En los últimos meses he visto un acelerado deterioro de los contenidos de LinkedIn, particularmente relacionados a contenidos con fotos y videos de ejecutivos. Pareciera que la red pensada para vínculos profesionales es ahora el viejo Facebook y aviso de ocasión. Lo mismo aparecen la venta de una casa, se muestran videos personales, se evidencia el proceso de selección de una empresa, o falta de habilidad de un candidato, que frases de inspiración, buenos deseos y hasta los 3 tips de Aston Kushner para una buena relación.

Y es cierto, puede ser mi red. Sin embargo, una vez depurada mi red a profundidad, resulta que “las recomendaciones” de mis contactos de los más altos niveles , también son en un porcentaje alto, contenidos que clasificaría como tipo personal. La culpa la tenemos todos por aceptar tal degradación, y sin consciencia de ello, también promoverla.

Las personas buscamos salidas, y al ser Facebook una plataforma ya en múltiples ocasiones vulnerada, y Twitter convertirse en buzón de quejas y ataque a la expresión de ideas, pareciera que muchas personas voltearon a ver LinkedIn.

Sabemos que particularmente grandes marcas tecnológicas promueven que sus ejecutivos tengan un rol activo en este tipo de plataformas digitales, pues es una forma de crecer orgánicamente la presencia de la marca sin costo.

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Esta estrategia es una oportunidad muy buena para los ejecutivos de posicionamiento. Sin embargo, también entra la lógica del ejecutivo para su uso. Particularmente como alto ejecutivo de una empresa, al compartir fotos o videos en LinkedIn, la audiencia espera en algún momento, la entrega de valor. Compartir únicamente la participación de un gran patrocinio, o lo bien que la pasan con sus socios de negocio, no solo demerita la imagen ejecutiva de quien comparte o participa en el video, sino también contribuye a la pérdida de valor en los contenidos en general de la red. La gente tiende a seguir a los grandes, y cómo líderes habría que tomar consciencia del rol e influencia.

También demerita la posición ejecutiva, y la imagen profesional, el sólo compartir sobre ese gran patrocinio de golf, el test drive per sé, la presentación particular de Cirque Du Solei, entre muchos otros ejemplos, al que sólo se invitan clientes VIP. Es decirles tácitamente a sus demás clientes, “tú no eres especial”, por un lado, y por el otro, utilizar una red profesional de negocios para contar anécdotas.

El twist para que un contenido corporativo tenga un toque personal de estos altos ejecutivos y que no se sienta como un “push” de productos o servicios es, compartir “contenidos paralelos” y directamente relacionados. Ejemplo de ello es Gas Natural con contenidos sobre cómo se cocina mejor con gas natural, incluyendo recetas para ello. Parece lógico, sin embargo, sucede exactamente lo contrario en muchas organizaciones, al quedar el contenido o en la anécdota o la ficha técnica, sin importar el nivel jerárquico en la organización.

Empresas por tanto de tecnología pueden hablar del procesamiento de datos para diseñar mejores campos de golf, o la tecnología en las raquetas de tenis. O las empresas con sus grandes convenciones de ventas, las prácticas sobre gobierno corporativo y estrategias sobre cómo evitar y eliminar el conflicto de interés.

Contenido. Contenido es el rey dicen, y muy bien lo dicen en las áreas de comunicación y marketing en las que se atreven a empatizar con sus audiencias y entregar algo vinculado a lo que hace su empresa. Ejemplos e historias de las que todos nos podemos beneficiar.

El twist al rey puede elevar el contenido a utilidad, o bien caer en el anecdotario del viejo Facebook.

En nuestro caso en particular, si trabajamos para una de esas empresas que promueve postear contenidos, hay una regla de oro, pensando en tu imagen ejecutiva, y se llama cuestionar positivamente. Al final del día quién dará la cara somos nosotros, y va nuestra credibilidad de por medio. Es parte de nuestra presencia en línea, y tenemos el poder para definirla.

Simplemente pregúntate, qué mensaje mandaremos, qué valor es el que entregaremos a nuestros clientes y audiencia. Cómo contribuiremos al compartir ese contenido a nuestra propia imagen ejecutiva, al del equipo de liderazgo y al de la empresa. Si la respuesta es: es anécdota, piensa dos veces lo que quieres que tu siguiente inversionista, cliente y/o empleador vea de ti en la red. Crece tu presencia en línea de forma estratégica para ti y tu empresa.

 

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