La disrupción puede tener costos; es caótica, desordenada y dolorosa, y puede llevar a una empresa al éxito o al fracaso.

 

 

Disrupción es una palabra que aún no está reconocida por la Real Academia de la Lengua. En el ámbito empresarial, el término disruptors, en inglés, indica que se rompen paradigmas, que se innova, que se cambia el statu quo, que se es más competitivo y se mejora la vida de las personas.

Pero “la disrupción” puede tener costos; es caótica, desordenada y dolorosa, y puede llevar a una empresa al éxito o al fracaso.

No obstante, el mensaje que dejaron los “disruptores” que participaron en el Foro Forbes México 2014 [y que se reúnen en este texto] es que las empresas y los empresarios mexicanos y centroamericanos no pueden continuar funcionando bajo las mismas tradicionales y anticuadas reglas del juego. Tienen que seguir el camino de la disrupción y sobrevivir a la experiencia.

Mitchell Baker, presidenta y directora ejecutiva de Mozilla, dijo: “La gente ama el progreso, pero no tolera el cambio.” Lo que mejor refleja este comentario son las dificultades que enfrentan las empresas y las personas ante el cambio. Los cambios hacen que la gente se sienta incómoda. Muy incómoda.

Cuando los negocios son estables y el statu quo aceptable, no queremos el cambio. Perodurante su conferencia, Baker nos advirtióque, aunque estemos cómodos, el cambio llegasin nosotros. Y recomienda que cuando nossentimos cómodos es el momento de mirarhacia otros horizontes. Su mensaje fue claroy contundente: no sólo hay que rodearnos depersonas que nos cuestionen; también hayque impulsarlos, promoverlos, respetarlos. Y,claro, aunque esto vaya en contra de todos losprincipios tradicionales de jerarquía, ceder elpoder de tu empresa a los disruptores.

Los comentarios de Salvador Martínez Vidal, presidente y gerente general de IBM México, y un disruptor, seguramente fueron la pesadilla para muchos de los empresarios presentes en el Foro Forbes de este año. Él señaló que quien no se mueve continuamente, simplemente no existe y no estará en los próximos cinco años. En su exposición citó tres tendencias por las que todos nos tengamos que preguntar sobre el futuro cambio disruptivo y qué vamos a hacer para aprovecharlo.

Empecemos con el concepto de datos, que ahora mismo es un recurso natural, como el petróleo. Aunque los datos están por todos lados, como los pozos de petróleo poco profundos; pero también hay datos en aguas profundas y necesitas tener la tecnología y el conocimiento para aprovecharlos.

La segunda tendencia que subrayó tiene que ver con lo que no existe, lo que está en la nube, porque lo intangible está haciendo desaparecer lo tangible como bunkers, oficinas, personas. Ahora podemos estar en todas partes gracias a la nube. Y el que no entienda eso acabará chamuscado, o “hundirá” su empresa.

Y el tercer concepto es que todo lo que tenemos está en nuestros bolsillos y se mueve con nosotros. Estos sistemas nos permiten jugar y trabajar, pero siempre conectados.

Esas tres cosas están creando un entorno de cambio “disruptivo” que nos abre la oportunidad de aprovecharlo o vivir en una cueva en la era jurásica.

[En el Foro] también estuvo Lino Cattaruzzi, director general de Google México. Y cuando Google habla, hay que escuchar. Especialmente cuando habla sobre innovación. ¿Quién pensaría que en esta megaempresa se premia el fracaso? Google tiene un premio que en español se llama El Pingüino Corajudo, y se trata de que la gente comparta un proyecto en el que se trabajó muchísimo pero que fracasó estrepitosamente. A nadie le gusta fracasar, pero el fracaso es la clave para conseguir el éxito. Si Lino no fuera de Google, seguramente la mayoría de los [email protected] presentes en el Foro Forbes lo hubiera tachado de ser un directivo desquiciado. Pero nadie puede cuestionar a Google, una de las empresas disruptivas del mundo.

Steve Forbes, presidente y editor en jefe de Forbes Media International, fue el papá disruptor del Foro. Aunque felicitó al gobierno mexicano por las reformas aprobadas, cuestionó muchas de las decisiones tomadas (la entrevista en la página 26). Este sorprendente disruptor subrayó ideas radicales y simples como reducir la carga fiscal. Además, Steve confrontó a Luis Videgaray, secretario de Hacienda, y le hizo la pregunta que probablemente la mayoría quería hacerle: ¿cómo piensa estimular la economía sin reducir el IVA? El funcionario reconoció, ante este disruptor, que “los impuestos son un mal necesario”.

Gustavo Diament, director para América Latina de Spotify, dejó estas palabras: “El éxito es el gran enemigo del cambio.” Es decir, si siempre tenemos éxito, ¿para qué cambiar? Bienvenidos a la era de la disrupción.

 

 

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