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Por Iván Pérez

Charros regresó a Jalisco 20 años después de su desaparición, y lo hizo en la tierra de Chivas y Atlas. No es poca cosa, si lo que se pretende es hacer negocio con el beisbol en un sitio donde el futbol es el rey. Salvador Quirarte, actual presidente del Consejo de Administración de Charros de Jalisco, compró, junto con ocho socios, la franquicia de Algodoneros de Guasave en 2014, y el beisbol volvió a la capital tapatía.

Con los partidos de Charros, el Clásico Mundial 2017 y la Serie del Caribe 2018 han vendido más de 1.3 millones de boletos de 2014 a la fecha, lo que significa que los ingresos por venta de entradas superan los 365 millones de pesos (mdp), de acuerdo con un cálculo realizado por Forbes México.

“Preferimos tener muchas promociones, pero no obsequiar nada”, aclara Quirarte, en charla con esta publicación. “Tenemos un negocio estable económicamente; no tenemos pérdidas”.

Las finanzas sanas tienen sus consecuencias: Charros buscará ser mucho más que una franquicia y “convertirse en una empresa deportiva”.

Ampliar el alcance de Charros se resume en los siguientes puntos:

  • Adquirir una franquicia de baloncesto (quizá en la Liga Nacional de Basquetbol Profesional).
  • Organizar eventos deportivos, como el Clásico Mundial y la Serie del Caribe. Ya está confirmado el Preolímpico del próximo año y se negocia con las Grandes Ligas para traer partidos oficiales y de pretemporada.
  • Incrementar el número de academias.
  • Aumentar su inversión en redes sociales.
  • Tener su propia serie o documental de Netflix.

Charros pretende lo que, por muchos años, han intentado los equipos de su liga, la Mexicana del Pacífico, y la Liga Mexicana de Beisbol (LMB): hacer de éste un deporte rentable.

En tres años, el equipo incrementó 32.5% su base de aficionados y, de acuerdo con un cálculo realizado por esta publicación, que toma en cuenta la asistencia promedio y el costo de boleto promedio, el año pasado sus ingresos en taquillas, sólo en la temporada regular, fueron de aproximadamente 90 mdp.

“Nadie creía que iba a funcionar el beisbol en Jalisco, con equipos tan protagonistas dentro del futbol; ahí empezamos a trabajar y, poco a poco, lo hemos conseguido”, dice un orgulloso y sonriente Quirarte.

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La franquicia está viendo hacia el futuro. En México, las industrias del entretenimiento y deportiva han crecido bastante; podemos crecer: Salvador Quirarte, Presidente del Consejo de Administración de Charros de Jalisco. Foto: Fernando Luna Arce/Forbes México

Charros es parte de la transformación que vive, desde hace varios años, la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), cuyas franquicias han invertido, principalmente, en infraestructura y en traer eventos internacionales, como la Serie del Caribe. Los nuevos inmuebles de Yaquis, Mazatlán, Naranjeros, Tomateros y las remodelaciones del estadio de Charros han consumido 2,658 mdp, de acuerdo con datos obtenidos de Transparencia.

En términos de ingresos, la LMP crece un 30% anual y cuenta con una base de aficionados de 40 millones. “Somos capaces de manejar su gasto operativo sin problemas. Toda esa generación de ingresos hace que tengamos mejores jugadores, y eso provoca un buen espectáculo. Cuando hay buenos partidos, hay más aficionados, crecen los ingresos y se vuelve un círculo virtuoso”, comentó recientemente Omar Canizales, presidente de la LMP, al diario El Economista, para explicar cómo ha sido el crecimiento de sus equipos.

Quirarte asegura que, tan sólo el primer año, se invirtieron 150 mdp en remodelaciones de estadio y en traer algunos eventos, como la Serie del Caribe y el Clásico Mundial. “Es un proyecto autofinanciable, primero, por nuestra afición, que ha crecido con nosotros. El consumo en el estadio nos ayuda a estar en una posición económica autofinanciable”, afirma.

A diferencia del futbol, los ingresos en los Charros son más equitativos. La publicidad y la televisión representan 50% de las ventas; luego está la taquilla, con 30%; y el merchandise y esquilmos, con 20%. En datos proporcionados a esta publicación en una consulta con directivos de otros equipos de la LMP, un equipo como Charros puede facturar entre 150 y 200 mdp por temporada.

