Chen Qiushi, periodista chino, ha estado desaparecido desde el 6 de febrero, tras publicar una serie de informes sobre Wuhan, el epicentro del brote de coronavirus. Según sus amigos, quienes continúan publicando en su cuenta de Twitter, el gobierno chino lo puso en cuarentena a pesar de no mostrar signos de enfermedad. Él es uno de los periodistas silenciados por ejercer su profesión.

Chen, de 34 años, abogado y camarógrafo, llegó a la ciudad de 11 millones de habitantes, el 24 de enero, un día después de que el gobierno cancelara los aviones, trenes salientes y suspendiera el transporte público. En su canal de YouTube, que cuenta con casi 500,000 seguidores, exhibió imágenes de hospitales desbordados, funerarias y salas de aislamiento improvisadas.

El pasado 30 de enero publicó un segmento de 26 minutos que incluye una escena espantosa. Se muestra a una mujer con una máscara facial rodeando con su brazo a un hombre muerto con piel amarillenta, desplomado en una silla de ruedas. En las imágenes parece que no hay nadie que le ayude a sacar el cadáver del área de espera de un hospital. “Nos enviaron aquí para perder tiempo”, dice la mujer.

Chen Qiushi

Foto: Cortesía Youtube/Chen Qiushi

En el mismo video, que se ha visto más de 2 millones de veces, se aprecia la angustia de Chen, quien habla directamente a la cámara. “Tengo el virus en mi frente y el poder de la censura de China en mi espalda”. Con una camiseta blanca sin mangas y una sábana sobre los hombros, se sienta sobre una cama en una habitación de hotel y expresa: “No tengo miedo de morir, ¿por qué debería estar asustado por ti, Partido Comunista?”

El partido controla todos los principales medios de comunicación de China. Los periodistas que no trabajan para medios aprobados por el estado, como el People’s Daily o la Agencia de Noticias Xinhua, corren el riesgo de ser acosados ​​y encarcelados. Así lo documentan múltiples informes, los críticos la denominan como una “era de censura total” desde que el presidente Xi Jinping encabezó el partido en 2012.

Chen, cuyas cuentas de redes sociales se eliminaron luego de cubrir las protestas a favor de la democracia en Hong Kong, desde el verano pasado, encabeza la lista de periodistas en peligro de extinción que publicó One Free Press Coalition. El director de contenido de Forbes, Randall Lane, comenzó esta coalición durante el Foro Económico Mundial de 2019, celebrado en Davos. Su idea es trabajar junto a otras organizaciones de noticias líderes para exponer la censura y represión de los reporteros que cubren las historias más importantes del mundo.

El periodista de derechos humanos, Azmijon Askarov, quien denunció los abusos del gobierno, incluida la violación de detenidos en el sur de Kirguistán (país de Asia Central) ha estado en la cárcel durante una década.

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Cada mes, en colaboración con la Women’s Media Foundation (Comité sin fines de lucro para proteger a los periodistas) la coalición emite una lista de los “10 periodistas más urgentes”, quienes han sido atacados por investigar violaciones de derechos humanos, corrupción gubernamental y destrucción ambiental. Treinta y cinco medios, incluyendo a The Associated Press, Reuters y Financial Times, se han unido a la iniciativa y acordaron llamar la atención sobre este registro mensual.

La lista de marzo 2020 marca un año de trabajo de la coalición y también ha presentado algunas buenas noticias; 13 de los 61 periodistas que se encontraban en los registros del último año (algunos nombres han aparecido repetidamente) han sido liberados de la detención.

Entre ellos: los periodistas Wa Lone y Kyaw Soe Oo de Reuters, quienes se encontraban en el primer registro de marzo de 2019. Como parte de una amnistía masiva del gobierno de Myanmar, ambos fueron liberados en mayo luego de cumplir con más de 500 días de una condena de siete años, a causa de cubrir la represión mortal del país contra el grupo minoritario rohingya. En abril, mientras estaban encarcelados, recibieron el Premio Pulitzer por sus reportajes internacionales junto a los colegas de Reuters.

Aquí presentamos la última lista de los “Diez periodistas más urgentes”:

1. Chen Qiushi (China)

El camarógrafo desapareció luego de informar sobre la situación de Wuhan, el epicentro del brote de coronavirus.

2. Daler Sharifov (Tayikistán)

Periodista independiente acusado por el gobierno de Tayikistán, antes de las elecciones parlamentarias del 1 de marzo. El 28 de enero, la policía en Dushanbe (la capital de Tayikistán) allanó la casa de Sharifov, confiscando su computadora y libros. El reportero independiente enfocado en escribir sobre la vida de los musulmanes ha sido acusado de incitar al odio étnico, racial y religioso en más de 200 artículos. Actualmente se encuentra en prisión preventiva y enfrenta una posible sentencia de cinco años.

3. Patrícia Campos Mello (Brasil)

Es la reportera principal para el diario más grande de Brasil que ha sufrido los ataques del presidente Bolsonaro y otros políticos. En 2018, Jair Bolsonaro se postuló para la presidencia, momento en que, Campos Mello publicó un reportaje importante en Folha de S.Paulo sobre el plan ilegal por parte de sus partidarios adinerados para pagar el estallido de mensajes de WhatsApp que atacaron a sus oponentes políticos. Desde entonces, la periodista ha sido blanco de amenazas violentas. En febrero, luego de que un testigo insinuara en una audiencia en el Congreso que Campos Mello había ofrecido intercambiar sexo por información, Bolsonaro repitió la insinuación y dijo que quería la primicia “a cualquier precio”. Ante esto, cientos de usuarios de Facebook y Twitter, incluido Eduardo Bolsonaro (congresista e hijo del presidente) compartieron las acusaciones.

