Hay jóvenes estudiantes en universidades y escuelas de negocios que no buscan ser economistas ni ser empresarios, sino más concretamente, CEOs.

Estas siglas, que en inglés sintetizan el máximo cargo directivo de una empresa, han trascendido despachos y oficinas y hoy ya son sinónimo de una forma de ser y un estilo de vida.

La prueba está en que para cualquier ciudadano común, es más fácil listar tres Chief Executive Officers que tres científicos del campo de la medicina que en la última década han alterado, gracias a sus investigaciones, esta área de estudio.

Tan próximos y tan lejanos, porque pocos saben qué piensa un CEO, con qué se emociona y qué lo lleva a tomar decisiones que han cambiado, incluso, la forma que tenemos de entendernos.

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Estar al frente de una compañía exige, en primer lugar, equilibro: entre la vida pública de la empresa y la privada. Por esto, Flores-Carretero, reconocida escritora y psicóloga española, explica que las principales preocupaciones de los jefes actuales son la satisfacción del cliente, de puertas para afuera, y la gestión del talento, para adentro.

La tecnología digital es actualmente la herramienta que los CEOs, con más o menos creatividad, deben usar para conseguir que el cliente le de las cinco estrellas, pero también para impedir que miembros de su equipo se cambien de barco.

Porque se habla mucho de que con la Revolución 4.0, las máquinas inteligentes acabarán con el empleo. Pero hay expertos que afirman que el siglo XXI es el del capital humano, porque trabajadores formados serán más necesarios que nunca para diseñar y operar estas herramientas digitales y conectadas a la red.

La Dra. Flores-Carretero considera que los líderes de las empresas deben buscar entender mejor a los miembros de sus equipos.

“Los CEOs de hoy sabemos que no podemos hacer nada sin implementar políticas de bienestar para nuestros empleados. Solamente si conseguimos una efectiva conciliación de la vida personal y la laboral, una buena oferta de formación y promoción y con incentivos justos, conseguiremos retener a los trabajadores claves para nuestras empresas”, afirma Flores-Carretero.

Conseguir un clima de bienestar en la empresa es también responsabilidad del jefe. Por eso, los estudios de negocios deberán incorporar gradualmente educación en inteligencia emocional. Esto supone no solamente un cambio en el trato interpersonal, sino de la estructura de la empresa.

“Hay que tratar a las personas, estar en sus necesidades, preguntar por sus enfermos, buscar los pequeños detalles, aunque sean empresas gigantescas. Es decir, el trato humano”, explica la doctora.

Esto está relacionado con otras virtudes que se buscan cada vez más en el perfil de CEO: valores éticos y habilidad para comunicarlos.

Desarrollarlas requiere tiempo, dedicación y empeño, porque alcanzar la silla de CEO es sólo el principio de la carrera al frente de la empresa. Por esto, junto con habilidades comunicativas, los dirigentes deben tener flexibilidad para adaptarse a cambios y forzar el cambio saliendo de la zona de confort.

Ser CEO es ya un objeto de estudio científico en sí mismo. Por esto, cuanto más se sabe, más se desgranan los ingredientes que llevan a una persona a tomar decisiones clave para el éxito. Sin embargo, hay una verdad que el pensamiento racional y lógico no podrán negar: el motor tras el CEO es la pasión.

Estos y otros temas se van a debatir los tres días de MasterMind Latino 2018, que contarán con grandes nombres del mundo CEOs, como Kike Santander, presidente de Qignition LLC y Santander Music, y Carlos Bremer, uno de los jurados de Shark Tank y presidente de VALUE Grupo Financiero. El evento tendrá lugar del 18 al 20 de octubre en el Hotel EAST Miami. Para más informes da clic aquí: MasterMind Latino 2018.

 

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