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El proyecto turístico más importante de esta administración es el Tren Maya, no sólo porque costará entre 130,000 y 150,000 millones de pesos (mdp) y porque simboliza el reconocimiento de una deuda histórica con el desarrollo del sureste, sino también porque es la máxima expresión de una fórmula que Miguel Torruco Marqués, secretario de Turismo, piensa replicar en el país: la integración de un producto regional turístico. “Yucatán va a tener un boom impresionante”, dice el funcionario, como resultado de esa integración.

Torruco Marqués, quien, antes de sumarse a la actividad pública, forjó una larga carrera en el ámbito turístico privado, dice que explora traer a México varias carreras Nascar, que son autofinanciables y no requieren de recursos de los gobiernos, como sí la F1; que el programa de Pueblos Mágicos no desaparece, pero que retomará su definición original; y que la negociación con plataformas como Airbnb no es sólo para cobrarles impuestos, sino también para que se ajusten a normativas hoteleras y de seguridad.

Sobre los inversionistas más interesados en participar en los proyectos turísticos impulsados por este gobierno, Torruco Marqués menciona a Daniel Chávez (Grupo Vidanta), Olegario Vázquez Aldir (Hoteles Camino Real) y Miguel Alemán Magnani (Interjet), así como “a más de 30 grandes empresarios interesados en invertir en atractivos ancla”.

Dado el conjunto de proyectos en el sureste: dos trenes, ampliación de una carretera, restauración de playas, entre otros, ¿qué significa esta región para el actual gobierno?

Con excepción de Quintana Roo, que ha sido la joya de la corona en materia turística, los demás estados: Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas, han sido olvidados por la federación, así que llegó el momento de un perdón histórico, pero a través de un impulso económico.

El proyecto más importante es el Tren Maya. La mitad del proyecto ya está hecho: ya está la vía desde Palenque (Chiapas) hasta Valladolid (Yucatán); solo faltarían 140 km de vía para llegar a Cancún, en cuyo aeropuerto internacional estará la terminal principal.

La siguiente etapa va a través de Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Bacalar, para entrar a Xpujil y Calakmul, vía Campeche, y pegar otra vez hacía Escárcega. Son 1,525 kilómetros.

El presidente [Andrés Manuel López Obrador] lo encomendó directamente al Fondo Nacional de Fomento al Turismo, quien está próximo a lanzar las licitaciones públicas internacionales para la construcción de las vías. Donde ya hay vías, hay que cambiar los durmientes por otros de altas especificaciones, y dos o tres curvas se tienen que volver a realizar para que responda a las especificaciones.

Una segunda etapa es el ferrocarril mismo, el que se elegirá mediante una licitación pública internacional. La tercera etapa es la operación, pero eso dependería de los criterios e instrucciones que marque el presidente al titular del Fonatur.

En abril se iniciará el proceso de licitación. Estamos hablando de 17 estaciones y hemos detectado 190 atractivos; ya estamos viendo cómo promocionarlo. El tren tiene un costo aproximado de 130,000 a 150,000 mdp y podría entrar en operación en los primeros cuatro años del gobierno.

Habrá una gama de opciones para el paseante. Por ejemplo, al turista chino no le gusta la playa, prefiere la selva y las ciudades coloniales (para paseantes como ellos, hay atractivos de la época virreinal en Campeche y Yucatán), más las zonas arqueológicas. Este año, por cierto, viajarán al exterior 124 millones de chinos, de los cuales 22 millones son de alto poder adquisitivo.

Por otro lado, estamos coordinando esfuerzos con Sedatu para que haya grandes inversiones en las poblaciones turísticas (en Cancún, Playa del Carmen, Los Cabos, Puerto Vallarta, Bahía de Banderas, Acapulco) a fin de mejorar la infraestructura y reducir cada vez más esa brecha, en un mismo destino, entre los paraísos turísticos y los infiernos de marginación.

Respecto a esas 17 estaciones y 190 puntos de atracción turística, ¿cómo serán esos sitios? ¿abren oportunidades a la inversión?

Se está diseñando. Por ejemplo, en cada estación, sobre todo las turísticas, se desarrollará un centro artesanal y se podrá invertir en un hotel y un centro de convivencia, con infraestructura y servicios.

Otras estaciones serán sólo de paso, pero el tren transportará también mercancía. Los tres objetivos del tren, y es a lo que le dará mayor atención el inversionista, son el servicio turístico [se calcula que beneficie a 3.5 millones de paseantes], pero también prestará servicio de carga, lo que es un incentivo para la inversión del sector privado. Y también trasladará empleados, en vagones cómodos y dignos.

