El líder de Hong Kong, Leung Chun-ying, advirtió que las consecuencias de ocupar edificios gubernamentales serán graves.

Reuters

 

El líder de Hong Kong, Leung Chun-ying, dijo a los manifestantes pro democracia la noche del jueves que no tiene intención de dimitir, y les advirtió que las consecuencias de ocupar edificios gubernamentales serán graves.

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Leung, que habló minutos después de expirar un ultimátum para que renunciara, anunció también que la secretaria jefe de la ciudad, Carrie Lam, se reunirá pronto con los estudiantes para discutir las reformas políticas, si bien no aportó fechas concretas.

“No dimitiré porque debo llevar adelante el trabajo para el sufragio universal”, dijo Leung, en referencia a eventuales reformas electorales en la ex colonia británica.

En agosto, Pekín descartó elecciones libres para escoger al próximo líder de la ciudad en el 2017, provocando protestas masivas en este importante centro financiero asiático.

Leung pidió a los manifestantes que mantengan la calma: “En cualquier parte del mundo, si hay manifestantes que rodean, atacan u ocupan edificios del Gobierno como los cuarteles de la policía o la oficina del presidente ejecutivo, (…) las consecuencias son graves”, advirtió.

La policía de Hong Kong prometió que responderá con firmeza cualquier intento de ocupar dependencias administrativas, al tiempo que las autoridades instaron a poner fin inmediato al bloqueo en el centro de la ciudad.

Steve Hui, superintendente de la fuerza policial hongkonesa, dijo que actuará conforme a la ley si los manifestantes intentan entrar en los edificios gubernamentales.

“Si hay grandes incidentes violentos y delitos como las peleas o cualquier otra situación que complique la seguridad y el orden público, la policía adoptará una solución firme y resuelta para restaurar el orden público”, dijo Hui.

“Les aseguramos que la policía tendrá suficiente personal para manejar cada situación”, agregó.

La policía antidisturbios empleó gases lacrimógenos, rociadores de pimienta y cargas con bastones el pasado fin de semana para sofocar los disturbios, los peores en Hong Kong desde que la ex colonia británica se reintegró a China en 1997.

Decenas de miles de personas colmaban las calles del centro de Hong Kong el jueves en la noche, una convocatoria menor en relación a las seis jornadas anteriores de protestas, pero aún considerable en número.

Algunos manifestantes dijeron que volverían al trabajo el viernes, tras dos días de asueto, aunque afirmaron que seguirían apoyando el movimiento regresando por la noche.

Varios miles de personas se congregaron al exterior de la oficina de Leung en el distrito financiero central, donde fueron confrontados por más de 100 agentes antidisturbios.

La situación permanecía en calma por el momento, pero la zona es considerada como un lugar potencial de enfrentamiento. El canal local Cable TV mostró a la policía introduciendo cajas con balas de goma y gas lacrimógeno en las oficinas de Leung.

 

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