En el país hay 23.5 millones de mexicanos por debajo de la línea de bienestar mínimo y cada día mueren por desnutrición 23 personas. Al mismo tiempo, una reducida élite recibe aguinaldos millonarios.

Las fechas decembrinas son sinónimo de convivencia familiar, especialmente en occidente y de manera particular para México, estas celebraciones son una tradición bien sea por creencia para el 92.4% de los mexicanos que practican alguna religión cristiana/católica o para aquellos que lo hacen por mera costumbre. Sin embargo, no todas las familias tienen la oportunidad de celebrar esta fecha como el resto de la población.

Tal vez haya un exceso de condescendencia al señalar que simplemente hay un grupo que no cenará carne, pues la verdad sea dicha, el número de mexicanos que ni siquiera cenará durante el próximo año nuevo, y que no lo hizo en navidad, se cuenta en millones.

Coneval nos proporciona algunas estimaciones al respecto. Por ejemplo, señala a 27.4 millones con carencias de alimentación mientras que la población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo, solamente contempla 23.5 millones.

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Otra variable arroja que en 2012, había alrededor de 11.5 millones de mexicanos en pobreza extrema, si estos son medidos “sin el indicador de combustible para cocinar” la cifra se reduce a 10.4 millones.

El último indicador descrito, el de pobreza extrema, probablemente sea más preciso para describir a los mexicanos que no comerán carne durante la cena de Año Nuevo, aunque también se debe agregar que el hambre no es su única carencia, sino que por lo menos viven también en condiciones de pobreza patrimonial y de acceso a los servicios de salud, por mencionar los más frecuentes.

coneval

 

La pobreza no sólo limita el desarrollo de las personas y las mantiene en un estado de profunda marginación sino que en su máxima expresión, es suficiente para acabar con la vida de un ser humano.

Los que mueren por hambre diariamente en nuestro país

A estas alturas, ya sea por estar fuera de algunos dogmas que aún se repiten en la academia o bien por haber superado las barreras de un pensamiento a cuyo adoctrinamiento nos hemos sometido, sabemos que la pobreza no es una elección.

En el periodo comprendido entre 2000 y 2012, fallecieron en México un total de 110,298 personas por “Desnutrición y otras deficiencias nutricionales” sin duda una etiqueta que minimiza una descripción más específica para este tipo de defunciones y que bien podría resumirse simplemente como “Muertes a causa de hambre”. Dicho promedio arroja un saldo de 23 muertes diarias para el periodo descrito si bien el último año medido sería justo precisar que fueron poco más de 21 en el indicador.

Lo dijo la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012: “A nivel nacional, el 17.7% -vive- en Insuficiencia Alimentaria (IA) moderada y el 10.5% en IA severa. Es decir, estos hogares percibieron disminución en la cantidad de alimentos consumidos o, un adulto o niño se quedó sin comer en todo un día”.

Para el Banco Mundial, México no ha disminuido la prevalencia de desnutrición en la población, misma que permanece en 5 puntos por lo menos desde 2005. Algo pasa en el país que o bien las condiciones no mejoran o bien se está mintiendo en los reportes.

Prevalencia de desnutrición

 

Y como México es una nación de profunda desigualdad, una donde los ejemplos de ello no pueden ser apreciables desde un Coeficiente de Gini, aprovecharemos para describir uno de esos comportamientos en los que el recurso no llega a los más necesitados precisamente porque es aprovechado por aquellos que creen merecerlo desde nuestras instituciones.

Aguinaldos y despensas opulentas

Porque mientras en México hay gente que muere de hambre, hay quienes se despachan con la cuchara grande desde las instituciones públicas. Recuérdese que a Agustín Carstens le correspondieron 890,700 pesos de aguinaldo así como 845,200 pesos para sus subalternos mientras que los secretarios generales del senado percibieron 640,300 pesos; en tanto, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación recibieron 494,000 pesos.

Los magistrados del Tribunal Electoral recibieron 487,800 mil pesos  mientras que el auditor de la Federación percibió entre aguinaldo y ‘bono’ la cantidad de 375,700 pesos. Los senadores obtuvieron esta prestación por 234,000 y correspondió a los diputados la cantidad de 198,100 pesos.

Pero no es necesario ser un alto funcionario. Si se sumaran las prestaciones por las que se licitó según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP) para el presente ejercicio, hubo al menos 100 dependencias que dieron despensas navideñas a sus trabajadores, sumando alrededor de 253.7 millones de pesos, que si bien en apariencia no es un monto tan alto, habría sido suficiente para salvar la vida de al menos una décima parte de los muertos a causa de hambre.

Así, si se labora en ciertas dependencias gubernamentales, encima de las cantidades que les son depositadas como complemento a su sueldo, se puede recibir una despensa navideña cuyo valor es nada despreciable.

Despensas paasop

Al menos 500 personas habrían sido capaces de impedir su deceso a causa de desnutrición con despensas que tuvieran los montos anteriores.

 

 

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