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Por Michela Tindera

Fue la arteria femoral de una rata lo que despertó la curiosidad de Gary Guthart. Luego, la contratación en un instituto de investigación de la Universidad de Stanford, donde fue asignado a un laboratorio de robótica quirúrgica. Se le pidió que cosiera a mano una arteria y luego lo volviera a hacer, pero ahora valiéndose de un robot prototipo.

“¿Es eso lo que la gente tiene que hacer en una cirugía?”, recuerda haber pensado Guthart en ese momento. “Parecía un problema realmente interesante: a la vez muy importante y muy difícil. Eso me emocionó mucho”.

Tres años más tarde, en 1996, Guthart estaba trabajando en una empresa nueva, llamada Intuitive Surgical, que tenía licencia de tecnología del instituto SRI International. Intuitive lanzó un asistente quirúrgico robótico llamado Da Vinci, en 1998. Da Vinci cambiaría la cirugía de la misma manera que el iPhone transformó el uso del teléfono celular.

Hoy en día, casi 5,000 Da Vincis se encuentran en quirófanos, utilizados en 1 millón de cirugías por año. Intuitive se hizo público justo después de que la burbuja tecnológica llegara a su punto máximo, en el año 2000 y, aun así, las acciones terminaron la década con un valor 17 veces mayor que en su salida a bolsa. ¿Por qué? Porque, hasta ahora, Intuitive ha tenido el negocio para sí mismo. El precio de un Da Vinci es de alrededor de 1.5 millones de dólares (mdd). Además, vende alrededor de 1,900 dólares en repuestos por operación. El margen de beneficio neto del 30% de la compañía eclipsa al de Microsoft

Guthart, de 53 años, ha sido director ejecutivo desde 2010 y cuenta con 315 mdd en acciones y opciones financieras de Intuitive, basadas en los precios de cierre del 13 de febrero. Pero ahora tendrá que trabajar un poco más duro. Se espera que Medtronic, un fabricante de dispositivos médicos con ventas ocho veces mayores que las de Intuitive, y Verb Surgical, una asociación entre Johnson & Johnson y Alphabet, se incorporen al mercado de robots quirúrgicos el próximo año. Es probable que compitan en precio. Además, estos pesos pesados también están incursionando en los mercados futuros de Intuitive: J&J anunció recientemente que pagaría 3,400 mdd en efectivo por Auris Health, una empresa de robótica rival con un dispositivo para realizar biopsias de pulmón.

Hay otro problema, muy parecido al que hizo que Apple advirtiera recientemente sobre sus ventas: después de un periodo de crecimiento explosivo, un pionero se enfrenta a la saturación de sus mercados originales. Es inevitable que se dé un estancamiento en las ventas. El analista de Morningstar, Alex Morozov, espera que el rico múltiplo de Intuitive (38 veces el neto esperado para 2019) disminuya, por lo que considera que estas acciones se deben vender.

Y, sin embargo, Guthart e Intuitive, de alguna manera, han desafiado la gravedad hasta ahora. En 2012, un panel asesor nacional declaró que algunos exámenes de detección de cáncer de próstata (y las cirugías resultantes) hicieron más daño que beneficio; aun así, las prostatectomías son comunes y la máquina de Intuitive se usa al menos en el 80% de ellas. El año pasado, la compañía incrementó sus ingresos en un 19%, a 3,700 mdd, con lo cual obtuvo 1,100 mdd. Guthart se está mudando a un nuevo territorio con una máquina para ayudar a los médicos a inspeccionar los pulmones en busca de cáncer. Él se está expandiendo en el extranjero. También está promoviendo el Da Vinci para cirugías de contracción del estómago.

Guthart, hijo de un ingeniero de Defensa y profesor de Ciencias, creció en Sunnyvale, California, a sólo unos kilómetros de donde se encuentra la sede de Intuitive. Su profesor de Matemáticas de la escuela secundaria le consiguió una pasantía de Programación en la NASA, en una operación de investigación donde él era la persona más joven en el laboratorio. Obtuvo títulos de Ingeniería en UC Berkeley y Caltech, con el sueño de volverse académico. Pero un profesor lo rechazó para un postdoctorado. “Creo que eres una persona lo suficientemente brillante”, recuerda Guthart que dijo, “pero no creo que fueras un buen profesor. No te gusta escribir, y pasas mucho tiempo charlando con la gente”.

Dos meses después, Guthart encontró trabajo en SRI, donde fue reclutado por una startup de robótica fundada por el cirujano Frederic Moll, el ingeniero Robert Younge y el capitalista de riesgo John Freund. Obtuvieron la licencia de tecnología del instituto de investigación, que había recibido fondos del Departamento de Defensa para construir un sistema que le permitiera a un cirujano operar un robot en el campo de batalla de forma remota. Esa idea nunca tuvo éxito, pero Intuitive Surgical tenía planes para mejorar la cirugía mínimamente invasiva, una nueva técnica en ese momento.

