Cuando Mike Abrashoff asumió el mando del USS Benfold, éste era el peor buque de la flota del Pacífico de la Marina de EU. En sólo 14 meses lo hizo el mejor enfocándose en su gente.

 

Mike Abrashoff tenía 36 años cuando se convirtió en el comandante del USS Benfold, el buque de guerra con peor desempeño y la moral más baja de toda la flota de la Marina de Estados Unidos. En sólo 14 meses el capitán convirtió la nave en la número uno de la flota del Pacífico, gracias a un arriesgado enfoque de liderazgo que ponía énfasis en las personas.

Durante la apertura de la la gira Nextel Congress, Abrashoff ofreció una charla en el hotel Aqua de la Ciudad de México, en la cual compartió su experiencia a bordo del USS Benfold y los retos que enfrentó para volver un caso de fracaso rotundo en uno de éxito.

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“Como parte de la Marina de Estados Unidos tenía asignado un buque y una tripulación, no podía cambiar nada de eso, así que me enfoqué en lo que sí podía cambiar”, recuerda el exmarino. “No podía promoverlos, ni darles bonos, pero sí preguntar qué era lo que querían y darles una palmada en la espalda cuando hicieran bien su trabajo.”

La iniciativa del comandante era inusual en el estricto mundo marcial: “no me importa tu edad, ni tu rango, ni tu tiempo en la Marina, sólo quiero saber si tienes ideas”, de esa manera fomentó la creatividad y la innovación entre su tripulación. “Quise darles la mejor cultura, el mejor trato y el mejor entrenamiento”, para ello rompió con viejas tradición de rango, como aquella que dicta que el capitán es el primero en la fila a la hora de la comida, para formarse al final.

“Quería demostrarles que estaba ahí para trabajar para ellos, para mantenerlos seguros”, muy pronto Abrashoff recibió respuesta de su personal. Tras entrevistar a cada uno de los más de 100 tripulantes del USS Benfold, se dio cuenta de la composición multiétnica (más de 50% no tenía el inglés como lengua nativa) y las motivaciones que los llevaron a enlistarse en la Marina (una buena parte de ellos lo hizo para obtener la beca universitaria ofrecida por el gobierno).

“No podía alcanzar la excelencia desde mi silla, tenía que salir hacer que el personal se sintiera como parte de un equipo, y tampoco podía exigirles que cambiaran si yo no lo hacía”, relata.

Buena parte de su experiencia la obtuvo trabajando como asistente del secretario de estado William Perry durante los años 80. Durante ese tiempo tuvo la oportunidad de viajar alrededor del mundo, aprovechando toda oportunidad para reunir casos de éxito de buenas prácticas en otros países.

Años después, cuando llegó el momento de comandar el buque de guerra, Abrashoff emprendió un modelo que denomina de “Excelencia sin arrogancia”, escuchó las inquietudes de su tripulación y procuró reconocer todo el tiempo su esfuerzo y dedicación. “En menos de un año habíamos conseguido ahorrar miles de dólares de los impuestos de los contribuyentes al no tener que repetir ningún trabajo”, la productividad y eficiencia del equipo alcanzó niveles sin precedentes y el buque se convirtió en la mejor nave de la flota del Pacífico.

Desde su salida de la Marina, hace 12 años, Abrashoff ha fundado 3 compañías y escrito dos libros It’s Your Ship y Get Your Ship Together en los cuales comparte su enfoque de liderazgo: “todos en una compañía están en el mismo barco, es importante hacerlos sentir que son importantes y que, al final de cuentas, todos somos iguales y que sin su labor la organización no sería lo mismo”.

 

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