El corte de caja ha empezado, las comparecencias transcurren ante una nueva composición en el Congreso que cambia la dinámica de los aplausos y los reconocimientos a los cuestionamientos y las llamadas a una inmediata rendición de cuentas.

Para las tribunas de espectadores que desde las redes sociales seguimos el curso de un final de sexenio, no puede haber mejor momento. El dilema del NAICM, la escasez de agua, los súbitos anuncios de recortes a programas y sectores de la administración pública nos tienen absortos en un espiral interminable de información.

Pareciera que esta nueva dinámica de participación social democratiza la información y trae justicia a quienes no habían sido escuchados, a quienes no habían reaccionado y a quienes nada habían cuestionado. O quizás sí, pero no habían tenido el espacio.

El tema de las consultas nos envuelve en un ligero aire democrático que llega aún con la inercia de la última jornada electoral.

PUBLICIDAD

Hacer consultas está de moda, aquí; donde la democracia se anuncia como quien toma un segundo aire. Sin embargo, en otros países los escenarios políticos parecen hablar más del fin de la democracia que de la consolidación de la misma.

Y es que pareciera que no hemos caído en la cuenta de que mientras Canadá se convierte en el segundo país en el mundo en legalizar el consumo del Cannabis con fines recreativos, en Brasil se alista la segunda vuelta electoral, en Reino Unido se anuncia la llegada de un nuevo miembro de la familia real para no hablar de las complicaciones que le supone el Brexit, a México le sigue inmovilizando el debate eterno del “qué” pero no del “cómo”.

La legislación C45 genera la normatividad para el consumo lúdico (no solo medicinal) de la mariguana en Canadá y abre la posibilidad imperdible de gravar sobre un consumo que en 2017 fue superior a los 4,4 mil millones de dólares.

La autonomía que le concede el ejecutivo canadiense a las 10 provincias y a sus territorios independientes para resolver el “cómo”; las especificaciones del eventual consumo que, enmarcado por la Ley de Cannabis no busca incentivar el consumo sino hacer un consumo consciente e informado.

Canadá pasó de la consulta a la acción de gobierno que genera política pública, que desarrolla programas y que es hoy por hoy, ejemplo de lo que si se debe hacer en materia de participación.

Bajo el enfoque de salud pública más que de regulación, se ha llamado al trabajo colegiado de los tres órdenes de gobierno para que se establezcan los detalles de la transición hacia el consumo lícito y se han abiertos los espacios de participación (no de consulta) para que sean las autoridades educativas locales, grupos sociales y empresarios quienes contribuyan a las iniciativas de normatividad aplicable a lo largo del territorio canadiense.

En un país tan diverso, industrializado y en constante crecimiento como lo es Canadá, la consulta más frecuente sondea la opinión acerca de la independencia de Quebec y en ese contexto en junio del 2000 el Parlamento canadiense aprobó la Ley de Claridad, que reconoce el derecho de secesión de cualquier provincia (no solo Quebec) a través de una consulta, siempre y cuando, la consulta cumpla con las expectativas necesarias y esté dentro de la legalidad que exige el Estado de Derecho. ¿Resultado? desde entonces a la fecha, no ha habido una consulta con aspiraciones secesionistas en Quebec.

Noam Chomsky, filósofo y crítico social estadounidense, pone sobre la mesa el fin de la democracia por dos fenómenos observables en EU, pero hoy en días replicados en varios países del mundo. La democracia y el nivel de participación son proporcionales al porcentaje de contribución, es decir, vota el 1% de la población porque es el que incide en las campañas a través de sus contribuciones, la base de la pirámide no vota, no opina y no se manifiesta porque nadie los representa.

Mucho tenemos que aprender de las lecciones que hoy da Canadá respecto a las consultas y respecto a la legalización del Cannabis pues uno de los vientos de cambio y transformación a los que se aspiró en la elección del pasado 1 de julio en México, fue justamente el de las consultas amplias y constantes, el de la eliminación de los vicios que acarrea la corrupción a través de la participación ciudadana y la interacción con las instituciones.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @ArleneRU

Linkedin: Arlene Ramírez-Uresti

Google+: Arlene Ramírez

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

La opinión del pueblo, mecanismo de decisión
Por

La consulta pública como mecanismo de decisión, no es democrática solo por ser consulta, si no se basa en la legalidad q...