Ni la evolución del celular como cámara fotográfica para aficionado, ni la imagen digital fueron cambios que hicieran temblar a esta empresa. Al contrario, apostó por la investigación y el desarrollo, encontrando la utilidad adicional a cada uno de sus hallazgos.

 

Por Ruth Mata

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Lunamer AC es un gel que ayuda a disminuir los problemas de acné en mujeres de entre 20 y 30 años. Este producto promete no resecar la piel facial de las áreas donde no existen brotes y sí limpiar los poros que tienen grasa abundante. Este cosmético es una marca registrada de Fuji Film Corpo­ration, y es resultado de su política de constante investigación y desarrollo.

Este salto parecería casi inverosímil. Quizá a cualquier persona a quien se le pregunte qué es lo primero que le viene a la mente cuando escucha la pa­labra Fuji, responderá que una cámara fotográfica o un rollo de cámara (claro, para los que todavía utilizaron este tipo de cámaras). Hoy, para muchos esto ya no hace sentido.

Y quizá, para dentro de algunos años más, si un joven escucha la pa­labra Fuji, lo primero que vendrá a su mente es un tratamiento para la piel, una vacuna o un medicamento.

Sencillamente para esta empresa, que los celulares se convirtieran en el artefacto preferido para tomar fotografías del grueso de la población mundial no fue ninguna tragedia y sí una oportunidad más para explorar otros nichos de negocio.

“En tecnología, el que no cambia se muere y tienes que estar siempre adaptándote y revolucionando las tecnologías que tienes; por más que una tecnología funcione muy bien, tarde o temprano va a ser sustituida por algo más”, comenta Enrique Giraud de Haro, director comercial de Fujifilm México.

 

La raíz del cambio

Fujifilm ha garantizado su vigencia siguiendo dos estrategias: por un lado, a mediados de los años 90 inició un proceso de adquisiciones con el objetivo de hacerse de tecnologías que la complementaran y, por otro, los descubrimientos que el constante proceso de investigación y desarrollo arrojaba siempre podían tener otra aplicación.

“En la película (fotográfica), el componente básico en donde está toda la emulsión es colágeno, que es prácticamente lo mismo que tenemos en la piel. Si bien es totalmente artifi­cial este recubrimiento de la película, los compuestos y el cómo se genera la película es muy parecido al tejido humano”, dice Giraud.

Este descubrimiento los llevó a investigar diversos componentes que pudieran ayudar a prevenir el envejecimiento de la piel: “A todos nos ha pasado que tenemos fotos de los papás, de los abuelos… y conforme van pasando los años la imagen baja en contraste, se vuelven amarillas; por eso es que vemos fotos color sepia, como una muestra de su envejecimiento”.

Estas fotografías se conservan de mejor manera si permanecen guardadas en un lugar oscuro y con poca variación de tempe­ratura. Lo que más daña las imágenes es la radiación ultravioleta porque favorece a su oxidación, al igual que ocurre con la piel humana.

Fuji empezó a utilizar un compues­to que se llama astaxantina, que se encuentra presente en algunos crustá­ceos y es el que les da ese color rojizo. Esta sustancia es empleada como un antioxidante en las fotografías. ¿Qué otra utilidad podría tener?

Fuji encontró que las partículas de esta sustancia tenían una compo­sición molecular muy grande lo que dificultaba su absorción en el cuerpo humano, ya fuera vía oral o cutánea. El desarrollo en nanotecnología que ha logrado a partir del control de la formación de los granos de haluro de plata le permitió descubrir que si aplicaba la misma tecnología con el colágeno podía obtener un compues­to, incluso mucho más poderoso, que el famoso Q10. “Un kilo de astaxantina es mil veces más poderoso como an­tioxidante que un kilo de Q10. Enton­ces, las propiedades de estos materia­les son increíbles, pero requieren de mucha más tecnología para poderse manejar y volverse compuestos que se absorban en el cuerpo”, dice Giraud.

La radiología era un paso muy natural para esta empresa, si pensa­mos en todo el desarrollo en torno a la película fotográfica. En los primeros años de la década de los 70, iniciaron el proceso de investigación y desarro­llo del primer aparato en el mundo para mostrar los diagnósticos médicos de Rayos X de manera digital.

Esto los llevó a otro descubrimiento: “Por ejemplo, hablando en el tema de la masto­grafía, hay quien está en contra de este pro­cedimiento por las dosis de radiación que genera, pero los equipos digitales requieren generar mucho menos radiación que con la película (convencional)”. Fuji fue la primera empresa en desarro­llar los paneles que permitían que la radiografías fueran digitales.

