Hoy se oye mucho hablar de Fintech y la gran promesa que es para nuestra economía. Fintech es la industria conformada por empresas que emplean la tecnología, principalmente Internet, para innovar drásticamente en cómo usamos o conseguimos dinero.

El impacto que esto tiene en el consumidor es enorme. Gracias a la tecnología se puede ayudar a bancarizar al no bancarizado, hacer inversionista a quien nunca ahorraba, o hasta hacer que quien recibe una remesa no pierda tanto dinero en el proceso para poder gozar de ella.

En México, según un reporte de Finnovista, hay más de 180 empresas Fintech que realizan desde préstamos e inversiones hasta firmas digitales. Algunas de las más relevantes son:

  • Kueski, que gracias a algoritmos avanzados y machine learning puede prestar dinero en línea en menos de 30min, mientras evalúa el comportamiento y características demográficas de los solicitantes a través de fuentes digitales y su sitio web,
  • Conekta y OpenPay, que habilitan a cualquier negocio para que pueda recibir pagos en línea sin tener que conectarse con un banco. Hoy en día estas dos empresas están haciendo que muchos negocios puedan digitalizarse.
  • Briq.mx, empresa que permite a la gente invertir en bienes raíces desde 10 mil pesos, cuando antes se requerían hasta millones de pesos para acceder a este tipo de inversiones.
  • Bitso, que ayuda a comprar y cambiar criptomonedas, y está habilitando todo un nuevo tipo de inversión en nuestro país.
  • Bancompara, que automatiza el proceso de búsqueda y trámite de créditos hipotecarios.
  • Konfio, que a través del análisis profundo y automatizado de datos otorga créditos a Pymes.
  • MiFiel, que aprovechando la tecnología detrás de las criptomonedas (blockchain) permite firmar documentos digitalmente de manera válida y reconocida por autoridades.

Como toda innovación, las empresas de Fintech retan a las industrias tradicionales, por lo que el tema es de suma importancia para Banxico, Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y las autoridades en general, quienes están dando los primeros pasos para trabajar sobre su regulación y así evitar casos como el fraude, los conflictos de interés y las comunicaciones engañosas.

PUBLICIDAD

México está siendo pionero en Latinoamérica al respecto y ha propuesto una Ley para regular el tema: la famosa Ley Fintech. Se presentó una versión preliminar de esta ley a los distintos jugadores (bancos, emprendedores, autoridades, medios); y aunque no se ha presentado a legisladores aún, ya ha generado mucho ruido por las implicaciones que puede tener en nuestro país.

Algunos de los casos principales de fraude que se busca prevenir son, por ejemplo, que consumidores confíen su dinero a empresas que tal vez no tienen un sustento real detrás o que pueden desaparecer en cualquier momento; o que empresas de pago hagan mal uso de la información de tarjetas de crédito y realicen cargos sin consentimiento de los usuarios. Para evitar esto la Ley propone controlar con un registro de Instituciones de Tecnología Financiera y con condiciones básicas para operar.

Y no solo se trata de evitar los casos negativos, sino, también de promover o acercar beneficios importantes al consumidor. Al regular esta actividad, se estarían acercando bienes y servicios financieros a los consumidores, a los cuales antes no tenían acceso, simplemente porque las instituciones financieras actuales son muy grandes o lentas para prestarlos; además se ampliará el acceso al crédito y por lo tanto se pueden detonar industrias o sectores de la población que hoy están olvidados; o simplemente educar financieramente a la población en un país en donde menos del 1% de la población invierte en la bolsa, en comparación con otros países como Estados Unidos donde este porcentaje es del 50%.

Tener esta ley no es lo único importante, es más importante aún que esta sea bien redactada, clara y considere muy bien a todos los jugadores. Sería tan o más perjudicial tener una ley sesgada (o en palabra más burdas, una ley “manoseada” por intereses políticos y personales) a simplemente no tenerla; y por eso es que la siguiente etapa para su aprobación, adecuaciones y aceptación por parte de los legisladores, es tan importante para ti y para mi.

Sería un grave error, por ejemplo, que la ley pusiera muy altas las barreras de entrada para nuevos competidores, ya que estaría limitando la competencia y por lo tanto al consumidor. O separar a las empresas Fintech de las instituciones financieras actuales, dado que estas últimas no tendrían incentivo por involucrarse o ayudar a crecer a nuevas empresas, y terminarían intentando imitar los servicios y matando a las empresas nacientes, de nuevo perjudicando al consumidor.

Mientras la ley es aprobada, a las empresas de tecnología financiera no nos queda más que apegarnos a las leyes y reglamentos actuales y comprometernos a ofrecer las mejores condiciones y comunicación clara a los consumidores, para ganarnos su confianza y poder crecer esta industria.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @albertopadilla

Página web: briq.mx

 Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

¿Puede algún presidente asegurar su puesto?
Por

Ser el mandatario de un país tiene implicaciones profundas. No por haber nacido en cuna de seda, ser empresario exitoso,...