La estrategia de Netflix ha sido un éxito. Logró enganchar a millones de usuarios dispuestos a pagar una suscripción a cambio de programas de calidad, que no encuentran en ningún otro lugar.

 

Spotify transformó la forma como escuchamos música. Primero fue el casete, después el disco compacto, siguió el MP3 y hoy la tendencia es streaming.

La apuesta de las principales empresas tecnológicas es ofrecer música con un pago de suscripción. Este modelo de negocio es explotado por Spotify, Google y, en muy poco tiempo, Apple Music.

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Este último caso llama la atención. Luego de ingresar al mundo de la música en 2003 y convertirse, en poco tiempo, en la líder en descargas, en 2015 dará un giro importante a su servicio iTunes, para apostar por Apple Music y la música streaming, la nueva tendencia en consumo de entretenimiento.

grafico_1_okPero la realidad va mucho más allá de los gigantes tecnológicos. Otros jugadores ofrecen servicios gratuitos, como Deezer, TuneIn Radio, SoundCloud, Vevo, 8Tracks, YouTube, y esto genera –como dijeran los economistas– distorsiones en el mercado, sin ganadores claros y resultados impredecibles. Hoy nadie domina.

Es común escuchar que el futuro digital está en el streaming. Esto es verdad, pero no necesariamente en los servicios de pago. De acuerdo con MusicWatch, empresa estadounidense dedicada al análisis de la industria musical, sólo 5% de los estadounidenses están suscritos a algún servicio de música como Spotify, Tida y Google Play Music.

Y hay más. Si bien hoy cada vez más empresas ofrecen el servicio, expertos aseguran que las diferencias son mínimas y poco perceptibles ante los ojos del usuario. Es decir, el usuario, en su mayoría, sólo ve marcas y afinidades, más allá de diferencias. Además, la mayor parte de los consumidores de música seguirán sin sentirse realmente atraídos para pagar. MusicWatch estima que solamente uno de cada 13 usuarios de los servicios streaming paga por una suscripción, pues la mayoría prefiere los servicios gratuitos y no encuentran un aliciente de peso para pagar.

“¿Es la música streaming masiva? Yo diría que sí”, dijo hace poco Russ Crupnick, colaborador de MusicWatch, al medio estadounidense Business Insider. “¿Y es masivo el pago por streaming..? Aún hay un largo camino por recorrer.”

Hace un par de décadas, en una encuesta realizada sobre consumo de música entre los estadounidenses, 80% respondió que compraban con frecuencia CD. En el mejor momento de las descargas de música vía iTunes o Amazon, en 2009, solamente 25% de los consultados dijo bajar música con frecuencia. La variedad de oferta y el consumo pulveriza la demanda, y expertos creen que no hay en el horizonte un jugador dominante.

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Netflix: el ejemplo

Los estadounidenses gastarán por primera vez más en entretenimiento vía streaming y descargas que en rentas físicas y compras en 2015, adelantó la firma PricewaterhouseCoopers. Y la tendencia, seguramente, se replicará en otros países como México.

Entre los ganadores destaca Netflix, con un crecimiento de 74% en el número de suscriptores en 2014, en comparación con 2013, al pasar de 33 a 57.4 millones. ¿Es casual el crecimiento de Netflix? No.

¿Podemos imaginar qué sería de Netflix si sólo tuviera películas y cobrara? Sí, seguramente no tendría el mismo éxito y muchos usuarios preferirían Cuevana u otros sitios incluidos en el “eje del mal” por las industrias cinematográficas y televisivas.

El secreto de Netflix se llama House of Cards y series exclusivas. La estrategia ha sido un éxito. Lograron enganchar a millones de usuarios en el mundo, dispuestos a pagar una suscripción a cambio de programas de calidad, que no encuentran en ningún otro lugar.

¿Hay en el horizonte alguna estrategia similar en Spotify, Apple o Google Play? No se ve. Y de poco sirve que artistas como Taylor Swift saquen su música de las compañías que ofrecen servicios gratuitos, ya que las regalías son menores hacia los servicios de pago. No es suficiente.

Los usuarios pagan por la diferenciación y por los servicios que les ayudan en su vida cotidiana, no por lo que otros tienen y se encuentra con facilidad. Esta frase, que se escucha con frecuencia en las redacciones de medios, es algo que pronto llegará a las empresas de música.


Memoria RAM: Amazon sigue innovando. Después de anunciar que probaría drones para entregar sus pedidos, esta semana la empresa de Jeff Bezos anunció que desarrolla una aplicación móvil donde pagaría a los usuarios por entregar sus paquetes. Si bien luce interesante el experimento, su idea se centra en reducir hasta 31% los costos de envío. ¿Estamos frente al próximo Uber de servicios?


 

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