En el marco del lanzamiento de su libro, Tras el grito, el periodista británico Johann Hari charla con Forbes México sobre la legalización de la marihuana y la guerra contra el narcotráfico.

 

Por Ana Paula Flores

Johann Hari es un personaje polé­mico. En 2011, el pe­riodista británico fue despedido del diario inglés The Independent tras comprobar que había cometido plagio. De hecho, tras aceptar su error, ofreció devolver las 2,000 libras que había recibido tras ganar el Premio Orwell de periodismo en 2008.

En su libro Tras el grito (Paidós, 2015), Hari decidió viajar a Nueva York para investigar un hecho sobre el cual había discutido desde hace varios años: la guerra contra las drogas. De esta forma, inició un viaje de tres años en el que visitaría nueve países y hablaría con decenas de expertos y personas que han visto el impacto de la penali­zación de las drogas en sus vidas.

Personajes de la talla de Noam Chomsky, Glenn Greenwald y Naomi Klein han celebrado la obra de Hari.

 

Una guerra fallida

En entrevista con Forbes México, Johann Hari comparte su visión sobre la necesidad de legalizar las drogas, particularmente la marihuana, a fin de evitar más muertes.

“El peor desastre de la lucha contra las drogas, en especial contra la marihuana, es el curso que ha seguido la violencia”, dice Hari cuando se le pregunta su opinión de este proceso que dio inicio a principios del gobierno de Felipe Calderón.

“En todos los lugares que visité existe una prohibición en el uso y la comercialización de drogas”, apunta, lo cual ha provocado que se susciten numerosas historias de dolor, que documenta en Tras el grito.

“Algo que se ha dicho mucho de las personas que consumen drogas es que se vuelven violentas y atacan a la gente. Pero esto no es lo que sucede. La violencia por las drogas parte de su prohibición, de tratar de proteger el mercado y ampliarlo”, explica Hari. “El problema es que no hay un control sobre la cadena de consumo del cannabis. Si se legalizara, se acabaría con la violencia”.

El reporte Interpersonal Violence and Illicite Drugs, elaborado por la Organiza­ción Mundial de la Salud (OMS) y el Centro de Salud Pública de la Universidad John Moores de Liverpool muestra que 10.5% de la población norteamericana entre los 15 y 64 años con­sume marihuana, mientras que en Latinoamérica el índice de consumidores es de apenas 3.4%.

“En el siglo XX, México tenía una política hacia las drogas muy sensible. Decían que el cannabis no es una sus­tancia adictiva, que debía ser legal, que los drogadictos merecían recibir un tratamiento compasivo”, expresa Hari.

Sin embargo, comenta: “El gobierno norteamericano comenzó a cuestionar a México y ejerció una política muy represiva. Estados Unidos dijo que el abastecimiento ilegal de drogas llegaba a su país a través de los cárteles mexi­canos, así que el gobierno de México se vio presionado a entrar a esta guerra”.

¿Consideras que hemos perdido más cosas de las que hemos ganado?

Ha sido una catástrofe. Creo que la legalización de las drogas es muy importante para México, sobre todo debido al problema que enfrentan las personas que se encuentran en tránsito de México a Estados Unidos. Obviamente, si México no legaliza las drogas, le resuelve un problema a Estados Unidos y eso los hará felices.

¿Cómo negociar esta legalización con Estados Unidos?

El país tiene un reto diplomático prio­ritario: presionar a los Estados Unidos para que adopte una regulación en el comercio de las drogas. Aunque haya un tráfico legal o un tráfico ilegal de drogas, seguirá habiendo una gran demanda. Por eso, es necesario ejer­cer presión también sobre los ciudadanos norteameri­canos para que le pidan a su gobierno la legalización de las drogas.

Muchos consideran que con la legalización de las drogas cre­cerían otros mercados ilícitos, como la pornografía infantil, el secuestro o la prostitución. ¿Qué opinas al respecto?

No existe evidencia que indique que con la legali­zación de las drogas estos mercados aumentarían. Por ejemplo, cuando se legalizó el alcohol en Estados Unidos el número de secuestros disminuyó. Si quieres secuestrar a alguien, necesitas dinero, ¿no crees? Las bandas crimi­nales tienen un gran mercado que les permite acceder a mucho dinero. Hay que pensar que todos los criminales responden a incentivos y mientras más alto sea el valor del mercado negro de las drogas, más interesa­dos estarán en operar en él. Con la legalización se quitan incentivos a las bandas criminales.

Con la legalización de las drogas, ¿quién pierde más?

Creo que el principal perdedor son los cárteles, pero también los funciona­rios públicos que están vinculados con las organizaciones criminales. Una de las razones es que los cárteles controlan la economía de muchos estados, tienen incluso más dinero que el gobierno. El problema es que existe mucha corrupción en el estado mexicano y los cárteles aprovechan esa situación.

Precisamente, la corrupción es un tema que podría generar externalidades en un mercado legal de drogas. ¿Cómo podría resolverse este asunto?

Con la legalización de las drogas, los cárteles tendrían menos dinero para corromper a las autoridades. Si tengo menos dinero para corromper a las personas, menos personas entrarían a las filas del narcotráfico.

Y con la legalización de las drogas, ¿quién es el gran ganador?

Sin duda alguna serían los mexicanos, porque bajaría significativamente la violencia. Solamente con la legaliza­ción del cannabis, que ocupa la mayor parte del mercado de las drogas, disminuiría la violencia.

De acuerdo con Hari, la discusión en torno a la marihuana no debería estar enfocada a legalizarla o no, sino en cómo hacerlo. Explica que existen dos modelos exitosos: el del estado de Colorado y el de España. En Colorado se considera que el cultivo, la distribución y la comercialización legal de cannabis deben ser fiscali­zados por las autoridades, quienes otorgan licencias a pequeñas tiendas. En España, consiste en la creación de clubes de cannabis administrados por socios, que están bajo vigilancia del gobierno, pero que no responden a ningun régimen fiscal.

Para Hari, el modelo de Colorado podría funcionar bien en México, porque eso implicaría más impuestos. No obstante, señala: “Debería haber una legalización recreacional, pero no comercial, porque el objetivo es que no persiga ganancias y con ello no se creen incentivos para el tráfico ilegal”.

Así, tratando de reconstruir su manchada reputación, Hari asegura que ya se encuentra trabajando en la continuación de Tras el grito.

 

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