Por Melanie Amaya*

Un líder es un agente de transformación positiva. Alguien que impulsa la transformación de equipos, organizaciones y sociedades, con el fin de generar progreso, crecimiento y dejar una huella positiva. De hecho, una de las principales responsabilidades de un líder, es facilitar la transformación de sus colaboradores, para que desarrollen su potencial y lo pongan al servicio de los objetivos, de sus clientes, de sus equipos y de sí mismos.

Un buen líder es un líder coach que acompaña a sus colaboradores en sus procesos de transformación y desarrollo para que alcancen sus metas.

¿Cómo lograr un liderazgo transformador?

  1. Empezar transformándonos a nosotros mismos: Para que sea posible un liderazgo transformador, primero necesitamos transformarnos. Una vez aprendemos cómo transformarnos, podemos acompañar a otros a hacer lo mismo. El proceso de transformación comienza con el deseo de crecer, de desarrollar nuestro potencial y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Para esto necesitamos ser conscientes de qué tipo de impacto estamos generando en nuestros entornos, relaciones y resultados. Es decir, comprender cuáles son nuestras fortalezas y oportunidades de mejora; cuestionar nuestros paradigmas; empoderarnos; desarrollar nuestras habilidades; fortalecer la confianza en nosotros, en los demás y en la vida, y transformar esos aspectos que nos impiden ser quienes queremos ser y lograr lo que queremos lograr.
  1. Salir de nuestra zona conocida: En la medida en que nos empoderamos y desarrollamos nuestras habilidades, sentimos más confianza para salir de la zona conocida hacia la zona de aprendizaje. Esta confianza nos permite implementar estrategias y llevar a cabo acciones que hacen posible la transformación. Por eso, si queremos fortalecer la confianza y abrirnos al cambio, necesitamos ser conscientes de nuestras creencias, ampliar nuestra perspectiva, desafiar nuestros paradigmas y pensar fuera de la caja. Así es cómo avanzamos hacia nuestras metas y lideramos con el ejemplo. Al hacer realidad nuestra visión, nuestro propio proceso de transformación inspira a otros.
  1. Compartir nuestros aprendizajes: Una vez hemos realizado nuestro propio proceso de transformación, tenemos más experiencia para ayudar a nuestros equipos a desarrollar su potencial, salir de la zona conocida, y avanzar hacia el alcance de metas significativas. Estamos mejor preparados para acompañarlos a desafiar las creencias que impiden el cambio y para encontrar posibilidades y estrategias innovadoras que contribuyan al cumplimiento de objetivos. En últimas, se trata de poner nuestros aprendizajes y talentos al servicio de la transformación de nuestros colaboradores.
  1. Crear espacios para experimentar y aprender: Un liderazgo transformador es posible cuando se está en constante aprendizaje, por eso, para facilitar la transformación necesitamos convertir nuestros equipos en espacios seguros para aprender y experimentar, donde los intentos fallidos y los errores se utilizan como una fuente de información que nos indica cómo podemos mejorar y qué cambios necesitamos realizar. 
  1. Liderar desde un propósito significativo: Transformar implica cambiar nuestras creencias, cambiar nuestra forma de actuar y salir de la zona conocida, lo cual muchas veces puede ser incómodo. Para que la motivación sea más fuerte que la incomodidad, necesitamos encontrar con nuestros equipos un propósito común, significativo e inspirador, que le dé sentido al proceso de transformación.

* Cofundadora y CEO de Amayaco. Coach ejecutiva y consultora en liderazgo.

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