¿Cuál será el esquema para financiarlo?

Participación del gobierno y la mayoría [de la inversión] del sector privado.

Los eventos masivos para atraer turistas, como la fórmula 1, ¿son sustentables sin inversión de gobierno?

Hay empresarios de primer nivel que dicen: “Para que yo pueda seguir con mi evento ‘x’ de tal deporte, necesito los millones que me daba el gobierno”. Ahora es el sector privado el que tiene que hacer el esfuerzo, porque la prioridad del gobierno federal no es pagar 45 mdd, sino que un municipio que no tiene un hospital cuente con uno. Hay que recordar que nos dejaron 55 millones de pobres y 15 millones en extrema pobreza, y ellos tienen prioridad.

Como concepto turístico, ¿dejan beneficios esos eventos deportivos masivos?

Fórmula 1 es muy bueno; mis respetos para la empresa de Soberón [Alejandro, dueño de CIE, organizadora de la competencia] que hizo que en los primeros cuatro años tuvieran el premio a la mejor Fórmula 1 a escala mundial.

Pero la Fórmula 1 no tiene campeones americanos: la ven más en Europa, que es donde están sus “gallos”, así que, en lugar de una Fórmula 1, puede haber 15 o 20 carreras de Nascar, que son muy vistas en Estados Unidos.

Hay que quitar inercias y ver cómo organizar otros eventos. He hablado con los coordinadores de Nascar y tendrán todo el apoyo. ¿Por qué? Porque ellos lo hacen de forma autofinanciable.

Foto: Joel Carillet/Getty Images.

El proyecto aeroportuario cancelado en Texcoco facilitaba la conectividad aérea del país. Con el proyecto actual de reparto de los servicios en dos o tres terminales, ¿no se pierda esa ventaja?

El programa que pronto se pondrá en marcha le compete a la SCT. Pero, desde el punto de vista turístico, el aeropuerto de la Ciudad de México tendrá más terminales y también Santa Lucía va a tener dos nuevas pistas, y habrá un segundo piso de 30 kilómetros exclusivo entre aeropuerto y aeropuerto.

También se pondrá en marcha el aeropuerto de Toluca, del que se dice que, por la altura, se tendrá que cargar la mitad del combustible en los aviones. Pues, eso hará que los vuelos salgan más baratos, para el [beneficio] pasajero.

La desaparición del programa de pueblos mágicos podría debilitar el turismo interno, y eso sería contrario al propósito de procurar un desarrollo más parejo. ¿cómo se sustituirá ese programa?

Es un hecho que el programa de Pueblos Mágicos es exitoso. Pero ¿qué pasaba? Que los primeros 15 pueblos mágicos terminaron siendo 49, porque los sucesivos secretarios de turismo decidieron apoyar a los gobernadores de sus partidos, secretarios de turismo locales y presidentes municipales, con nuevas designaciones, y dejaban de apoyar a los ya designados por los secretarios federales anteriores.

Cuando fue secretaria de Turismo Claudia Ruiz Massieu, ella pidió a uno sus subsecretarios que hiciera un diagnóstico, y resulta que el programa se había politizado y se había perdido el objeto principal; pero luego viene Enrique de la Madrid [secretario de Turismo con EPN] y pone 38 más. Hoy en día, son 121 pueblos mágicos, de un total de 124 o 125 plazas con vocación turística en el país. Ya todo es mágico.

En este gobierno, se decidió quitar ese pequeño presupuesto de casi 500 mdp, pero el presidente elevó el porcentaje de las partidas para los estados, así que cada gobernador puede enfocar sus esfuerzos para consolidar uno y volver al plan original.

Los gobernadores han coincidido que la denominación de Pueblo Mágico incrementa en 6% la ocupación; es un imán. Hay muchos puntos de donde se puede obtener financiamiento; los gobernadores deben de escoger uno y consolidarlo, como establecía el plan original.

Eso no quita que el próximo año pueda tener la partida para llevar a cabo este programa, pero pregunto: ¿Los 121 pueblos cumplen? Aplicaremos el reglamento y haremos auditoría para ver si cumplen; les quitaremos la denominación a algunos que no cumplan. Nos enfrentaremos a presidentes municipales y a gobernadores. Ése es el problema.

Pero vamos a convocar a la gran feria de Pueblos Mágicos, los seguiremos promoviendo y apoyando, y a sugerir, a quienes no han cumplido, que rectifiquen.

