Jóvenes de diversas latitudes de México participan en un concurso de robots cuya inscripción vale 6,000 dólares. ¿El premio? Una beca para estudiar en Estados Unidos y convertir su hobbie en una oportunidad laboral para el futuro. 

 

Jessica Ramírez y Javier Pulido querían construir un robot. No sabían nada de ingeniería. Pese al desconocimiento tecnológico, no se detuvieron: en seis semanas armaron a Elma, el robot con que participan en el evento tecnológico FIRST Robotics Competition 2015, que inicia este viernes 5 de marzo. ¿Cómo lo lograron? A continuación te contamos su historia.

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La misión era armar un robot de 1.70 metros de altura, que pesara 54 kilos y fuese capaz de apilar cajas y colocarlas en un bote de basura.

Pero, participar en la competencia implicó un alto obstáculo financiero para estos jóvenes de menos de 18 años. Faraday 5696, el equipo de Jessica y Alberto, de Villahermosa, Tabasco,  necesitaba 6,000 dólares de inscripción  y un tope de hasta 3,500 dólares en materiales.

“Conseguir patrocinadores es la principal dificultad que se nos presenta a la mayoría los equipos, y al menos nosotros no tenemos tantas oportunidades como los estados del centro de México, pero no por eso dejamos de buscar”, contó Jessica a Forbes México.

Aunque no sabían cómo acercarse al mundo de los negocios para conseguir patrocinadores y empezaban desde cero, tampoco estaban solos.

La Universidad TecMilenio, institución donde cursan la preparatoria, fue la responsable de estimular la curiosidad de estos jóvenes cuando promovieron el evento al interior de las instalaciones.

Entonces, visitaron empresas locales y nacionales. Intentaban por todos los medios de contacto, empezando con correos electrónicos. Querían demostrarles a los hombres de negocios que tenían iniciativa. También realizaron rifas, algunos lavaron autos, además de labores domésticas.

La escuela no sólo difundió la competencia. También motivó al equipo con asesoría especializada de su planilla docente que les ayudaría a construir el robot, intercambios —como becas y espacios publicitarios— con las empresas para que los estudiantes armaran un plan de negocio que convenciera a los patrocinadores. Esta situación se desarrollaba en el resto de sus planteles, aunque algunos equipos han recorrido un par de kilómetros más.

La historia del equipo Aztlavolt 4681, de la ciudad de México ha avanzado un par de capítulos. Ellos ya reconocen el terreno, han participado tres años consecutivos y juegan en la cancha tecnológica como locales. Participaron en un evento FIRST en 2014  y obtuvieron un reconocimiento en Canadá, donde vivieron uno de los episodios más angustiosos para el equipo.

Durante las evaluaciones previas a la competencia, los jueces determinaron que una de las piezas de su robot no estaba permitida para el concurso. Tenían minutos para cambiarla. Parecía que todo estaba perdido.

“Nosotros pensamos: hasta aquí llegó el robot. Ya valió”, recordó Luis Banda, del equipo Aztlavolt.

Pero el espíritu colaborativo del evento los salvó, pues un equipo, al observar la situación, prestó a sus tres mejores ingenieros, quienes les ayudaron a sortear la dificultad técnica.

 

El duelo tecnológico    

La competencia FIRST es un evento internacional que nació  durante 1992 en New Hampshire, Estados Unidos. Las siglas provienen del inglés For Inspiration and Recognition of Science and Technology (Por la Inspiración  y Reconocimiento de la Ciencia y Tecnología).

FIRST percibió ingresos por 55.4 millones de dólares (mdd) hasta junio de 2014. También recaudó fondos por 6.2 mdd para ayudar a los jóvenes con becas,  gastos del robot, entre otros costos operativos.

En México, la iniciativa se promueve a través de Fundación Azteca del empresario Ricardo Salinas Pliego y su sede será la Arena México. Participarán 39 equipos mexicanos y uno estadounidense entre 14 a 18 años. Los ganadores pasarán a la competencia mundial en San Luis Missouri, Estados Unidos, que se realizará del 22 al 25 de abril de 2015.

En este campeonato participan equipos finalistas de escuelas públicas y privadas originarias de  San Luis Potosí, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Coahuila, Durango, Baja  California Norte, Puebla, Michoacán, Sonora, Chihuahua, Tabasco, Hidalgo  y Distrito Federal. Además del equipo estadounidense que proviene de  Washington, DC, Estados Unidos.

En enero de 2015, los concursantes recibieron la “patada inicial”, con un reto que el robot debe cumplir para esta temporada que radica en un juego temático sobre el reciclaje (recycle rush).

“La competencia consiste en formar dos alianzas de tres equipos cada una. Los grupos compiten simultáneamente para anotar puntos apilando cajas en plataformas de anotación, colocando arriba contenedores de reciclaje y depositando correctamente la  basura, representada por tubos para alberca, en su lugar correcto. Así los  alumnos están tan cerca cómo es posible del mundo real de la ingeniería”, dijo la fundación en un comunicado.

Entre las empresas que apoyaron la competencia y a los jóvenes se encuentra General Motors, Fedex, Grupo Peñoles, Instituto Tecnológico Autónomo de México, la Secretaría de Economía, la Secretaría de Educación Pública, el Tecnológico de Monterrey, la aseguradora Quálitas, DeAcero, Universidad Tecmilenio y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

El equipo que gane además de visitar Estados Unidos, si gana, tendrá una beca de 100% en un colegio de Estados Unidos, además de una remuneración económica, aunque no especificaron el monto.

Este viernes los equipos competirán todo el día. El sábado vendrán las rondas finales y la ceremonia de premiación,  pero no sólo eso, sino que buscarán formar alianzas con otros equipos rumbo a la final en Estados Unidos, pues una de las columnas del evento, más allá de ganar, es impulsar el espíritu colaborativo a través de la innovación tecnológica.

 

Diseñar y construir su futuro

Jessica quiere estudiar diseño y arte. Javier planea estudiar diseño industrial y, más adelante, mecatrónica para fabricar prótesis. El entusiasmo que ellos y otros equipos sienten por la tecnología lo expresan a la menor oportunidad, sin embargo, están conscientes que no todos a su alrededor piensan igual que ellos.

“En México se tiene el concepto de que la robótica es algo imposible de desarrollar para chavos como nosotros, de clase media, porque es muy costoso, porque no sabemos. Fue muy difícil romper esos paradigmas”, expresó Valeria Hernández, del equipo Art 4371.

51% de los mexicanos piensa que no saber usar nuevas tecnologías provoca que “se sientan menos”, según datos de la agencia de investigación Parametría.

Pese a ser estudiantes de “clase media”, las oportunidades para competir pueden parecer adversas para un equipo que no viene  de los estados céntricos o del norte de México.

Por ejemplo, en Tabasco,  57 de cada 100 personas no tienen educación básica terminada.  Apenas 20 finalizaron la preparatoria y sólo 15 llegaron la universidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

No obstante, su voluntad, determinación, ganas de divertirse y aprender con ciencia y tecnología,  ayudó a que consiguieran el patrocinio de empresas como Fedex y Grupo Peñoles. Pero la mayor satisfacción que tienen es entender que la teoría y la práctica van de la mano y que implica un mayor grado de dificultad trabajar en un proyecto que cobra vida frente a ellos.

“No es lo mismo trabajar para un proyecto educativo que para un trabajo que te dejará muchos conocimientos y te ayudará a sentirte útil”, dijo Jessica.

 

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