*Por María Guadalupe Robles León

“La industria de reuniones ha alcanzado su madurez, posicionándose en el núcleo del turismo como uno de los principales motores de desarrollo del sector y como un importante generador de ingresos, empleo e inversión.”  Talef Rifai, Secretario General de la OMT.

Este segmento ha sido estudiado por la OMT durante más de una década, en cooperación con las principales asociaciones de la industria, concluyendo que adicionalmente a las oportunidades de negocio, la industria de reuniones aporta grandes beneficios a la economía en general, ya que genera en promedio un mayor nivel de gasto, reduce la estacionalidad, contribuye a la regeneración de los destinos, promueve la divulgación de conocimiento y potencia la innovación y la creatividad.

Otro beneficio palpable que el turismo de reuniones genera en el ámbito del desarrollo profesional, es la transferencia de conocimientos, la generación de inversiones, la creación y la conservación de empleo, la adquisición de talentos, el progreso técnico y todas las demás esferas que constituyen la razón misma de la existencia de estos eventos.

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A medida que crece nuestra industria, también aumenta su impacto y sus interacciones con el resto de la comunidad, lo cual acarrea tanto desafíos como oportunidades. Primeramente, el mercado de las reuniones se enfrenta a un cambio de paradigma que conlleva a la reestructuración del sector y a una mayor conciencia y comprensión de los destinos y organizadores de lo que se necesita para seguir creciendo y prosperando.

Cuando hablábamos de reestructuración del sector nos referimos a tatuarnos la palabra “sinergia”, entender que el trabajo en equipo es siempre mejor que cualquier aportación individual, es creer en los procesos colaborativos, en la fuerza innovadora de la interacción entre miembros de diferentes sectores, en la promoción del cambio y la transformación, y donde la cadena de valor de ésta industria debe adaptarse y crear estrategias nuevas en conjunto para alcanzar el éxito, Se necesita una oferta común de valores de marca.

Los destinos deben “encontrar”, entender y promover sus competencias centrales, es decir, esos factores diferenciadores más allá de cifras, datos y estadísticas, ¿Qué tal si empezamos a vender “historias”, “relatos” y “emociones”? Centrarnos en un nuevo perfil del participante, que no busca el menor precio, solo busca vivir momentos únicos, ser cocreadores activos de contenidos, productos y experiencias memorables.

Así entonces, los clientes, los participantes, los miembros y los patrocinadores presionan a las asociaciones y las empresas a proponer otro tipo de reuniones con más interacción, nuevos formatos de las sesiones, creación conjunta, mayor participación, papel central de los contenidos y más posibilidades de contactos.

Pero sin duda, el principal reto es que todos los involucrados en este sector tenemos que estimular y alentar las “reuniones responsables”, que crean fuertes impactos positivos en toda la comunidad, cada vez más las reuniones, serán objeto de un análisis más minucioso para determinar si son sustentables y si aportan verdadero valor a los participantes y a sus destinos receptores. Ya no bastará con la medición de la derrama económica. Afortunadamente, las empresas, las asociaciones y los gobiernos están perfeccionando su manera de organizar reuniones para alcanzar mejor los objetivos de sus organizaciones y sus participantes con un cuidado “responsable” del destino sede.

“El mundo está cambiando. Conviene que el sector esté preparado.”

*María Guadalupe Robles León es Comunicóloga con especialidad en Relaciones Públicas y Protocolo Internacional. Vicepresidenta de Eventos y Promoción Turística de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo Canaco León.

 

 

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