¿Hay un mensaje claro para los lectores respecto de los Pueblos Mágicos, si continúa o no?

Vamos a seguir con el programa. Vamos a estar en contacto con los titulares de cada municipio y vamos a llegar a un acuerdo sobre cómo buscar financiamiento, pero no vamos a dar nuevas designaciones.

Las plataformas digitales de reservaciones han crecido mucho, ¿van a regularlos o sólo les impondrán un impuesto para que compitan en igualdad de condiciones?

En 2004, cuando yo era presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, ya había competencia desleal. Acapulco contaba con 28,000 cuartos de hotel y 33,000 cuartos de extraoferta, como se le llamaba en esa época. Firmamos un convenio con el SAT y financiamos un estudio donde se evidenciaba a quienes promovían su casa, daban servicio de chef, limousine o Suburban, a todo lujo, pero cobraban en otro país, y ni un centavo entraba al fisco mexicano.

En cambio, los hoteleros pagan impuestos y no tienen tarifa doméstica de agua y energía, sino tarifa comercial.

Hace dos horas [la mañana del viernes 22 de marzo] vino el representante de Airbnb, y están en la mejor disposición. Ya pusimos en marcha una mesa de trabajo en la que participa el SAT para que, por un lado, se vea cuál va a ser la norma técnica hotelera y, por el otro, la forma para gravarlos fiscalmente. Si quieren ser hoteleros, bienvenidos, pero en igualdad de circunstancias, y que también cuiden la seguridad, porque ocurre que llegan maleantes, pagan 300 o 400 pesos, se les dan llaves, sacan copias, y después vuelven a dar el golpe. Hay que reorganizar, vamos a hacer una reglamentación, una normatividad.

Tienen que tener cámaras para que estén conectadas al sistema de la policía para que haya monitoreo, seguridad y no anarquía. Le vamos a dar orden.

También sabemos que hay otros [representantes de plataformas digitales] que no se han acercado y dicen: “no nos puede interesar porque directamente cobramos en otro lugar”. ¡No! El predio está aquí, el dueño está aquí y lo que se acuerde será para bien del turismo, de una competencia sana y, sobre todo, de una mayor recaudación, que servirá para promoción.

Sobre el Consejo Mexicano de Promoción Turística (CMPT), usted dijo que va a ser privado, ahora. ¿cómo se va a hacer esa promoción?

El Consejo cumplió un ciclo. Estamos hablando de 35,000 millones o 40,000 mdp [el presupuesto entregado al CMPT] que dio como resultado que estemos en turismo en el lugar número 15 del mundo, porque la potencialidad turística de una nación no se mide por el número de turistas recibidos, sino por las divisas captadas y en eso estamos en el lugar 15. Hay 14 países en los que sus gobiernos y sector privado han tenido mayor creatividad para hacer que el turista gaste más, pernocte más tiempo.

En gasto per cápita estamos todavía más abajo: pasamos del 36 al número 40. Ése es el saldo. Ahí es donde quiero que seamos medidos. Por eso estamos mejorando el producto en diferentes estados y la máxima expresión de integración del producto regional se materializará con el Tren Maya.

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Mapa: Secretaría de Turismo.

¿Cuáles son sus metas para este 2019?

Vamos a recibir poco más de 43 millones de turistas internacionales, 5% más que el año previo, y a tener una derrama de 23,600 mdd. Eso también es 5% más. Este año, vamos a generar, asimismo, 23,000 nuevos cuartos de hotel. Tan sólo en el primer mes de este año, se manifestó una inversión bastante elevada, que supera los 800 mdd.

Y, en gasto por turista, ¿cuánto aumentará?

Eso lleva su tiempo. En el periodo de transición invité a los gobernadores a comer a mi casa, uno por uno, y a todos les hice sugerencias, de acuerdo con el perfil de su estado, sobre cómo llevar a cabo productos ancla para tener, después, productos complementarios.

Así lo hicimos en la Ciudad de México. Ahí pusimos en marcha programas de integración de producto, pues era una ciudad eminentemente de negocios, donde la ocupación era de 68% o 70% de lunes a jueves, y caía a 30 o 40% los fines de semana; no era una ciudad turística. En 2001, con AMLO como jefe de Gobierno, le dio una concesión a Grupo ADO para crear Turibús y, al mismo tiempo, reestructuró con empresarios el Centro Histórico, lo que hoy es el circuito turístico.

