Un reloj de titanio y zafiro, cuyo mecanismo parece estar suspendido en la nada y del cual sólo se fabricarán 10 piezas, ésa es la nueva propuesta de Mille.

 

Por Hanna Elliott

 

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Richard Mille tiene una historia de relojes caros. Sólo recordemos el  modelo de 690,000 dólares que hizo para Rafael Nadal o el RM 056 de 1.65 millones que elaboró en 2012.

Así que no nos sorprende el precio del tercer modelo en su línea de relojes de zafiro tourbillon, el RM 56-02 Tourbillon Sapphire: 2,020 millones de dólares.

El reloj es especial debido al complejo diseño de su caja y el movimiento extraordinariamente intrincado está dentro de zafiro puro y han sido suspendidos en el aire a través de un sistema de poleas. Se basa en el mismo diseño fundamental que el reloj de Nadal usaba con el RM 27-01, cuando la compañía estrenó una tecnología que suspendió en el aire la mecánica interior de sus relojes de manera transparente, por lo que todo el mecanismo parece ingrávido. Esta vez la diferencia es que la placa base es de titanio y la caja es de zafiro.

En el interior, el cable de suspensión es trenzado a un espesor de 0.35 mm (el ancho de una línea de pesca) y luego controlado por poleas. Un trinquete ubicado a las 9:00 horas permite ajustar la tensión de los cables, mientras que una flecha a las 12:00 registra el grado de tensión de las cuerdas.

Sólo 10 serán fabricados y empezarán a venderse en septiembre. Tiene el look perfecto para cualquier persona, Nadal o quien sea.

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