Por Steve Forbes

En noviembre, el gobierno de India perpetuó un acto sin precedentes que no sólo daña su economía y amenaza con la degradación de incontables millones de ciudadanos ya sumidos en la pobreza, sino que está hundida en inmoralidad. Sin advertencia alguna, India eliminó el 85% de su divisa. Así es: La mayor parte del dinero dejó de tener uso legal. Los ciudadanos escandalizados recibieron un aviso pocas semanas antes para tomar su efectivo y cambiarlo por nuevos billetes.

El alboroto económico ha sido agravado por el hecho de que el gobierno no imprimió la cantidad suficiente de nuevos billetes, con el fin de evitar filtraciones sobre lo que iba a ocurrir. Por otra parte, los nuevos billetes también son de diferente tamaño, lo que ha ocasionado un inmenso problema en los cajeros automáticos. A pesar de ser un país fuerte en alta tecnología, cientos de millones de personas viven en extrema pobreza. Muchos trabajadores están dejando la ciudad para regresar a sus comunidades debido a que muchos negocios y locales están cerrando. Incontables compañías están teniendo dificultades para pagar sueldos, ya que no pueden obtener el dinero para hacerlo. Asimismo, el mercado de bienes raíces se ha desmoronado.

La economía de India está basada en su mayoría en efectivo. Encima de esto, mucho del mismo opera informalmente por el exceso de normatividad e impuestos. La burocracia gubernamental es conocida por su exceso de trámites, letargos y corrupción, obligando así a la gente a arreglárselas por su cuenta.

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La encuesta anual del Banco Mundial, Doing Business, mide el grado de dificultad para empezar y administrar un negocio en más de 190 países usando distintas métricas, así como lo que se necesita para establecer una empresa legalmente, obtener permisos de construcción y servicios eléctricos. En este sentido, India está posicionada dentro de los peores lugares.

Desde que en 1970 se implementó el programa de esterilización forzada de corta duración en la India, un combate similar al de la eugenesia nazi que fue instituido para lidiar con la “sobrepoblación” que existía en el país, no se había visto al gobierno más comprometido en acciones en extremo inmorales. Este sistema proclama que estas medidas lucharán en contra de la corrupción y la evasión fiscal, supuestamente a través de lavado de dinero, paralizando empresas criminales y terroristas, y forzando también al país a manejar un sistema de crédito digitalizado.

Noticia de última hora: La naturaleza humana no ha cambiado desde que comenzamos a vagar por este planeta. La gente siempre encontrará maneras de cometer actos ilícitos. Los terroristas no dejarán de cometer delitos debido a que la moneda cambió. En cuanto a la digitalización del dinero, ocurrirá en su momento, si el libre mercado lo permite. Y la mejor cura para la evasión de impuestos es establecer uno fijo o, al menos, un simple sistema de tasas fiscales bajas que haga que la evasión no valga la pena el esfuerzo. Facilitar la constitución de empresas y negocios legales harán que la gente se dedique a eso mismo. A lo suyo.

India es el ejemplo más extremo y destructivo de la manía por la falta de liquidez que hoy día está acabando con los gobiernos y la profesión económica. Los países están prohibiendo billetes de alta denominación, citando las justificaciones expuestas por Nueva Delhi. Pero lo que esto realmente significa es que están invadiendo la privacidad y fomentando un mayor control del gobierno sobre la vida de sus ciudadanos.

Este espantoso acto de India subraya otra pieza de inmoralidad. El dinero representa lo que la gente produce en el mundo real. Es un reclamo y una demanda de productos y servicios, así como lo es un boleto de verificación por un abrigo que se dejó guardado en el guardarropa de algún restaurante, o el boleto de un asiento que implica un lugar irrefutable en algún evento. Los gobiernos no crean recursos, el pueblo lo hace. Lo que India ha hecho es cometer un robo masivo de propiedades a la gente sin siquiera contar con el pretexto del debido proceso. Una decisión inconcebible para un gobierno democrático. (Uno esperaría estos sucesos en lugares como Venezuela.) Ahora bien, no es de sorprender que el gobierno de India minimice el hecho de que esta medida le dará una ganancia inesperada de quizás decenas de miles de millones de dólares.

India ha lastimado innecesariamente e inmoralmente a su gente, mientras ponen un pésimo ejemplo para el resto del mundo a través del robo de propiedad y del empobrecimiento de los menos afortunados de su población, al mismo tiempo que socavan la confianza social, envenenando la política y perjudicando la inversión a futuro.

Lo que India debe hacer para tratar de cumplir su deseo de convertirse en una potencia económica es claro: reducir los ingresos y las tasas fiscales sobre las empresas, así como simplificar la estructura del cobro de impuestos por completo; hacer que la rupia se fortalezca tanto como el franco suizo; corregir las regulaciones para que establecer un negocio sea posible sin costo alguno y en poco tiempo; y cortar de tajo todas las reglas que hacen que la infraestructura de cada proyecto sea un compromiso de cien años.

 

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