El pasado domingo 26 de marzo, un vehículo autónomo de la compañía Volvo chocó con dos automóviles en la ciudad de Tempe, Arizona. Afortunadamente el accidente no dejó personas lastimadas, sin embargo, sí una compañía afectada por el hecho.

No fue precisamente la firma de origen sueco la que terminó golpeada por el percance, sino Uber, compañía que tenía en sus manos el auto, mismo que formaba parte de un programa que la startup fundada por Travis Kalanick decidió implementar desde hace unos meses con miras hacia el futuro.

Y es que la compañía ve en estos vehículos una oportunidad para seguir cambiando a mediano plazo la manera en que se mueve la gente en el mundo. Pero su proyecto tendrá que esperar, ya que el accidente llevó a Uber a cancelar, por ahora, el proyecto.

 

PUBLICIDAD

Del humano a la súper computadora

El suceso que vivió el coche de Volvo y Uber nos lleva a plantearnos una pregunta, ¿qué tan lejos estamos de poder ver efectivamente a los vehículos autónomos circulando por el mundo?

La respuesta la tiene el investigador en el tema y académico mexicano de la Universidad Libre de Berlín (ULB), Raúl Rojas, quien advierte que aún estamos muy lejos de ver de manera masiva sobre las calles este tipo de automóviles en funcionamiento.

“La industria automotriz está trabajando duro en este desarrollo, pero para que veamos una introducción ya comercial sólida yo creo que estamos aún a varios años de distancia, yo pensaría que a alrededor de 20 años, porque es un proceso largo el que todavía tenemos en frente”, explica.

Desde su perspectiva, el problema reside en el hecho de que si bien se ha avanzado en las pruebas de estos vehículos en carreteras, el tema de las ciudades y su desempeño en estos lugares es un punto aparte.

“Yo estoy seguro de que en tres o cuatro años veremos ya coches autónomos de manera constante en las carreteras, sin embargo, para las ciudades hace falta mucha investigación, sobre todo por la precisión que requieren, en las carreteras su funcionamiento es muy sencillo, pero en las ciudades su computadora se topa con decenas de decisiones para las cuales requiere estar más que preparada”, expone el experto.

Las investigaciones de Rojas están precisamente hoy en el área de las carreteras, detalla el especialista, quien con el vehículo autónomo que desarrolló con apoyó de la ULB ya recorrió cuatro países: Alemania, Suiza, Estados Unidos y México, siendo este último sitio en el que cubrió la mayor distancia, al ir desde la frontera norte hasta la Ciudad de México.

 

¿Por qué necesitamos vehículos autónomos?

Podría pensarse que el buscar crear vehículos de este tipo responde únicamente a cuestiones de comodidad, pero en realidad existen dos factores, advierte el especialista mexicano, que podrían transformarse para bien con la consolidación de ellos.

En primera instancia Raúl Rojas habla acerca de la seguridad vial, la cual asegura se vería totalmente beneficiada por el desempeño de estos coches, los cuales podrían dar un seguimiento certero a las normas de tránsito, acción que permitiría reducir accidentes y malas conductas a bordo de los automóviles.

“Eventualmente estos vehículos por todos los sensores que tendrán serán mucho más seguros que aquellos que estén manejados por las personas, superando, por ejemplo, problemas como el cansancio”, sostiene.

Y en segundo lugar está el tema de la movilidad, la cual cambiará debido a que los vehículos podrán ser compartidos por las personas y trabajar de manera ininterrumpida, facilitando los traslados. Esta es precisamente la idea en la Uber estaba trabajando hasta antes del accidente que sufrió el auto de su programa.

 

México da sus primeros pasos

Desde Alemania el académico ha liderado los las investigaciones mexicanas relacionadas con los vehículos autónomos, pero este panorama podría cambiar en un corto tiempo gracias al impulso que está buscando darle al tema en las universidades del país.

Hoy el especialista señala que está trabajando ya con distintas casas de estudio en México, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para fortalecer la labor de la investigación.

Uno de sus mayores aliados en esta labor es la Embajada de Alemania en México, con quien en fechas recientes trabajó para traer al país el programa “Visiones de la Movilidad”, y que consistió en la entrega a diversas instituciones académicas de 22 coches autónomos a escala para que los alumnos puedan aprender acerca de la programación de los mismos.

“Este tipo de esfuerzos que estamos realizando buscan aumentar la investigación en México, hoy somos líderes en manufactura de vehículos, pero también necesitamos empezar desarrollar tecnología para ellos, ese es un paso importante que poco a poco tenemos que dar”, afirmó.

 

Siguientes artículos

Gráfico histórico de onzas de oro y plata
Por

El oro y la plata están en un mercado alcista mayor en pesos, que dista mucho de haber terminado. La oportunidad de comp...