El análisis de las causas detrás de una economía funcionando a niveles menores al potencial es de extrema importancia para la toma de decisiones de política monetaria correctas. Una brecha de producto negativa no siempre indica debilidad de demanda.

 

 

Las decisiones de política monetaria basadas en la brecha del producto son susceptibles de estar equivocadas, ya que dicha brecha está sujeta a imprecisiones en la estimación del producto potencial. Ejemplos de decisiones incorrectas se tomaron en Estados Unidos en la década de los 70s, así como en Europa durante la recesión global del 2008-2009.

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La brecha del producto es un factor relevante para la conducción de la política monetaria en el país. Sin embargo, información subjetiva y de interpretación puede llevar tanto a un estimado impreciso como a una conclusión errónea que podría derivar en una decisión monetaria  incorrecta.

La toma de las decisiones monetarias de los bancos centrales se basa en gran medida en la estimación de la posición de la economía con respecto al equilibrio (brecha del producto). Por ejemplo, si el producto observado es mayor que el producto potencial entonces se infiere que hay un exceso de demanda que derivaría en presiones inflacionarias. Lo contrario (brecha negativa) se interpreta como debilidad de la demanda y por lo tanto ausencia de presiones inflacionarias.

El filtro HP con corrección de colas es uno de los instrumentos más usado para estimar la brecha del producto. Sin embargo, existen dos inconvenientes que podrían hacer que el estimado de la brecha sea impreciso y que su interpretación sea incompleta.

Primero, en el caso en que la corrección de colas se hace a través de agregar información adicional, generalmente se toman las expectativas de crecimiento de los analistas económicos. Esta información agrega un componente subjetivo, porque introduce un pronóstico de crecimiento que generalmente se alinea con los estimados oficiales preanunciados. Es decir, el consenso de mercado es más un seguidor y no un líder generador de pronósticos.

El segundo se refiere a la interpretación que se le asigna a la brecha de producto negativa en todo momento, sin considerar las causas detrás de un menor crecimiento observado. Por ejemplo, generalmente se concluye que una brecha de producto negativa indica holgura en la producción. Lo cual puede inducir no solo a dejar las condiciones monetarias sin cambio, sino incluso a relajarlas para estimular la demanda.

Esta conclusión deja de lado el hecho de que una desaceleración del producto observado puede ser el resultado de un exceso de demanda interna que está siendo acomodado en mayores importaciones en lugar de producción nacional. Es decir, el producto observado puede ser menor que el producto potencial en un ambiente en donde las importaciones desplazan a la producción nacional.

Las estimaciones oficiales indican una brecha de producto negativa, lo cual se interpreta como debilidad de la demanda y holgura de la economía. Sin embargo, las cuentas nacionales señalan que la absorción interna aumentó desde el 2010 al 2013 en casi 1 punto porcentual del PIB, mientras que la penetración de importaciones en el PIB aumentó en 1.6 puntos en el mismo periodo. Es decir, el aumento en la demanda interna fue satisfecho más por importaciones que por precios. Ciertamente los datos de las cuentas nacionales sólo muestran un ligero exceso de demanda en la economía mexicana, pero nunca evidencian una debilidad que justifique un estímulo monetario.

Este caso ilustra que un PIB desacelerado que produce una brecha negativa no siempre debería tomarse como indicativo de debilidad de la demanda o ausencia de exceso de demanda, porque podría conducir a una decisión de política monetaria equivocada. Es por esto que el análisis de las causas detrás de una economía funcionando a niveles menores al potencial es de extrema importancia para la toma de decisiones de política monetaria correctas.

México ofrece un ejemplo ilustrativo de una brecha de producto cambiante. En marzo del 2013 se decidió recortar la tasa de interés en 50 puntos base, por primera vez desde la gran recesión del 2009. Dicha decisión se basó en el argumento de que la  brecha de producto era prácticamente cero hacia finales del 2012. Sin embargo, un año después, en enero del 2014 la nueva estimación generada con el mismo filtro HP indica que la brecha de producto no era cero sino positiva durante toda la segunda mitad del 2012. Es decir, la realidad ahora indica que existían condiciones de presiones de demanda en la economía en el momento en que se tomó la decisión de recortar la tasa de interés en Marzo del 2013.

Coincidentemente México junto con Chile son países que enfrentan desaceleración del crecimiento y que en base a la supuesta holgura de la economía han recortado sus tasas de interés.

*/ La presente nota es un resumen de un estudio más completo sobre el tema y que se encuentra en revisión para publicación en el Journal of Policy Modeling.

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