En 1998, los cirujanos utilizaron el Da Vinci para realizar lo que, según la compañía, eran las prime-ras cirugías “a corazón cerrado”, mejoradas por computadora, como la reparación de la válvula mitral. Pero los procedimientos cardíacos robóticos no lograron una gran aceptación en un mercado donde los doctores se centraban en una innovación médica diferente: los stents coronarios.

En 2001, el Da Vinci consiguió una gran oportunidad cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos lo autorizó para hacer una cirugía de próstata. El doctor Ben Davies, profesor de Urología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, lo ha estado usando para las seis o siete prostatectomías que realiza todas las semanas durante la última década. Antes de que apareciera el robot, dice, este invasivo procedimiento abierto era un desafío porque la glándula prostática está rodeada por partes sensibles del cuerpo que deben ser diseccionadas delicadamente, que podía resultar en una gran pérdida de sangre. Con la robótica, el médico opera los controles precisos mientras observa con una cámara instalada en el interior del paciente. La pérdida de sangre es “minúscula”, dice Davies.

Las ventas disminuyeron en 2014, después de una mala reseña sobre el uso de esta tecnología en la prevención de cáncer de próstata y una advertencia sobre histerectomías robóticas por parte del jefe del principal grupo profesional de Estados Unidos para obstetras y ginecólogos. Intuitive volvió a encaminarse al expandirse a las reparaciones de hernias, que representaron el 12% de los procedimientos de Da Vinci en 2017, según la estimación de un analista. Pero entonces hubo otra complicación. El New England Journal of Medicine publicó dos estudios que mostraban que las mujeres que se sometieron a una histerectomía mínimamente invasiva, fuera robótica o no, para tratar el cáncer cervical en etapa temprana, tenían más probabilidades de morir después de la enfermedad que con una cirugía abierta. Si bien la histerectomía radical para tratar el cáncer cervical no es una parte sustancial del negocio de Intuitive, Guthart dijo a los inversores, en enero, que esperaba algún impacto.

¿Qué va a hacer Guthart con los nuevos competidores, que podrían atacar a todos los mercados de Intuitive? Su ventaja de pionero puede ayudar, por un tiempo. Los hospitales invierten en capacitación y equipamiento para el Da Vinci, lo que podría dificultarles el cambio. Intuitive está agregando características a Da Vinci que parecen sacadas de una bolsa de palabras de moda en la medicina: realidad aumentada, análisis de Big Data e Inteligencia Artificial, avances orientados a mantener la tecnología de Intuitive a la cabeza.

Aun así, Guthart pretende llevar a la compañía más allá de Da Vinci; por ejemplo, a Ion, un broncoscopio asistido por un robot, que espera la aprobación de la FDA. Guthart dice que el dispositivo podría haber ayudado a su madre cuando fue tratada exitosamente de cáncer de pulmón hace siete años. Algún día, la herramienta podría convertirse en una forma de destruir las células cancerosas dentro del pulmón, por mucho que los gastroenterólogos puedan detectar y extirpar pólipos precancerosos durante una colonoscopia.

Pero esta vez Intuitive no sería el primero en el mercado. En 2003, Moll dejó la compañía que había cofundado y comenzó Auris Health, atrayendo más de 700 mdd en capital de riesgo. Auris recibió la aprobación de la FDA, en marzo de 2018, para crear un dispositivo de biopsias de pulmón. Intuitive ha demandado, alegando una infracción de patente. Guthart dice que no está en contacto regular con su ex jefe, cuya compañía niega los cargos. El caso está pendiente. A fin de cuentas, es justo esperar que los próximos nueve años de Guthart sean más una batalla que sus nueve anteriores.

Reflexión final:

“La cirugía fue lo más difícil que pude imaginar. Así que me convertí en cirujano”: Abraham Verghese

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¿Cómo invertir?

Por Jim Oberweis*

Para los que están interesados en la industria, el crecimiento real suele depender de nuevos productos innovadores. Vicor corp., en Andover, Massachusetts, ha estado vendiendo componentes de potencia de alto rendimiento, desde convertidores heredados de dc-dc hasta soluciones de energía centradas en los semiconductores, desde que fue fundada, en 1981, por el empresario italiano Patrizio Vinciarelli. Los procesadores de alta velocidad más nuevos, como los utilizados en la IA, demandan más potencia y han promovido una transición a la distribución de alimentación de 48V. El calor importa más a 48V, y la nueva tecnología de chips Power-on-Package, de Vicor, se encarga de la disipación del calor de manera mucho más eficiente. Vinciarelli, un físico que enseñó en Princeton y fue miembro del colisionador de partículas CERN de Ginebra, tiene más de 150 patentes y posee personalmente una participación de 975 mdd en Vicor (52% del capital). Las acciones se negocian en 26 veces mi estimación a futuro de 1.80 dólares, para un crecimiento del 30%. (*Presidente del Oberweis Asset Management)

 

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