“En el fondo son las relaciones con las personas lo que le da sentido a la vida”, y las relaciones públicas son de quien las trabaja.

 

 

Sin lugar a dudas, las Relaciones Públicas, definidas como el manejo Estratégico de las Relaciones entre una Organización o Institución con sus Stakeholders, son el factor clave para tener una mejor reputación, mayores oportunidades de negocio y, ¿por qué no?, ampliar sus horizontes. Y es que al paso de los años, cuando uno mira hacia atrás para ver todo lo que ha conseguido (y también lo que no), se da cuenta de que gran parte de ese bagaje se debe gracias las semillas que un día se quedaron ahí y hoy siguen dando frutos.

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Conseguir un puesto de mayor responsabilidad, hacer mejores negocios, es lo que evidencia el conocimiento, habilidad y experiencia en el manejo adecuado de las Relaciones Públicas, que no sólo se tratan del talento natural de algunas personas que supieron dar una sonrisa, un apretón de manos y hasta una palmada en el hombro, sino también consiste en saber dar el mensaje adecuado a las personas adecuadas. Recuerde que en el pedir está el dar.

Pero más allá de hablar de las bondades o beneficios que puede dejarnos establecer grandes relaciones personales y profesionales, a lo largo de mi carrera profesional, ejerciendo las Relaciones Públicas en diferentes empresas multinacionales, puedo compartirles 10 puntos que los CEO deben considerar en cuanto a esta disciplina se refiere, toda vez que a niveles directivos existen sutiles aspectos que van más allá de la formación académica o de la técnica en sí. Hablamos de puntos éticos que se reflejan en la conducta de quienes representan a las marcas.

 

1. Al César lo que es del César
Este primer punto se refiere al profesionalismo que exige saber cuál es su lugar y su función dentro de cualquier alianza estratégica, es decir, debe asumir que su principal rol consiste en ser un facilitador o un puente entre unos y otros.

Ya sean medios de comunicación, clientes, proveedores y empresas públicas, privadas, gubernamentales u ONG, el CEO debe ser una persona que facilita información, gestiona escenarios, desarrolla soluciones, y todo esto con el fin primordial de colocar a sus clientes en el justo lugar adonde quieren llegar.

 

2. Todólogos
Si bien por cuestiones éticas y hasta legales un CEO en RP tiene sus límites bien acotados, su función no es unidireccional, y esto se debe a que si pretende que su estrategia sea global, debe atender diferentes circunstancias, que de alguna manera lo llevan a tener conocimiento de la planificación, de la comunicación, de la promoción y de todas las disciplinas involucradas para lograr el éxito.

Y aunque al hablar de un “todólogo” pueda sonar que abarca mucho y domina poco, en el caso de las Relaciones Públicas, la versatilidad y el amplio conocimiento de su entorno son unos de los principales valores agregados en estos mandamientos para CEO.

 

3. Especialización
Aunque el punto anterior hablaba del alto margen de maniobra, una de las principales tendencias en Relaciones Públicas apunta a la especialización. Si bien es cierto que como CEO y principal representante de una empresa debe conocer las diversas áreas que la componen, es innegable que su especialización radica en lo que ofrece a sus diferentes mercados; en otras palabras, debe ser un especialista en su negocio.

 

4. “Tecnoamigable”
Esto no quiere decir que los CEO deban tener el gadget de moda o ser expertos en las nuevas tendencias tecnológicas, pero manejar la tecnología para fines de facilitar cualquier tipo de proceso es crucial para estos directivos, que hoy por hoy deben tener la capacidad de estar en más de un lugar a la vez (por supuesto de forma virtual).

 

5. Flexible y moderno
Uno de los puntos más relevantes a estas alturas del siglo XXI tiene que ver con los buenos ambientes de trabajo, ésos en que el ecosistema de los empleados es el motor de la productividad, de la felicidad y, por supuesto, del endomarketing. De esta manera se favorece la calidad de producción y la calidad de vida de sus colaboradores, lo cual será muestra del líder de una empresa flexible y moderna.

 

6. Empresa Socialmente Responsable (RSE)
Encabezar una empresa es, por sí solo, un hecho que implica una responsabilidad en todos los sentidos, pero operar con la bandera de RSE (Responsabilidad Social Empresarial) como un modus operandi es uno de los factores que más aportan a la reputación de una marca, y si hablamos de Relaciones Públicas sabemos que la reputación es cuestión de vida o muerte, y ya lo decía el empresario e inversionista estadounidense John D. Rockefeller: “Junto a hacer lo correcto, lo más importante es hacerle saber a las personas que estás haciendo lo correcto.”

 

7. Políticas claras
Si bien éste es un asunto de principios y bases empresariales, ser un CEO con Políticas de Comunicación muy claras le hará estar del otro lado, ya que tendrá voz propia y aprovechará sus canales de difusión para expresar lo que pasa al interior de su empresa, además de emplear una comunicación asertiva dentro de la propia organización.

 

8. Branding personal
El término branding ha tomado un papel protagónico a nivel empresarial, pero cuando se trata de un asunto personal, todos los aspectos recaen sobre el CEO. La forma de hablar, de vestir, de gestionar y hasta de pedir las cosas son vitales para que un director cuente con un branding positivo o uno negativo que al final del día se convierte en el de la empresa. Y en este sentido, el octavo mandamiento refiere a la construcción de una reputación lo más favorable y congruente posible.

 

9. Imagen pública
No todos somos iguales ni queremos serlo. Bajo esta premisa, la imagen de un CEO no está ligada necesariamente a la idea del directivo con traje a la medida y corbatas italianas. Lo más importante, en este sentido, es que tanto su ropa, su lenguaje y hasta sus modos expresen el mensaje que quiere expresar. Para tener una idea más clara de este punto, recordemos a Steve Jobs y a Carlos Slim. Su imagen es distinta porque sus marcas son distintas y el mensaje que expresan también lo es.

Lo mismo pasa en RP. En este sector, la imagen cuenta mucho, pero no está casada con las imágenes acartonadas y cuadradas de hace algunos años.

 

10. Todo es networking
Y la cereza del pastel viene con la esencia misma de las Relaciones Públicas: el networking. Ese intercambio de tarjetas de presentación, la charla informal en la sobremesa, un saludo casual en el elevador y hasta el diálogo accidental con el taxista con una persona en el súper son el pan nuestro de cada día en el mundo de las Relaciones Públicas. Nunca se sabe qué relación y contacto le puede cambiar la vida.

 

No deje de platicar con las personas porque, como lo dijo Wilhelm von Humboldt: “En el fondo son las relaciones con las personas lo que le da sentido a la vida”, y las Relaciones Públicas son de quien las trabaja. Aplique estos principios en su día a día al frente de su empresa y ponga los cimientos para una reputación en imagen sólida.

 

 

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