Reuters.- El Liverpool derrotó el sábado por 2-0 al Tottenham Hotspur, con un gol de penal al inicio de Mohamed Salah y otro tanto cerca del final de Divock Origi, y se quedó con el título de la Liga de Campeones de Europa para darle finalmente también la preciada copa a su entrenador Juergen Klopp.

Salah, que el año pasado se lesionó del hombro en la final perdida ante el Real Madrid, le dio la temprana ventaja a su equipo en Madrid con un tiro penal a los dos minutos después de un mano dentro del área de Moussa Sissoko.

El Tottenham trató de recuperarse de ese inicio de pesadilla, pero sólo encontró espacios y las mejores oportunidades de anotar en el segundo tiempo, aunque una gran actuación del arquero brasileño del Liverpool, Alisson Becker, le impidió realizar otra gesta heroica como en la semifinal ante el Ajax.

Liverpool tampoco realizó su acostumbrado juego veloz y de ataque, pero supo controlar el partido para así poder conquistar su sexto título continental, con la anotación de Origi a los 87 minutos con un remate de izquierda cruzado, que no pudo controlar el arquero de los “Spurs”, Hugo LLoris.

La victoria fue una dulce redención para Salah y especialmente para el alemán Klopp, que había sufrido derrotas en sus últimas seis apariciones en grandes finales, incluyendo la disputa por el título de la Liga de Campeones con el Borussia Dortmund en 2013 y con el Liverpool el año pasado.

El DT del Tottenham, el argentino Mauricio Pochettino, se arriesgó, pero en última instancia falló con su apuesta de alinear a Harry Kane, que sólo retomó los entrenamientos completos hace una semana tras casi dos meses fuera de las canchas por una seria lesión de tobillo.

Kane no fue el único jugador que estuvo lejos de mostrar su mejor desempeño en un partido que tuvo pocos momentos de verdadera calidad, un posible efecto de que ambos equipos no tuvieron un partido competitivo durante tres semanas.

Los “Spurs” pusieron en aprietos al Liverpool ya bien entrado el segundo tiempo con remates de Dele Alli, el surcoreano Son Heung-min y el brasileño Lucas Moura, que fueron contenidos en grandes atajadas de Becker.

Finalmente Origi, uno de los héroes de Liverpool en su impresionante victoria sobre el Barcelona en el partido de vuelta por las semifinales del torneo, sentenció el encuentro con su potente remate cuando quedaban pocos minutos de partido.

 

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