Por Hugo Flores

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) es considerado una de las entidades más importantes del Gobierno peruano. De hecho, esta cartera ha tenido un papel relevante en los buenos resultados obtenidos por el Perú a nivel macroeconómico y fiscal en años recientes. Esta semana, sin embargo, hizo noticia no por alguno de sus logros, sino por la incertidumbre que lo rodeó.

El último martes, David Tuesta, quien tenía solo dos meses al frente del MEF, renunció al cargo de ministro de Economía y Finanzas. Este jueves, el economista y exdirector del Banco Central de Reserva, Carlos Oliva Neyra, juramentó como nuevo titular de este despacho. Oliva, quien también se desempeñó como viceministro de Hacienda entre agosto del 2011 y mayo del 2015, es el quinto ministro de Economía que tiene el Perú en poco menos de dos años y el segundo del Gobierno de Martín Vizcarra (gestión que empezó luego de que Pedro Pablo Kuczynski renunciara a la presidencia a fines de marzo).

El paso de Tuesta por el MEF estuvo marcado por ciertas discrepancias con el jefe de Estado peruano. El ministro señaló que se estaba evaluando la posibilidad de que las personas que ganen menos de 29,050 nuevos soles al año (alrededor de 8,940 dólares anuales) empiecen a pagar Impuesto a la Renta. César Villanueva, jefe del gabinete de ministros, y el presidente Vizcarra descartaron esa medida.

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Durante la gestión de Tuesta, además, el MEF publicó un decreto supremo que incrementó el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) para cigarrillos, bebidas alcohólicas, bebidas azucaradas, combustibles y vehículos usados (medida por la cual se suscitaron algunas protestas en el interior del país). Aunque el ministro señaló que el Gobierno no iba a retroceder en ese tema, el presidente de la República, Martín Vizcarra, señaló que su gestión iba a evaluarlo. Casi una semana después del pronunciamiento del mandatario peruano, Tuesta renunció.

Desafíos en el horizonte

La salida de Tuesta ha tenido algunos efectos negativos. “Es una pésima señal por varias razones. La primera es el tiempo de duración. Un ministro que ha permanecido en el cargo solo por 60 días denota que estuvo mal el nombramiento o que no hubo coordinación”, dice Carlo Parodi, jefe del departamento de Economía de la Universidad del Pacífico.

De acuerdo con el catedrático, una segunda consecuencia es que, tanto el MEF como el propio Gobierno, pierden credibilidad con esta situación, ya que, en el futuro, los profesionales convocados para formar parte de este gobierno se negarán o dudarán de aceptar un ministerio o un alto cargo ante el temor de quedarse “sin piso” luego de realizar un anuncio. Para la consultora Eurasia Group, la salida de Tuesta socaba los esfuerzos gubernamentales para dinamizar el crecimiento económico y revela la ausencia de voluntad política para aprobar medidas que pueden ser consideradas impopulares. “Se ha generado incertidumbre, la cual es el peor daño que se le puede hacer a la inversión”, añade Parodi.

Uno de los principales temas que deberá abordar el nuevo ministro de Economía es el déficit fiscal (el cual se sitúa en alrededor de 3.2% del PIB). Los analistas coinciden en que es muy alto. “Claramente se debe elevar la recaudación”, dice Hugo Perea, economista jefe para el Perú del BBVA Research.

Para Perea, modificar el ISC ha sido un camino correcto para mejorar en este campo y es algo que debería mantenerse. “Ha sido adecuado corregir las distorsiones que tenía el ISC. Por ejemplo, en el caso de los combustibles, los más contaminantes eran los que pagaban menos impuestos. Eso no tenía ningún sentido. Con la medida no solo se impulsa la reducción de las externalidades negativas sobre la economía, sino que se obtienen más ingresos fiscales”, dice Perea.

Mantener la decisión tomada desde el MEF sobre el ISC en particular –señala Perea– evitaría que se genere más incertidumbre. Algunos expertos recomiendan evaluar y eliminar ciertas exoneraciones tributarias que existen en el país, como las de la selva. Para Parodi, el MEF debería concentrarse también en “limpiar” el gasto corriente y reducir otros gastos superfluos (como consultorías o los coffee breaks en eventos gubernamentales, por ejemplo). “El Gobierno debe ser austero”, enfatiza el catedrático.

En el corto plazo, un desafío que tendrá el ministro Carlos Oliva será reactivar la economía. En el 2017, el PIB peruano solo creció 2.5%. Esta semana, el Banco Mundial redujo la proyección de crecimiento económico del Perú para el 2018 (pasó de 3.7% a 3.5%). Para los expertos, es relevante que se acelere la inversión pública. En se sentido, agilizar la reconstrucción del norte del Perú, zona que el año pasado fue afectada por el fenómeno de El Niño, sería uno de los caminos. Pero será esencial –coinciden los especialistas– impulsar la inversión privada, ya que esta tiene un efecto fuerte sobre el consumo y ello repercute de manera positiva en la economía. Puntualmente, Perea propone que se implementen medidas para dinamizar el sector construcción, uno de los más vinculados a la inversión privada.

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