Menos de un mes después de que The New York Times publicara un reportaje acerca de cómo los millennials le temen a las tarjetas de crédito, JPMorgan Chase sorprendió con una noticia: su tarjeta metálica Chase Sapphire Reserve fue tan demandada -sobre todo por clientes de esta generación- que se acabó.

Esto a pesar de su costosa anualidad: 450 dólares. La razón de este furor: su amplio programa de recompensas.

Si bien habría que revisar más a fondo los perfiles de quienes solicitaron esta tarjeta, para ver si los une algo más que la edad, por lo pronto rompe con el mito (a veces muy real) de que los millennials no quieren servicios bancarios.

Probablemente el banco estadounidense encontró la clave para atraer a estos jóvenes y ya no tan jóvenes (entre 18 y 36 años) hacia los productos financieros tradicionales como las tarjetas de crédito: apelar a las experiencias.

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Si bien el mercado estadounidense y el mexicano son distintos, las generaciones buscan más o menos lo mismo, y hay lecciones que podemos aprender de las dos caras de los millennials de Estados Unidos, por ejemplo de esos que piden una tarjeta exclusiva porque ya saben cómo manejar el crédito y de los que tienen miedo al pequeño plástico.

 

¿Hay tarjetas de crédito para millennials en México?

En México, alrededor de 80% de los millennials prefiere pagar con su tarjeta de débito o con efectivo en puntos de venta, de acuerdo con el estudio “Hábitos de compra y promociones de los millennials 2015”, de Merca 2.0.

Sin embargo, hay jóvenes que sí quieren tener y usar una tarjeta de crédito. Si es tu caso, te dejo estas 3 recomendaciones:

  1. Calcula el costo de tu estilo de vida y el costo de mantener tu tarjeta. Una forma de saber cuál tarjeta de crédito es para ti es sumar los gastos de tu estilo de vida, y de los costos del plástico que te interesa (intereses, comisiones, anualidad), menos el costo de los beneficios. Por ejemplo: si te gusta ir al cine cada semana y la entrada cuesta 75 pesos, significa que compras al menos cuatro boletos cada mes, es decir, gastas 300 pesos. Si quieres una tarjeta de crédito que te da entradas al 2×1, pero tiene una anualidad de 500 pesos, en total esas mismas entradas te costarán 650 pesos. Este es sólo un concepto para ejemplificar cómo hacer el cálculo, pero debes hacer el ejercicio con cada una de las compras que deseas hacer con tu tarjeta vs. el costo de mantenerla.
  2. Entiende cómo funcionan los meses sin intereses y otras promociones de tu tarjeta. No siempre es así, pero la mayoría de las veces, cuando hay una promoción hay una condición, en especial si es por apertura de la tarjeta. Si eliges un plástico porque te regala 300 pesos en tu tienda favorita o porque te da la primera compra a meses sin intereses, ojo con leyendas como “durante los primeros siete días”, “solo en compras mayores a”, entre otras restricciones.
  3. Estudia cómo funcionan las fechas de corte y pago. Las tarjetas te permiten financiarte sin intereses hasta por 50 días, pero debes comprender cómo funcionan las fechas de corte y pago, y tener la capacidad de pago para cubrir tu saldo total. No pagues solo el mínimo, porque solo es para cubrir gastos de cobranza e intereses, y jamás uses todo tu límite de crédito.

Las tarjetas de crédito para jóvenes tienen muchos descuentos en restaurantes y lugares de entretenimiento o incluso acceso a preventas de conciertos. Si las usas responsablemente, te ahorras mucho dinero, si no, te endeudarás muy joven y te cerrarás la puerta a mejores productos financieros.

 

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