4. Roohollah Zam (Irán)

Periodista antigubernamental independiente fue enjuiciado por espionaje y difusión de noticias falsas.

Zam fundó y dirigió Amad News, donde compartió videos de protestas e informes críticos sobre los funcionarios iraníes. De acuerdo con datos de la BBC, alrededor de 1.4 millones de personas lo siguieron a través de Telegram (aplicación de mensajería cifrada). Zam quien vivía en exilio en Francia, fue arrestado en Bagdad en octubre y extraditado a Irán. Fue acusado de trabajar con agencias de inteligencia francesas, israelíes y estadounidenses, actualmente se encuentra detenido en un lugar no revelado.

5. Agnès Ndirubusa y el equipo de Iwacu (detenidos en Burundi, país de África Oriental)

Periodistas condenados por cubrir enfrentamientos entre el gobierno y los rebeldes.

Tras su arresto en octubre de 2019, cuatro periodistas fueron condenados el 30 de enero por intentar socavar la seguridad del estado. Recibieron una sentencia de dos años y seis meses en prisión y se les impugnó una multa de 530 dólares a cada uno. Ndirubusa, jefe del escritorio político en Iwacu, uno de los últimos medios independientes de Burundi, había informando sobre un conflicto en la provincia de Bubanza, al noroeste de este país. Las periodistas Christine Kamikazi, Egide Harerimana y el fotoperiodista, Térence Mpozenzi, también recibieron la misma condena.

6. Azimjon Askarov (Kirguistán, país de Asia Central)

El periodista galardonado se enfrenta a la apelación final de cadena perpetua.

El veterano reportero de derechos humanos Askarov, de 68 años, ha cumplido casi 10 años de cadena perpetua. De la etnia uzbeka, expuso los abusos del gobierno, incluida la violación de detenidos, durante un período de violencia étnica en el sur de Kirguistán.

Fue condenado en 2010 por cargos que incluían incitar a una multitud a matar a un oficial de policía a principios de ese año. En 2016, un comité de las Naciones Unidas descubrió que Askarov no había tenido un juicio justo y que había sido torturado durante su encarcelamiento. En marzo de 2019, Askarov fue trasladado a una prisión a las afueras de Bishkek, donde se ha enfrentado a difíciles condiciones. Su tercera y última apelación ante la Corte Suprema ha sido aplazada hasta el 7 de abril.

7. Jamal Khashoggi (Arabia Saudita)

Khashoggi fue asesinado el 2 de octubre de 2018, dentro del consulado saudí en Estambul. El columnista criticaba las políticas de Arabia Saudita y al príncipe heredero Mohammed bin Salman. Ante el suceso, la administración de Trump retrasó la publicación de un informe sobre el asesinato del columnista del Washington Post, ordenada por el Congreso y también no respetó el plazo que se tenía para que el 8 de febrero se presentara dicho informe.

8. Pham Doan Trang (Vietnam)

La periodista Trang ha estado escondida desde agosto de 2018, luego de que la policía de la ciudad Ho Chi Minh, la golpeara brutalmente y le confiscara su tarjeta de prensa. Aún así la reportera continúa desarrollando su labor periodístico mientras está escondida.

También ha sido sometida a interrogatorios y controles por parte de las autoridades, quienes le han cortado el acceso a Internet y la electricidad. Un colega informa que Trang, cofundadora del medio de comunicación, The Vietnamese and Luat Khoa, no se ha recuperado completamente del asalto y su salud se ha deteriorado. Mientras se movía entre casas de seguridad, continuó informando en críticamente en línea, sobre el medio ambiente, la libertad de religión y la sociedad civil.

9. Mahmoud Hussein (Egipto)

Periodista de Al Jazeera (emisora financiada por el estado de Qatar) ha sido obligado a permanecer en detención prolongada por cargos no especificados.

Hussein ha pasado más de 1,000 días en prisión preventiva en El Cairo. En mayo pasado, un tribunal egipcio ordenó su liberación, sin embargo, autoridades abrieron una nueva investigación con cargos no especificados y lo devolvieron a prisión. En diciembre de 2016, fue arrestado por primera vez y su detención se ha renovado cada 45 días. El gobierno afirma que la situación se desató debido a que en su documental  sobre el servicio militar obligatorio en Egipto, utilizó imágenes falsas y pretendía incitar al caos.

10. Aasif Sultan (India)

El reportero Sultan del Narrador mensual de Cachemira, ha pasado más de un año y medio tras las rejas. ¿La razón? En enero de 2018, escribió una historia de portada sobre un militante de Cachemira asesinado, cuya muerte fue provocada por las fuerzas de seguridad indias y que desencadenó una ola de manifestaciones antigubernamentales en la región, durante julio de 2016.

Sultan fue arrestado en agosto de 2018 y luego acusado de “complicidad” por albergar terroristas conocidos. Además ha sido interrogado constantemente y se le ha pedido que revele sus fuentes. Varias de sus audiencias se han pospuesto sin tener opción de una apelación.

Con información de: Katherine Love y Tracy Wang.

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