios Operativos se enfocan en el desarrollo: más del 70% de los signatarios de la encuesta aseguran que invierten exclusivamente en los mercados emergentes. Con un tamaño de mercado de hasta 2.1 billones de dólares, la inversión de impacto sigue siendo relativamente pequeña. Esto significa que el mercado solo cubre alrededor del 10% de la demanda, estimada por IFC hace un año en 26 billones de dólares si las oportunidades adecuadas estuvieran disponibles.

El mundo exige un capitalismo más responsable. La crisis pandémica actual evidencia con dureza las desigualdades y la importancia de la sostenibilidad, por lo que podría acelerar la demanda de inversiones en empleos, igualdad de género y protección del medio ambiente. Estos valores centrales no están peleados con las ganancias, al contrario, son factores que pueden garantizar un desempeño financiero continuo a largo plazo. 

El próximo año la inversión de impacto enfrentará fuertes vientos en contra en términos de condiciones de liquidez más estrictas, inversionistas adversos al riesgo, reequilibrio de cartera e interrupción económica generalizada, todo lo cual amenazará la viabilidad de muchas empresas impactantes. Este es el momento en que la inversión de impacto puede demostrar todo su potencial.

Contacto:

*Catedrático y Director de Comunicación de RiskMathics

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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