Por Timothy Rooks

DW.- El año 2018 fue particularmente difícil para los inversionistas. Conflictos comerciales, aduaneros y políticos sembraron incertidumbre y generaron una sensación general de inseguridad financiera. Muchos de los que buscaron diversificar los nichos donde colocaban su dinero encontraron refugio en otro tipo de bienes; costosas botellas de jugo de uva fermentado generalmente compradas directamente en los viñedos que las producen, en el mercado secundario creado por los especialistas o en prestigiosas casas de subasta.

Apuestas de alto riesgo

Un total de 161,000 botellas fueron vendidas en las veintiocho subastas que Sotheby’s realizó en 2018. La empresa ganó 87 millones de euros al desprenderse del 95% de los caldos finos que tenía en sus almacenes. Eso es un récord. Jamie Richie, director de Sotheby’s Wine, sostiene que “la verdadera fortaleza del mercado radica en los vinos maduros que están listos para ser consumidos”, agregando que el precio del borgoña es el que más ha aumentado, seguido por el del Burdeos. En todo caso, el negocio luce tentador.

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Pero pese a la buena fama que tiene la inversión en este sector, con sus réditos en torno al diez por ciento este año y el rumor de que “cualquiera” puede participar en ese juego, comprar vinos apostando a su progresiva valorización no es un área a la que se debe entrar a la ligera. Las botellas de vino son bienes tangibles que deben ser escogidos y protegidos cabalmente. Venderlos a un buen postor puede no ser fácil. No todos los vinos poseen las mismas virtudes; el mejor caldo de un año puede no ser tan bueno al año siguiente.

Un negocio exigente

“Para la inversión en vinos finos aplican las mismas advertencias que para la inversión en otro tipo de mercancía: es importante comprar los vinos correctos, de los mejores fabricantes, en el momento oportuno y al precio adecuado. Además, los vinos pueden perder su valor si no son mantenidos bajo condiciones favorables de temperatura, luz o humedad”, explica Richie. A eso se suman las exigencias para su transporte, los costos de las transacciones y hasta los problemas que puede causar el corcho, que es un material natural.

Tu próxima botella de vino te podría salir más cara

Por si fuera poco, los gustos cambian con el tiempo, señala Tim Triptree, director internacional del departamento de vinos de Christie’s, la otra gran casa de subastas. Un vino estupendo puede pasar de moda y ser difícil de vender. Todos esos factores hacen que éste siga siendo un negocio para gente con dinero de sobra. Y no se sabe por cuánto tiempo. Por ejemplo, ¿puede la exclusiva burbuja en torno al borgoña y al burdeos sobrevivir cuando los mercados tradicionales vuelvan a pasar por tiempos duros?

Si la economía mundial vuelve a sufrir una recesión, como muchos están prediciendo, será particularmente difícil encontrar a quienes inviertan en el ámbito del vino. Una cosa que los caldos tienen en común con otros bienes es que, durante las malas rachas, sólo aquellos con suficiente dinero para esperar conseguirán a un comprador para sus “joyas”.

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