Según las estadísticas, familia y negocios no se llevan bien. ¿Cómo pasar de ser empresas familiares a familias empresarias y emprendedoras?

 

 

Por Juan Carlos Simón, Mario A. Arteaga y Claudia Campos*

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¿Sabía usted que más del 90% de las empresas en México son familiares? Sorprendente dato, ¿verdad? Pues es aún más sorprendente que de estas empresas sólo el 32% llega a la segunda generación y de éstas, tan sólo un 12% sigue su actividad en la tercera generación. Una lástima. Y es que según las estadísticas, familia y negocios no se llevan bien.

Primer reto, garantizar el plan de sucesión de las empresas familiares. Separar los intereses empresariales de los familiares es algo complicado entre hermanos, pero la cosa se complica aún más cuando las generaciones avanzan y entran en el juego, primos, tíos, sobrinos, etc. Poner orden, institucionalizar la empresa y constituir un consejo de administración equitativo separando los bienes personales y patrimoniales de los empresariales se convierte en algo indispensable para garantizar el futuro de las compañías y de las familias. Ya sabe el dicho, cuentas claras, amistades largas.

El segundo reto pasa por la recientemente aprobada reforma fiscal, la cual entró en vigor el pasado 1 de enero de 2014. Ésta introduce un nuevo contexto tributario para todas las empresas sin excepción. A partir de este año se eliminan los estímulos fiscales por el antiguo abuso que se hizo de ellos, pero que tanto han beneficiado a muchas compañías; se incorpora el uso de la factura electrónica lo cual implica un mayor control y transparencia de la contabilidad; así como al final del ejercicio desaparece el pago anónimo y se incorporan nuevas leyes de intercambio de información de las inversiones extranjeras entre México, Estados Unidos y otros países de la OCDE.

Esto sumado al contexto económico y a la atracción de empresas del exterior conduce a las empresas familiares mexicanas adaptarse y actualizarse para poder sobrevivir y afrontar los cambios. Renovarse para blindar y fortalecer el patrimonio que ya se tiene, y  crecer para poder competir con las empresas extranjeras que están llegando. Para ello, se hace indispensable contar con una correcta administración, reglas claras y planes estratégicos de crecimiento para adaptarse a los cambios que afrontamos.

Como dicen, las empresas familiares mexicanas deben renovarse o morir. Deben pasar de ser empresas familiares, negocio donde trabajan los miembros de la familia, a familias empresarias, emprendedoras que buscan el crecimiento más allá de su negocio.

 

*Autores:

Juan Carlos Simón, Socio de Servicios a Empresas Familiares

[email protected]

Mario A. Arteaga, Socio de Impuestos Corporativos

[email protected]

Claudia Campos, Socia de Impuestos y Asignaciones Internacionales

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