El propósito final de los libros –de cualquier tipo– es facilitar que las personas puedan aprender cosas nuevas de manera simple y eficiente.

 

 

La calidad en la educación nunca había sido tan importante como lo es hoy en día, tanto para niños como para adultos. Con el cambio de siglo y la transformación tecnológica de la sociedad es natural que comience a cambiar la manera en que las personas estudian y se educan.

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El modelo tradicional de educación es mayormente pasivo: los alumnos toman asiento y calladamente escuchan las explicaciones de su instructor, hacen ejercicios y tarea fuera del aula para reforzar su aprendizaje, y al final llenan una evaluación. Este modelo ha degenerado para centrarse en el resultado numérico de la evaluación, en lugar de demostrar que ha habido una transferencia de conocimiento exitosa hacia los alumnos.

Los nuevos modelos educativos están cambiados para dar un lugar importante a la tecnología como parte del proceso educativo, y los libros también son parte de este cambio. Si bien la imagen de un estudiante cargado de libros solía ser muy común, actualmente mucho del material de referencia que un alumno –a cualquier nivel– pudiera necesitar ya es posible encontrarlo en formatos digitales que caben en una tableta o laptop.

La UNESCO, a través del estudio “Reading in the Mobile Era“, ha reconocido la importancia de la adopción de tecnología móvil para mejorar e impulsar la educación en todos los niveles. El estudio afirma que los dispositivos móviles pueden convertirse en grandes aliados de la lectura en muchas zonas del mundo, sobre todo en aquellas donde el acceso a los libros tradicionales no es posible para todos.

Los problemas tradicionales de los textos impresos, desde su alto precio de producción y distribución hasta su actualización cuando tienen errores ortográficos o fácticos, son irrelevantes cuando el texto digital puede actualizarse en tiempo real, al tiempo que crea experiencias personalizadas de aprendizaje para cada alumno. Los nuevos textos digitales y los sistemas de gestión de aprendizaje le permiten a los profesores tener retroalimentación del rendimiento de sus alumnos en tiempo real para hacer ajustes a su cátedra.

Actualmente se discute mucho si el aprovechamiento de un alumno es diferente cuando lee en papel o en una pantalla y el porqué, pero ése es un tema para otro día.

Es importante recordar que el propósito final de los libros –de cualquier tipo– es facilitar que las personas puedan aprender cosas nuevas de manera simple y eficiente. Los libros educativos digitales pueden ir más allá de las limitantes del papel para crear experiencias de aprendizajes memorables.

 

 

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