El éxito de estos modelos radica en su capacidad de cambio sistémico; sin embargo, cada negocio social enfrenta retos muy distintos para alcanzar sus objetivos dependiendo del campo en el que se realicen.

 

Por Friné Salguero*

 

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Dentro de la diversidad de la red de emprendedores sociales de Ashoka hemos podido observar cómo han cambiado las tendencias de las organizaciones sociales que buscan una mayor sostenibilidad financiera hasta llegar a lo que hoy se denomina negocio social, en general son organizaciones sociales con algunas características:

•Son segundo piso y buscan crear ecosistemas de negocios en sus poblaciones objetivos.

•Desarrollan servicios o talleres que pueden vender para hacer más sostenible su organización.

•Con un modelo de negocio paralelo que invierte todas sus ganancias con la misión de la organización.

•Con un negocio paralelo en donde venden productos necesarios para su misión y logran mayor sostenibilidad financiera.

•Con modelos de negocios sociales.

En los últimos seis años hemos observado una tendencia creciente de negocios sociales, ya que el porcentaje de emprendedores sociales que manifiestan su idea a través de este mecanismo, ha pasado del 7% en 2008 al 43% en 2012 y el 80% de la última generación de colectivos juveniles desarrollaron modelos de negocio social.

Estos negocios sociales son un híbrido entre las iniciativas sociales y el mundo de los negocios y tienen como objetivo crear oportunidades de inclusión en el mercado, o acceso a productos y servicios para comunidades vulnerables, para solucionar problemas sociales proponen nuevas estructuras de gobierno y de distribución.

Este aumento de negocios sociales responde a la poca inversión que existe en el sector social, pues la donación total en México representa aproximadamente el 0.04% del PIB mientras que en otros países como Estados Unidos representa alrededor de 1.1% del PIB1 y las OSCs se vuelven vulnerables al depender de fuentes de financiamiento poco constantes.

En Ashoka creemos que el futuro y la solución de las problemáticas sociales no radican en un modelo único, pero vemos en los negocios sociales una oportunidad de generar proyectos con alto impacto social, replicables, escalables, y financieramente sostenibles. Sin embargo, su futuro es incierto aún, pues los negocios sociales hoy en día son tan diversos como sus definiciones, el ecosistema propicio para su desarrollo está en proceso de formación, no hay suficiente capital semilla para su desarrollo y aún no han demostrado tener mayor impacto social que las OSCs.

El éxito de estos modelos radica en su replicación y capacidad de cambio sistémico; sin embargo, cada negocio social enfrenta retos muy distintos para alcanzar sus objetivos dependiendo del campo en el que se realicen, mientras para algunos es la búsqueda de talento y la paga de sueldos competitivos, para otros es encontrar el balance entre su sostenibilidad y el seguimiento de su misión social.

Se dice que los negocios sociales prometen un futuro alentador y muchas veces se compara su situación con la industria del microcrédito hace 30 años. Ashoka, junto con otras organizaciones ha tomado la iniciativa de mapear el ecosistema del sector de inversión de impacto en México con el objetivo de identificar a todos los participantes activos en el sector (gobierno, universidades, OSCs, fondos de inversión, fundaciones), conocer las relaciones entre ellos y de analizar su desarrollo.

 

*Friné Salguero es directora de Venture y Fellowship Ashoka México y Centroamérica

 

Contacto: 

 

Facebook:  AshokaMX

Twitter: @ashoka_mx

e-mail: [email protected]

Página web: http://mexico.ashoka.org/

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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