¿Qué otra ciudad pudiera tener ese potencial?

Campeche. Hablo con el gobernador y le digo: “A ver, ¿para qué tenían una muralla?’ Pues, para defenderse de los piratas [en la Colonia]. Ok, pues ya está todo para tener el museo de los piratas, donde está el cañón, a la entrada de la muralla; hagamos el merchandising de piratas y promovamos la inversión para un gran centro de toboganes, etcétera.

¿Yucatán se puede reposicionar como la cabecera urbana del sureste, con oficinas corporativas y demás?

Claro. Hay nuevos perfiles de los turistas que buscan este tipo de destinos, por ejemplo, de Estambul vía Cancún o Ciudad de México; también aviones de Viva Aerobús llegan llenos a Mérida. Ese tipo de interconexiones hace que vuelva la vida a esas ciudades. Haremos, en Mérida, el tianguis turístico que requiere de ciertas obras complementarias; esa ciudad va a tener un boom impresionante.

¿Qué grandes inversionistas del sector turismo lo acompañan en los proyectos del país?

Están Daniel Chávez [Grupo Vidanta], Olegario Vázquez Aldir [Hoteles Camino Real], Miguel Alemán [Interjet]… pero hay más de 30 grandes empresarios interesados en invertir en atractivos ancla.

Acabamos de poner la primera piedra del primer outlet temático en Cancún; pero también el gobernador de Oaxaca [Alejandro Murat] va a hacer un desarrollo artesanal y casa de cultura, y le pedí que haga el museo Benito Juárez. Pero resulta que se ve, en determinada distancia, la gran montaña donde está Monte Albán. Y, próximamente, le llevaré inversionistas que están interesados en un funicular a Monte Albán.

Así será en cada estado de la República; en cuatro años estarán consolidados los atractivos ancla y complementarios, y va a propiciar, a fuerza, que haya mayor entretenimiento y derrama. Eso motivará que se incremente la pernocta y que haya mayor beneficio a la población local.

¿Me da otro ejemplo?

Voy a ir está semana [última de marzo] para ultimar detalles a Mexicali, donde hay 100,000 ciudadanos de origen chino. Los antecesores de esa comunidad habían llegado para la construcción del ferrocarril y se quedaron, pero luego vino la Gran Depresión y tenían temor de que los mandaran de regreso a China, así que hicieron una ciudad subterránea, superior a las catacumbas de Roma. Vamos a darle vida a esa ciudad para que se marque en la historia lo que sucedió. Y, para la superficie, vamos a iniciar negociaciones con empresarios para hacer el Chinatown y, de esa forma, darle mayor vida a Mexicali.

Mencione un proyecto donde ya haya un inversionista interesado en esta nueva manera de detonar el turismo.

En Costa Canuva, en el norte de Nayarit, ya pusimos la primera piedra de grandes desarrollos hoteleros, pero abrazados a la selva y, desde luego, de forma totalmente sustentable. El inversionista principal es una empresa portuguesa, asociada con una mexicana.

Hay un debate en torno de playas públicas que se vuelven privadas.

Es un malentendido; es decir, existen corredores para la población y se va a mejorar la infraestructura para que haya accesos. Ya los estamos trabajando, por ejemplo, en Bahía de Banderas, y en otros puntos. En el caso de Acapulco hay un acceso entre el Princess y el Pie Marqués, nada más que a ese acceso no se le ha dado atención, se le va a mejorar.

Hay una especie de cruzada contra la corrupción en este gobierno, y el sector turismo no es ajeno a este problema. ¿hay un trabajo específico de la secretaría con eso?

Ya quitamos a todos los asesores. Dejamos sólo a los que ordena el nuevo reglamento de la función pública, y a los directores generales adjuntos.

Eso es en la estructura interna, pero en la entrega de permisos para construir, en la venta de terrenos…

Todo lo que son permisos, será transparente. En el caso de los terrenos, habrá plena transparencia.

Las anclas de Torruco Marqués

  • Acuario de Mar de Cortés. En Mazatlán, Sinaloa (concebido en la pasada administración, pero que se echará a andar en la actual)
  • China Town. En Mexicali, Baja California
  • Museo Armando Manzanero. En Mérida, Yucatán
  • Museo del Pirata. En Campeche, Campeche
  • Museo del Vino. En Parras, Coahuila
  • Museo de la Nao de China. En Acapulco (cerca del Fuerte San Diego)
  • Villas del Oeste. En Durango
 

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