Hace tres o cuatro décadas las personas votaban literalmente por “Cantinflas” y cuando se les preguntaba sobre ello, las personas contestaban seriamente, ¿Cómo no votar por Cantinflas? Si el sí es pueblo, si el sí nos quiere.

Y ¿Cómo no votar por él? si en el fondo muchos se sentían identificados y cercanos a su discurso de película.

Y ese era su mundo. Un mundo que para las masas no ha cambiado en tres o cuatro décadas, porque aunque no simpaticemos con algunos, el gran grueso de la población si sigue votando por personajes creados y liderazgos de TV.

 

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La realidad “no ficticia”

El resultado está ahí. Trump ganó, ganó “The Apprentice” y “You´re fired”.

Ganaron los gritos y las burlas mediáticas. Ganó el que manejó los medios mejor, no en contenido, o en valores, pero si en estructura.

Ganó la publicidad de guerrilla: “Tu haz una y que nos regalen dos”, ganó el ruido.

Ganó la cultura y sus patrones: Y el que la gente, en su percepción, decidiera sobre la idea de que un empresario tiene más posibilidad de gobernar “bien” que “una mujer”. No porque lo piense yo, que de hecho no es así, pero sucedió y era un variante demasiado poderosa. Ganó el machismo.

Ganó la cultura de masas, buena o mala, pero la cultura de masas.

 

Entre el personaje y el artista

Este mundo surrealista es cada vez más confuso en la mente de las personas.

Trabajando con lo que la gente dice, piensa y hace puedo mostrártelo. Lo he comprobado desde hace más de 15 años, desde la consultoría en información estratégica en investigación de mercados hasta el coaching.

El liderazgo para muchos, es algo tan ajeno a ellos “Que sale en la tele”.

En la mente de muchos, todo se une como distractor perfecto, para permitir una realidad alterna que nos separe de la amarga que se vive en la cotidianidad. También así en la política, al menos en muchas partes de este lado del mundo.

A quién no le gusta vivir realidades alternas, piensan algunos, constructores de mensajes mediáticos, si podemos tener al Governator y “que él nos salve”.

Y esta verdad sigue siendo tan cierta, cómo las quejas de los artistas, sobre la gente que va y hasta los golpea, por su comportamiento en las telenovelas.

 

Hiperrealismo en TV, surrealismo en la vida

La gente se confunde, las masas siempre votan por el más popular. ¿Y cómo no va a ser esto común en América y muchos de los pueblos de este continente?  Si ni el 1% de un país lee las propuestas de campaña de los candidatos, si ni la clase media y alta lo hacen, ¿Cómo crees que se vota?

Para algunos de nosotros era obvio que los estadounidenses no tienen mentalidad de europeos ¿Verdad?, no confundamos tener una economía fuerte con poseer ideas de primer mundo. Muchos votarían por una mujer, ¿pero no la mayoría cierto? cuestión que me preguntaron vía mail y tuve a bien contestar antes de las elecciones a las personas que leyeron mi artículo: Nuevas preguntas abiertas sobre las elecciones en EU.

 

Hemos cedido el liderazgo

Pero ese es el mundo en el que vivimos. Ahora hasta los mismos “políticos” confunden su caminar con ser artistas, y se pierden en su ingobernabilidad, en sus incapacidades para dominar la situación, y se nota la falta del chicharito en la oreja de muchos, y el desfile de consultores que van y vienen a brindar apoyo.

Las masas valoran, lo visual, lo auditivo, la proxémica física y la verborrea lingüística. Como si esto los fuera a salvar.

Como si por estar bonito gobernara bien. Como si por manejar empresas pudiera manejar países. Como si nos fuera a salvar Terminator. Como si de verdad saliera de la tele Cantinflas a dar el discurso cantinflesco y hacerlo realidad  (Con todo el respeto que me merece el liderazgo de Cantinflas como comediante)

Pero esta es la cultura que se ve en el comportamiento de masas.

Ahora los payasos quieren gobernar y se lanzan “pintados y toda la cosa” argumentando sus buenas intenciones o lo que sea, y la gente ya no sabe ¿a quién irle? Y a veces le van a ellos porque son muy famosos, y también porque están hartos.

Pero de buenas intenciones no comemos, no progresamos y no nos hacemos mejores que en los 70´s, o en los 80´s, y a quien no le gustaría revivir a Cantinflas, para que entrara a los pinos.

Ahora la gente se pierde en un río de confusiones y desconocimiento, porque al final es una democracia, y poco importan los conocimientos de por quienes se votan.

La confusión de hoy está entre el liderazgo y la popularidad, sin importar si uno es astronauta o músico. Como si el día de mañana casi cualquiera pudiera abrir un cuerpo para operarlo.

Hoy es más fácil creer en Santa Clos y en los personajes de la tele, que ver a un pueblo de este lado del mundo, crecer, bajo el interés verdadero de querer decidir e informarse sobre qué puede o no ser lo mejor para ellos.

Debo decirte con cierto miedo, que todo esto podría ser antecedente, para que un día la gente vote por “Papá Pitufo” y sea él con su gorrito rojo, quien gobierne al mundo desde pantallas gigantes.

¿Hasta cuándo cederán su liderazgo a quien sea, o lo que sea? ¿O acaso hay algo más, detrás de la pantalla del Mago de Oz?

 

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