El estudio constante de los reacti­vos químicos que han utilizado para el revelado de las películas, también debía servir para algo más. Esta empresa, ahora cuenta con equipos que realizan análisis secos de sangre, es decir, son capaces de arrojar los mismos resultados que con una prue­ba convencional, pero con una menor cantidad de fluido. Esto disminuye la incomodidad de los pacientes. Otra de las ventajas que tiene este tipo de aparatos es que no requieren personal altamente especializado para operar­los, ya que un químico farmacobiólo­go puede realizar el trabajo.

 

Contra el ébola

Previo al grave problema del ébola que surgió en la región de África, Fuji llevó a cabo diversas pruebas de un medicamento contra la influenza y uno de los grandes aportes que tuvo con este compuesto es que podían probar su efectividad o no para varios padecimientos.

El resultado fue que este medica­mento ya tenía un gran potencial de curar el ébola: “Como apenas estaba en proceso de aprobación por todos los organismos internacionales de salud, se enfocaron en tener el de la influenza, el cual ya estaba aprobado por el Ministerio de Salud japonés para poderse usar en casos de influen­zas resistentes”, dice Giraud.

El medicamento Avigan, aprobado para aplicarse contra la influenza, todavía se encontraba en una fase controlada para su venta al público. Sin embargo, contaba con la ventaja de tener suficientes dosis y capacidad de producción para poder tratar a un gran número de pacientes.

Así, después de que pasó la crisis de esta enfermedad, se realizaron varias pruebas sobre su efectividad y daño a los pacientes; incluso, hubo conflictos en torno a este medicamen­to que caían en el campo ético: “Ya para principios del año está autorizada la medicina de Fujifilm como el único tratamiento que hay autorizado para el ébola”.

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Tecnologías del futuro

“Fuji lleva muchos años con el tema de adquisiciones, cada vez que hay crisis y movimientos en las compañías, esto fomenta de cierta manera estas adqui­siciones y en los últimos años esto se ha intensificado”, dice.

En la década de los años 90 inició este proceso. En 1993, la empresa adquirió 51% de las acciones en circu­lación de Chiyoda Medical Co., con lo que incursiona en el sector médico. En 1997, se hace de la alemana Euro­color Photofinishing GmbH & Co., para fortalecer el área de imagen. El proceso de las adquisiciones continúa: en el año 2001 Fujifilm Holdings in­crementó su participación en 75% de Xerox Limited, que opera en la región Asia-Pacífico: “En lugar de comprar a la compañía como tal, la compró de manera regional y entonces todas las ventas de esa zona desde Oceanía las maneja Fuji. Gran parte de la reno­vación que tuvo Xerox aplicada a su tecnología de color fue tecnología que Fuji le aportó”.

Durante el año 2006, realizó cua­tro adquisiciones y algunas fusiones dentro de sus empresas subsidia­rias, siendo este año uno de los más activos. Las empresas adquiridas en ese momento tuvieron el objetivo de fortalecer el área médica, química, de imagen y de impresión.

En 2012, la corporación realizó otra adquisición, SonoSite, compañía espe­cialista en tecnología de ultrasonido. Esta compra significó una inversión aproximada de 995 millones de dólares (mdd), con lo que fortaleció su área de equipo médico. Esta compañía fue apoyada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos porque uno de sus objetivos era tener equipos portátiles de ultrasonido que permitie­ran atender a los soldados heridos o a la población civil, sin someterlos a procedimientos innecesarios in situ. SonoSite tiene una tecnología patenta­da de rayo XDI (imagen de definición extrema), que permite moldear el haz del ultrasonido para obtener una precisión milimétrica.

“Lo que buscamos son tecnologías a futuro, Fuji se ha caracterizado por hacer inversiones no para incrementar las ventas de forma importante, sino en tecnologías para desarrollar a futu­ro mercados nuevos”, dice Giraud.

Acercarse aún más a la academia es otra de las estrategias de Fuji. Al respecto, el año pasado estableció una serie de alianzas con centros de educación, universidades y centros superiores, con el objetivo de trabajar de manera conjunta y desarrollar productos que puedan llevarse lo más rápido posible al campo de aplicación, sobre todo en el área médica. Fruto de estas alianzas fue el descubrimiento de que con un material de Fujifilm y el compuesto de un polímero, que capta el colágeno, encontraron que el producto final era capaz de favorecer el crecimiento de tejidos. Esto permite regenerar de mejor manera la piel, por ejemplo, con fuertes quemaduras e incluso actúa en fracturas: “En donde el cuerpo tiene que hacer un trabajo muy importante para reparar un tejido, este tipo de compuesto puede aplicarse so­bre el cuerpo y lo va absorbiendo, pero le sirve como una red para extender más rápido el crecimiento natural de las células, usando la naturaleza del cuer­po”, explica con entusiasmo Giraud.