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“La franquicia está viendo hacia el futuro. En México, las industrias del entretenimiento y deportiva han crecido bastante. Podemos crecer. Ahora mismo tenemos negociaciones importantes en diferentes ámbitos; por ejemplo, estamos platicando con Netflix. Hay posibilidad de entrar a otros deportes, además de buscar ampliar las oportunidades de negocio en nuestro estadio. Queremos darle vida a la zona donde jugamos. Si tú vas al Petco Park [San Diego], el parque reactivó la economía de la localidad y la región”, comenta Quirarte, en un edificio acristalado de Periférico, en la Ciudad de México, muy lejos de donde hace su negocio: un parque de beisbol.

¿En qué deportes les interesaría invertir? “Basquetbol es una de las opciones”, responde el directivo.

La organización de eventos ya pasó de los planes a las canchas. Después de regresar el beisbol al estado de Jalisco, los socios decidieron adquirir los derechos de torneos internacionales. Llevaron a Guadalajara el Clásico Mundial (2017) y la Serie del Caribe (2018).

De acuerdo con datos del gobierno de Jalisco, tan sólo entre esas dos justas, la derrama económica para la ciudad superó los 2,000 mdp. Además, ya está confirmada una de las fases del Preolímpico para Tokio 2020 y buscarán un contrato con las Grandes Ligas para traer partidos de pretemporada y temporada regular entre 2019 y 2022.

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En tres años, el equipo incrementó 32.5% su base de aficionados y, el año pasado, sus ingresos en taquilla, en la temporada regular, fueron de aproximadamente 90 mdp. Foto: Jimena Munoz/Charros De Jalisco.

“Traer torneos nos cuesta caro, pero creo que, poco a poco, hemos ido ganando terreno, y los aficionados han respondido asistiendo. Por ejemplo, en la Serie del Caribe de este año, 190,000 personas fueron a los partidos, y más de 40% de los espectadores vinieron, tanto de otras partes del país como de localidades cercanas. Hemos posicionado el beisbol como una actividad favorita de entretenimiento en la ciudad”, comenta Quirarte, quien es un amante del beisbol desde que era pequeño, cuando su padre lo llevaba a ver partidos al viejo parque Tecnológico.

Si cuesta tanto, ¿para qué invertir millones para traer eventos internacionales?, se le cuestiona. “Lo que da, en principio, es prestigio, y es fundamental, [pues] ha ayudado a consolidar a la afición”, dice.

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Uno de los éxitos de la franquicia es, justamente, el trabajo con sus aficionados, personas que tienen la capacidad de invertir y acudir a los partidos por la noche. En cifras:

  • 78% de sus fans están pendientes en sus redes sociales.
  • 50% de los aficionados que acuden al estadio, van en familia.
  • 35% de sus asistentes se acompañan de su pareja.

“Lo primero que hicimos para tener éxito fue desarrollar la marca con una serie de colaboradores y de inversionistas locales comprometidos con el equipo, empresarios que, desde el primer momento, pusieron atención en su dinero para que se hicieran bien las cosas. Uno de los puntos clave fue la alta inversión hecha en publicidad y que los aficionados empezaran a creer en el proyecto”, afirma.

Quirarte nos da un panorama de sus fans: “[Hablando de] edad de mis aficionados, 68% está entre los 16 y 39 años; 40 y 49 años, el 21%; y los de más de 50 años son 11%. El 63% de la afición de Charros estudió licenciatura; 20%, preparatoria; y 30%, posgrado. El 60% de la afición va acompañado de niños”. Las entradas al parque de Charros oscilan entre los 120 y los 720 pesos.

Además, hay que mencionar que el equipo trabaja en los nuevos fans o en sus futuros peloteros, con la creación de sus academias, ubicadas en Zapopan, Colima y Guadalajara. Es otra forma de “apoyar a la sociedad e impulsar a los jóvenes”, pero también una alternativa para monetizar el proyecto.

La última vez que los Charros de Jalisco se coronaron fue en 1971, cuando jugaban en la Liga Mexicana de Beisbol. Han pasado ya 47 años, y lo más que han logrado en su regreso (ahora en la LMP) fue el segundo sitio en la temporada 2014-15. Pero, aunque no hay un título, cada vez son más los aficionados que van al parque para verlos. El marketing y el negocio, por ahora, han salido bien.

 

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