Los grandes nombres como Goldman Sachs, Citigroup o Bank of America han perdido terreno frente a la pequeña banca local en la principal economía mundial.

 

Por Antoine Gara

La caída en los precios de las acciones y la baja en los salarios de los CEOs en Wall Street podrían no ceder durante 2016 mientras la industria financiera se adapta a las normas post crisis, que penalizan significativamente a las entidades demasiado grandes para quebrar. Los inversionistas que pronosticaron ganancias inesperadas tras el anuncio de alza de tasas por parte de la Reserva Federal en diciembre se han sentido muy decepcionados.

A pesar de este malestar, hay una ganancia poco conocida de los bancos regionales que están dando un impulso a ingresos y utilidades mediante el aumento de sus préstamos y la ampliación de sus huellas. Muchos de estos bancos de Main Street están creciendo orgánicamente, robando participación de mercado regional a los JPMorgans y Citigroups del mundo. Y también están en medio de una ola de consolidación que está creando nuevas potencias regionales para equilibrar a los competidores demasiados grandes para quebrar.

Una toma de control de 3,400 millones de dólares (mdd) de FirstMerit Corporationcon con sede en Akron, Ohio, por parte de Huntington Bancshares, anunciada el martes por la mañana, es un ejemplo de esta corriente de cambio que recorre Estados Unidos. La compañía es el mayor prestamista en Ohio, con cerca de 100,000 mdd en activos, y una tasa de Capital Tier 1 de 8.7%. Ambas empresas reportaron un total de 4,000 mdd en ingresos y casi 1,000 mdd en ingresos operativos en 2015, una base sólida de ganancias sobre la cual crecer. La adquisición de Huntington también ampliará su presencia fuera de Ohio, en Chicago y Wisconsin.

Ha habido una serie de acuerdos de proporciones similares.

En octubre, el KeyBank, con sede en Cleveland, anunció una fusión con First Niagara, lo que ampliará su presencia en el oeste de Nueva York, Pennsylvania, Connecticut y Massachusetts. La Reserva Federal aprobó la compra de Hudson City Bancorp por parte de M&T Bancorp, en una transacción de 3,700 mdd, lo que ampliará sus operaciones a Nueva Jersey.

En cada uno de estos casos, la consolidación debe llevar a que los activos bajo gestión de esas empresas superen los 10,000 mdd, una décima parte del billón de dólares que da a los bancos la categoría de empresas demasiado grandes para quebrar, pero lo suficiente para tener la escala para ofrecer servicios de banca móvil que los clientes esperan y al mismo tiempo manejar también las cargas regulatorias.

Y es posible que apenas comencemos a ver esta tendencia.

Forbes publicó recientemente un perfil Thomas Michaud, de KBW, que ha visto una historia de crecimiento y una ola de fusiones similares entre los bancos con entre 5,000 y 50,000 millones en activos, y los ingresos más sólidos y el desempeño bursátil más impresionantes en todo el sector. Estos bancos, denominados por KBW como rivales regionales, están mejor equipados para dar un impulso al crédito a las pequeñas empresas y otros préstamos no hipotecarios según Michaud, inyectando dinero a parte de la economía local que ha quedado en el olvido de los grandes bancos.

Ya hay un cambio tangible. Según KBW, desde finales de 2009 hasta 2014, los bancos con activos de 5,000 a 50,000 mdd han aumentado su participación de mercado en 50%, lo que representa 7.5% de los activos totales de la industria bancaria. Sí, los bancos más grandes aún controlan aproximadamente el 60% del total de depósitos de todo el país, pero se han deshecho colectivamente de billones en activos financieros, como se los ha instruido la Ley Dodd Frank.

A medida que las acciones de Citigroup, Bank of America y Morgan Stanley continúen estancadas, las voces de inversionistas y analistas que piden adelgazar a esas instituciones sólo podrán crecer. Para muchos inversionistas que tenían la esperanza de que Wall Street surgiría de la crisis con una banca vibrante, las perspectivas están lejos de ser lo que esperaban.

Los bancos pequeños se recuperaron mucho más lentamente de la crisis, obstaculizados en parte por las garantías implícitas prodigadas en sus contrapartes demasiado grandes para caer, además de un crecimiento económico más débil de lo esperado. Pero parece que ahora están a galope mientras las firmas de Wall Street tropiezan, atrapadas por la regulación y las preocupaciones sobre la economía global.

 

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