El proceso de adquisiciones y de asociaciones con universidades se lle­va a cabo en su gran mayoría en Japón, pero para México algo se está gestan­do. A pesar de que aún es confidencial, Giraud accede a compartir que se están evaluando algunos casos para motivar el desarrollo del sector salud en México de la mano de gobiernos y universidades, pero no comentó más.

 

¡Viva la foto!

“Nacimos como una compañía de imá­genes, muchos de los productos que vendemos siguen fundamentados en la imagen y en la química. La fotogra­fía es uno de los puntos más importan­tes que tenemos, como tal ha habido cambios, pero no hemos descuidado a este mercado”, dice Giraud.

El mercado está muy lejos de morir. Esta empresa ha enfocado sus esfuerzos en mejorar los equipos fotográficos ya existentes y dirigirse a los fotógrafos de profesión; en agosto pasado, lanzó una campaña para repo­sicionar su serie premium de cámaras fotográficas sin espejos, que permiten tener imágenes aún de mayor calidad.

La aparición de los celulares y esa lucha eterna de los megapíxeles, sin duda, sentó un antes y un después en el mundo de las cámaras fotográficas portátiles, y en efecto, explica Giraud, este tipo de productos va a la baja. Sin embargo, Fuji ha encontrado la mane­ra de seguir muy de cerca la gente que disfruta de la fotografía para aficiona­dos y para los románticos de este arte.

“En cámaras de aficionado ha habido una reducción muy importante en el mercado porque los celulares cumplen con las necesidades de la mayoría de los usuarios; entonces, no estamos en contra de ello, no creemos que los celulares sean una mala forma de tomar fotografías, pero también estamos desarrollando formas para tener mejores fotos”, dice Giraud.

Y no es que Fuji vaya a incursionar en las telecomunicaciones, pero sí es uno de los participantes de mayor relevancia en el desarrollo de lentes y módulos de las fotos de las cámaras que tienen integradas los celulares.

También tiene fortaleza en el negocio de impresión de imágenes: esta empresa atiende a más de 75% del mercado mexicano en las tiendas de autoservicio y en los clubes de precio a través de las máquinas que ahí mismo se ubican: “Si tú ves una foto de las que te venden en una boda, algo que imprimas de tus vacaciones y si la volteas, en tres de cada cuatro casos va a ser de Fujifilm, con químicos y con equipos de Fuji”, dice Giraud.

A nivel mundial, el mercado de productos fotográficos representa para Fuji 15%.

 

“Nada es para siempre”

Otra de las áreas que también la empresa considera estratégica es la de artes gráficas, ya que a través de la tecnología que desarrolla haluros de plata sensibles a la luz fabrica películas y placas para imprimir pe­riódicos, folletos y revistas en todo el mundo: “Sabemos que nada es para siempre e invertimos cada vez más en prensas digitales en donde Fuji adquirió una de las empresas más importantes de cabezas de impresión llamada Dimatix”.

Esta empresa, adquirida en 2006, tiene importantes inversio­nes en investigación y desarrollo de tecnologías en inyección de tinta: “En muchos años creemos que esto (prensa y preprensa) se moverá a digital, y lo que vas a poder hacer son periódicos y revistas personalizados”, dice Giraud.

 

En México

Fujifilm inició en México en 1963 bajo la razón social de Rivfer S.A. de C.V. Esta empresa, según comenta Enrique Giraud, es 100% mexicana y familiar. La inició su abuelo Enrique Giraud Mijares y aquí comercializa productos, equipos y servicios en los mercados fotográficos, de imágenes electrónicas, de cine profesional, artes gráficas, imágenes de la salud. “El primer mastógrafo digital que se ins­taló en el Continente fue instalado en México”, dice Giraud.

Actualmente, explica, se encuen­tran trabajando muy de cerca con la Secretaría de Salud para lograr la aprobación de analizadores de virus de influenza: “Es una prueba nueva en Japón y somos de los primeros mercados en el mundo, incluso antes que Estados Unidos, que estamos ha­ciendo la certificación para traer esta tecnología”. Este artefacto permite detectar en el consultorio y en una fase temprana el virus de la influenza. Con el desarrollo que han logrado con el haluro de plata descubrieron una solución que incrementa significati­vamente la sensibilidad de detección del virus; incluso, podría ser capaz de detectar el virus de la malaria.

Aunque Enrique Giraud de Haro creció en los pasillos de Fuji, llama la atención su juventud y conocimiento de la empresa: “Llevo 19 años en Fuji, pero tenemos que reinventarnos cada año. Fuji ha sido mi único trabajo, he esta­do aquí toda la vida y no tengo ningún plan de moverme.”

 

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