Por Eduardo Gómez Alcalá*

Por fin se ha promulgado la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (LRITF), una ley que marca un precedente en Latinoamérica, al ser una de las más avanzadas en el mundo. El crecimiento de las instituciones de tecnología financiera (ITF o Fintech) en México ha propiciado un entorno de desarrollo. Sin embargo, no había un marco regulatorio que rigiera su operación y diera certidumbre a los usuarios, al ofrecer servicios financieros como alternativa a la banca tradicional.

Su objetivo: abrir el camino hacia la inclusión financiera, proteger al consumidor, preservar la estabilidad financiera, fomentar la competencia y prevenir el lavado dinero y el financiamiento al terrorismo. Estos retos son complejos y no serán fáciles de consolidar, pero la puesta en marcha de la LRITF cimenta las bases de un crecimiento ordenado y jurídico de las startup (que hoy suman 238) de fondeo colectivo y medios de pago como las criptomonedas.

 

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Retos y oportunidades por venir

Los desafíos son muchos. La libre competencia de mercado es imprescindible para un ecosistema transparente; no obstante, la regulación era necesaria para evitar la proclividad a algún delito financiero. Asimismo, comienza una nueva etapa de competitividad que mejorará la prestación de servicios financieros en un sector que ha crecido exponencialmente.

La penetración de estos servicios será fundamental para beneficiar a quienes aún hoy no han podido acceder al sistema bancario, implementando herramientas tecnológicas que mejoren la capacidad y alcance de las ofertas financieras hacia el grueso de la población, lo que presenta grandes oportunidades para la innovación y la competitividad entre las Fintech y, por lo tanto, mayores beneficios.

Esto también conlleva el crecimiento de otros servicios, como los smartphones y el internet, para promover un desarrollo sostenido. De igual manera, la transparencia y seguridad serán dos factores positivos del nuevo marco jurídico, lo que estimulará las inversiones nacional y extranjera en este tipo de plataformas.

 

Las fronteras regulatorias

La madurez del sector tendrá un impacto directo en los usuarios finales, quienes se verán beneficiados por menores costos de acceso a servicios financieros, una mayor disponibilidad de estos y menores barreras de entrada.

En este sentido, es necesario que se impulse una adecuada regulación secundaria que establezca las bases de operación, gobierno corporativo, supervisión y mecanismos antilavado que deberán seguir las nuevas entidades de tecnología financiera, promoviendo a su vez, la flexibilidad necesaria para adecuar dicha regulación a los cambiantes entornos operativos (regulatory sandbox).

 

¿Cómo progresar en el entorno Fintech?

Los servicios financieros están sufriendo una transformación sin igual, y las Fintech, así como la banca tradicional, necesitan adaptarse a los tiempos y a las exigencias del momento, lo que requerirá de una agenda estratégica que se alinee a los objetivos de negocio y la que se sustente con innovación, cumplimiento regulatorio y una defensa cibernética sólida.

Conocer las tecnologías emergentes, buscar el talento necesario, promover la colaboración, además de escuchar a los clientes y estar preparados para adaptarse a sus requerimientos, jugarán un papel fundamental para sobrevivir y florecer dentro del ecosistema llamado Fintech.

*Socio líder de la Práctica Regulatoria, de PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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