El “rey de los bonos” tiene un mensaje para los banqueros centrales: “Si tan solo los gobernadores de la Fed y los presidentes entendieran un poco más sobre Monopoly y menos de modelos históricos anticuados como la Regla Taylor y la Curva Phillips, nuestra economía y su perspectiva a futuro podrían lucir mejor.”

En su panorama mensual de inversión, Bill Gross, el inversionista que se volvió célebre trabajando con Pimco y que ahora extiende su leyenda en Janus Capital Group, advirtió que “eso no quiere decir que Monopoly pueda resolver todos los problemas del estancamiento económico actual. El Brexit y un creciente movimiento populista claramente señalan que la desglobalización (menor comercio, migración y crecimiento económico) también podría jugar un papel”.

Gross explica que en el popular juego de mesa los capitalistas recorren el tablero comprando propiedades, pagando rentas, pero, aún más importante, reciben 200 dólares cada vez que pasan por la casilla “Go”.

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“Son esos 200 dólares (que en el esquema económico representan un nuevo ‘crédito’), los responsables de la salud actual de nuestra economía basada en las finanzas. Sin nuevos créditos, el crecimiento económico se mueve en reversa y la “quiebra” de jugadores individuales se hace más probable”, afirma .

El juego comienza cuando el banco entrega a cada jugador 1,500 dólares para comprar terrenos baratos y desarrollar hoteles y casas, no obstante, los jugadores deben reservar efectivo por si caen en la propiedad de alguien más y deben pagar renta, abunda Gross, y detalla que el desarrollo económico representado por la construcción comienza a desacelerarse dado que no puedes gastar sin fin si esperas pagar renta a alguien más, por lo que necesitarás crédito.

“Si el juego permitiera que esa casilla pagara 400 o 1,000 dólares los jugadores podrían construir de forma ilimitada y no necesitarían crédito, pero las reglas garantizan que en algún punto un jugador quebrará, uno que no haya invertido “bien” o reservado suficiente efectivo”, dice el inversionista. “Así, el juego, que empezó siendo tan emocionante con 1,500 dólares y un flujo constante de 200 para la acumulación de activos y el crecimiento económico súbitamente se vuelve competitivo: Perro come perro y la supervivencia de los jugadores está en riesgo.”

El problema con los bancos centrales y la economía actual, dice Gross, es que el sistema sigue generando 200 dólares por jugador, pero éstos no son suficientes para mantener el ritmo de crecimiento del PIB y evitar la quiebra de empresas y hogares.

Gross, quien no sólo sabe un par de cosas sobre inversión, sino también sobre juegos de azar –fue jugador profesional de Blackjack–, explica que la tasa de crecimiento actual del crédito en Estados Unidos, de apenas 4%, dista mucho de la de 9% que era la regla al inicio de este siglo. “Un sistema económico altamente apalancado depende de la creación de crédito para su estabilidad y longevidad y ahora está creciendo por debajo de su nivel óptimo”.

Para el rey de los bonos, si los gobiernos no empiezan a gastar dinero, el débil crecimiento del crédito se mantendrá como un “arma deflacionaria para el futuro”, y termina con una advertencia: “Preocúpense ahora por el retorno de su dinero, no de los retornos sobre su dinero. Nuestra economía basada en Monopoly requiere de la creación de crédito, y si éste se mantiene bajo, el número de perdedores crecerá en el futuro.”

 

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