Lo que debes saber sobre liderazgo positivo

(Foto: Reuters.)

Por Rosalinda Ballesteros*

En marzo de 2017 se publicó el “World Happiness Report”, que incluye un capítulo sobre la felicidad en el trabajo. En él, Richard Layard, economista de la London School of Economics, nos invita a pensar en el nivel de productividad que tendría un país si las personas fueran felices. Por ello, sugiere diseñar espacios llenos de felicidad para todos. Ante este interés mundial por el tema, la primera gran pregunta a hacernos es: ¿Qué es la felicidad?

Martin Seligman, de la Universidad de Pennsylvania, encuentra cinco elementos que nos hacen más felices: la positividad (sentir emociones positivas), sentir un estado de absorción con lo que hacemos, sentir que contamos con una red de apoyo, entender el significado de la vida para nosotros y tener una sana evaluación de nuestros logros en la vida.

La Organización Mundial de la Salud calcula que uno de cada cinco individuos sufrirá de depresión o ansiedad durante su vida, así que trabajar en prácticas de felicidad también es una estrategia preventiva para estos males que nos aquejan en la vida laboral.

Estudios de la Universidad de Colorado han encontrado que, cuando las personas están felices en su trabajo, se reduce la rotación del personal y se enferman menos; y que, cuando lo hacen, se recuperan más rápido, lo que reduce el ausentismo.

Finalmente, la productividad aumenta hasta en un 13% cuando una persona se encuentra en un estado emocional positivo. En este sentido, se cometen menos errores y se es más productivo en las horas de trabajo.

Algunas compañías piensan que la felicidad en el trabajo implica tener chefs cocinando los caprichos de los empleados 24/7.

Sin embargo, el reporte mundial de felicidad indica que los jefes tienen un efecto importante en la felicidad de los miembros de un equipo de trabajo.

Por ejemplo, recibir un premio o tener un reconocimiento monetario tiene un efecto positivo, aunque no de manera sostenida.

En un estudio, desarrollado durante seis meses, se encontró que hay mejores resultados cuando el líder otorga un reconocimiento verbal positivo de forma sostenida, en lugar de un premio monetario o físico.

Con toda esta información y la moda por la felicidad en el trabajo, no faltan fórmulas para lograr los beneficios de estas prácticas. Una manera sencilla y sin alto costo es la que sugiere Kim Cameron: comunicación positiva, clima positivo, relaciones positivas y crear significados positivos del trabajo.

En el tema de la comunicación positiva, una de las cosas que el líder puede hacer es enfocarse en la transparencia y en el reconocimiento de las fortalezas de su equipo. Todos los seres humanos tenemos un sesgo hacia lo negativo y constantemente estamos corrigiendo. Esto está bien, pero también es necesario apreciar y destacar lo positivo de manera diaria y constante.

Un clima positivo es aquel que está lleno de emociones positivas. John Gottman, en sus estudios sobre evaluación de las relaciones humanas, encuentra que nosotros debemos experimentar al menos cinco emociones positivas por cada negativa para evaluar que tenemos un día positivo.

La gratitud es una de las emociones más sencillas de crear en el ámbito laboral. Como líderes, podemos ser agradecidos con las pequeñas cosas y también generar rituales de agradecimiento de lo que cada miembro del equipo hace por los demás.

Entonces hay que crear un ambiente de alta energía donde la confianza de los miembros del equipo esté siempre presente. Para generar confianza es necesario compartir la información valiosa para los empleados, así que el líder debe encargarse de integrar espacios de colaboración, más que de competencia. Otra forma es implementar prácticas de conexión, como jugar juntos.

Finalmente, la última pieza clave de esta fórmula es entender el significado del trabajo y que lo que hago en él tiene un efecto más allá de mi trabajo. Para ello, los líderes de los equipos pueden hacer ver a los colaboradores el efecto de su trabajo, ya sea para el cliente o para el propósito de la compañía.

*Rosalinda Ballesteros Valdés es directora del Instituto de Ciencias de la Felicidad.

 

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