Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, ha definido el paso de Donald Trump por la Casa Blanca como un “huracán categoría 5” y, no obstante, cree que podría haber sido peor.

“Trump tiene un fuerte instinto autoritario, pero también es incompetente, su maldad es moderada por su incompetencia. Es una persona temible, sí, claramente no tiene respeto por la democracia, ni por la libertad de expresión, pero es terriblemente malo en su trabajo”, dijo a Forbes durante una entrevista concedida en el marco de su participación en Conversaciones con The New York Times, un evento organizado por el diario estadounidense, en donde es columnista desde 1999.

“Algunos de nosotros temíamos que Trump fuera la cabeza de un régimen autoritario y populista que consolidara su propio poder, y hasta ahora no ha sido así, él está a la defensiva, así que podría ser peor”, dijo el académico de la City University of New York.

La idea de la maldad moderada por la incompetencia, aclara, no es suya, sino de Benjamin Wittes, pero ilustra a la perfección una gestión cuya “agenda legislativa ha sido un completo desastre y tiene niveles de aprobación muy bajos”.

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TLCAN, una salida (nada) fácil

Esa falta de capacidad para crear acuerdos políticos, así como la inexistencia de una plataforma sólida que permita el desarrollo económico que permita “hacer a Estados Unidos grande otra vez”, ha provocado que Trump concentre sus baterías en México, tanto en la construcción de un muro fronterizo que refuerce la división entre ambos países, como en la renegociación del tratado comercial que tiene con nuestro país y Canadá.

Por la mañana, el escritor participó en una mesa de debate, en la que sostuvo que es improbable que se cancele el tratado considerando que hay mucho dinero invertido en su permanencia, y advirtió que ya no existe una industria mexicana o estadounidense, “sino una integración de empresas que han construido sus negocios beneficiándose del libre comercio”.

Krugman, quien recibió el Nobel en Economía por sus teorías sobre el comercio internacional, ofreció además dos posibles panoramas que podrían ocurrir en caso de que Trump decidiera terminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“El TLCAN puede terminar de dos formas, la suave y la dura. La dura sería que Trump no sólo diera por terminado el tratado, sino que también impusiera aranceles de 20 o 30% a los productos de México. Eso sería un gran golpe para México y provocaría serias dificultades, empobrecería la economía, no la destruiría, pero sería una gran pérdida”, asegura el autor de más de 27 libros sobre teoría económica.

No obstante, advierte, el resultado más probable de una salida del TLCAN sería el suave, en el que México volvería a las reglas de la Organización Mundial de Comercio. “Vale la pena recordar que los aranceles en ambas direcciones, incluso antes del TLCAN, eran bastante bajas”, dijo.

A pesar de ello, el académico reconoce que el efecto nocivo derivado de las negociaciones trilaterales, cuya cuarta ronda cerró hace un par de días, es la incertidumbre:

“El TLCAN representaba era una red de seguridad, significaba que era seguro invertir asumiendo que el mercado estaría abierto por un futuro indeterminado. Si el TLCAN se diera por terminado o cambiara a un esquema de renegociación cada 5 años, esa certidumbre se desvanecería y las multinacionales no invertirían en México porque quizá dentro de 5 años no podrán ser capaces de vender sus productos, así que, incluso un TLCAN suave sería destructivo y dañaría la posición económica de México”, enfatizó el economista.

 

AMLO es Lula, no Chávez

Además de la renegociación del TLCAN, el futuro inmediato de México presenta otras fuentes de incertidumbre, una de ellas es la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador ganara las elecciones presidenciales de 2018, lo que, de acuerdo con algunos analistas, provocaría un choque entre dos populistas.

Cuestionado sobre el tema, Krugman dijo: “Sé muy poco sobre él. La gente dice que fue un alcalde competente en el Distrito Federal, que ya es algo, muestra que puede dirigir algo. Cuando se dice que [AMLO] es un populista, no lo es en el mismo sentido de Trump, de hecho, es un populista genuino, en el sentido político [entendido como el apoyo a los ciudadanos comunes]. Trump no lo es, lo que llamamos populismo con Trump en realidad es en buena medida sólo racismo, así que no se trata de lo mismo.”

Krugman prefirió no aventurarse a realizar una prognosis del hipotético desempeño de AMLO en la presidencia, pero sí se dijo preocupado por la manera como sería retratado en Estados Unidos: “Entiendo que no es un sujeto temible, pero en Estados Unidos, especialmente Trump y sus aliados probablemente lo dibujarían como un Hugo Chávez, podemos imaginar fácilmente cómo reaccionaría Estados Unidos si México eligiera a un izquierdista radical incluso a pesar de que no lo sea”.

Pero, ¿AMLO tiene el perfil para convertirse en un nuevo Hugo Chávez? Krugman no lo cree así. “Yo creo que si se convierte en presidente sería más como Lula, un líder efectivo, benéfico para los negocios y con un marcado sentido de justicia social. Lula tomó varios puntos porcentuales del PIB de Brasil y los invirtió en programas para combatir la pobreza que fueron muy efectivos. Ése creo que sería el resultado y me parece que sería un escenario feliz, un gobierno reformista como ese en México haciendo cosas como esas, aunque no sé si ocurrirá”, dijo.

 

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