Estimado lector, si tienes al menos 75 millones de dólares, entonces puedes ingresar a la élite de la Liga MX, donde sólo los más pudientes pueden brillar y hasta tener a más de una fuente de ingresos balompédicos.

 

 

Grupo Salinas, propietaria de TV Azteca, se animó a adquirir al Atlas en 50 millones de dólares —pero deberá erogar otros 25 millones para su mantenimiento anual— y es la ‘comidilla’ de los puristas que prefieren a un futbol libre del negocio, cosa que no es posible porque el deporte profesional, primero que otra cosa, es un asunto de empresa. El problema en México es que siempre caemos en los extremos y lo que antes era bueno para algunos ahora es lo contrario y viceversa. Ya antes, el año pasado se estableció un pacto para abolir gradualmente la multipropiedad.

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Ahora, el presidente de la Liga, Decio de María, declaró en defensa de su organismo que si no se permitía la compra de los Zorros por parte de la televisora, el club habría desaparecido, por lo que se le dio un ‘chance’ de rescatarlo con la condición de venderlo en el 2016.

 

Lo que significa

La multipropiedad se entiende como el acaparamiento o empoderamiento de una empresa dentro de una misma estructura u organización comercial, en este caso la Liga MX de la FMF, y por ello compra más de una entidad. El objetivo es cínico, monopolizar el mercado.

¿Que se puede vivir sin ella? ¡Claro! ¿Pero quién va a buscar a los dueños millonarios? Y hablamos de que en el futbol de Primera División, que es donde está el mejor negocio sólo hay algunos grandes dueños: Televisa, TV Azteca y ahora Grupo Pachuca, que le entra al juego con su socio de lujo, Carlos Slim. En segundo grado están compañías como Femsa y Cemex que destinan grandes presupuestos en un solo club importante.

Para que el negocio sea rentable en el balompié de este país, la empresa que entra como propietaria debe poseer una economía holgada. El negocio no es bueno ni de lejos para los equipos chicos como el Puebla, el Querétaro o el mencionado Atlas, que hasta antes de ser adquirido era la única institución que se manejaba como Asociación Civil, es decir, el único equipo operando con visión romántica, sin una economía autosustentable.

 

Ex directiva no poseía entrenamiento ni dinero: Ruiz Orozco

No es fácil mantener pues un equipo en el Máximo Circuito, donde está la gallina que empolla los mejores huevos: los derechos de transmisión por TV.

Así que es complicado.

Además de los platos rotos que debe rearmar y pegar cuidadosamente, tendrá que revisar y remozar el Estadio Jalisco, aparte de crear una nueva estrategia comercial. El viejo gigante de la Calzada Independencia también se encuentra en crisis luego de que las Chivas se fueron a su nuevo Estadio Omnilife, lo que ocasionó también la marcha de anunciantes.

Eugenio Ruiz Orozco, hombre de extensa trayectoria política y ahora ex presidente del Atlas, reconoce en entrevista que la venta fue una decisión forzada por la necesidad, puesto que no poseía

“El futbol es un buen negocio, dependiendo en qué manos está. Para nosotros no podía ser un buen negocio porque ni en nuestro origen, ni en nuestra estructura ni visión a futuro, es más ni nuestro entrenamiento daba para manejar un negocio de estas características.

El futbol dejó de ser simplemente una práctica lúdica para incrustarse de lleno en el mundo del espectáculo y los negocios, y por eso tuvimos que dar un paso al costado. Sumábamos no sólo malos resultados deportivos, sino también deudas.

“Fue una decisión sensata, porque a veces la inteligencia está subordinada a necesidad. Nos tragamos el orgullo y vendimos”.

 

—¿Qué incluye la venta del Atlas en esos 50 millones de dólares?

“Derechos federativos, la pate proporcional de las acciones del Estadio Jalisco, que son el 25 por ciento, las Fuerzas Básicas y la parte de la marca de futbol”.

 

—¿No incluye remozamiento del estadio?

“No, de eso ya tendrán que preocuparse los nuevos dueño”, ríe. “Que Grupo Salinas adquiera al club es bueno, porque es una marca de reconocido prestigio y con experiencia con optimismo digo que vendrán tiempos mejores porque un equipo icono de nuestra Ciudad será preservado”.

 

La multipropiedad y el detergente

¿Que si el balón está limpio? En lo legal, por supuesto, porque sabemos que lo que no está prohibido está bien permitido. Mientras no se regule esta situación desde FIFA. Éticamente es incorrecto porque siempre queda latente la suspicacia de que en cualquier momento pueden manipularse intereses deportivos, algo nada raro en un país donde falta transparencia y abunda la corrupción. El asunto atenta contra la filosofía misma del deporte, donde se requiere una libre competencia en todos los sentidos.

¿Qué pasará ahora con el Atlas? Lo primero y urgente es que al fin deben saldarse las deudas a los jugadores, con la segura inyección de capital para restaurar la reliquia. Después, quién sabe.

Ruiz Orozco dice para este espacio en el portal de Forbes México que Grupo Salinas seguramente mantendrá la esencia del club, porque si no los fans locales se lo demandarán.

“Deberá conservar sus colores, su tono mate, su identidad, sus símbolos, su escudo”, comenta, “esto está firmado, independientemente que la gente de acá, además de leal, es muy dura y exigente. Es un gran mercado. Hay las condiciones para hacer de Jalisco un escenario ancla del entretenimiento del país”, menciona el ex mandatario rojinegro.

 

 

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