Cuenta la historia que hubo una familia que debió aprender la forma de continuar con los sueños de sus abuelos: se trata de una familia de topos que vivía en un pino. El árbol les daba cobijo por las noches, sombra al mediodía y, como alimento, unos deliciosos piñones. Sin embargo, como todo árbol, el pino crecía y crecía, así que los topos tenían que trepar cada vez más alto para alcanzar sus frutos. 

Los topos más viejos temían trepar muy alto para alcanzar los piñones, por lo que dejaban esa tarea a los topillos, pero ellos, que tampoco estaban conformes con tener que batallar más por la misma comida, decidieron que lo mejor sería cortar el árbol para obtener todos los piñones en un solo día. Cuando se encontraban, ingenuos, tratando de poner en acción su plan, llegó el abuelo topo, quien justo a tiempo les hizo ver que la recompensa inmediata los dejaría sin árbol que los defendiera del invierno. Fue así como los topillos entendieron que la sabiduría de sus abuelos era tan necesaria como su propio ímpetu, y el pino siguió creciendo por muchos años más, dando sus frutos a las futuras generaciones de la familia topo.

Esta historia me recuerda que se necesitan dos cosas para sostener una empresa familiar: una combinación de valores e innovación del negocio. A simple vista parecieran ser conceptos contradictorios, cuando en realidad son complementarios. Los valores son el ADN de toda empresa, sientan las bases para construir una identidad, una cultura organizacional y, en el caso de las empresas familiares, un código de conducta para las generaciones presentes y futuras. Los valores nos guían además para discernir lo que es prioritario para una empresa de lo que no. ¿Cuál era, por ejemplo, uno de los valores principales de Apple en la época de Steve Jobs? La innovación. Hoy, bajo el liderazgo de Tim Cook, parece ser otra la prioridad: la rentabilidad.

Al preservar los valores, la empresa no pierde su esencia; además, sirven como una brújula para entender qué nuevos retos deberá aceptar en el futuro. Por ejemplo, si la familia empresaria decide que es momento de apoyar una causa social, los valores son fundamentales para seleccionar la causa que más se ajuste al perfil y a la cultura de la compañía. ¿La empresa se interesa solo en la innovación tecnológica, o ayudará a combatir la deforestación, o apoyará a comunidades con bajos recursos, o se preocupará por impulsar a grupos vulnerables, o reducirá su huella de carbono? Los valores pueden ayudarnos a responder estas y otras preguntas. Veamos cómo.

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¿Cómo usar los valores para decidir el rumbo de mi empresa?

Hay, por supuesto, valores que son universales, como la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas. Antes de hablar de compromisos con la innovación o con el medio ambiente, hay que cumplir con lo mínimo indispensable para cualquier empresa, ya sea familiar o no: 

Pagar lo justo a los empleados y ofrecer un lugar de trabajo digno.

Pagar impuestos en tiempo y forma, no maquillar estados financieros.

Asegurar la igualdad y el respeto a las minorías y grupos vulnerables, no discriminar.

Negarse a participar en actos de corrupción.

Una vez cumplidos estos puntos, que son una obligación mínima indispensable, podemos entonces pensar en metas más ambiciosas, y para seleccionarlas, hay que entender qué causas son compatibles con la cultura de la compañía o, en otras palabras, con lo que conoce y le parece importante. Me permito compartir cuatro criterios, que, a lo largo de mi experiencia, he reconocido como útiles para que la sabiduría del pasado nos ayude a descifrar el futuro:

Identificar con qué proyectos hay compatibilidad: Como cabeza de la empresa familiar, lo primero que deberás hacer es reconocer lo que te mueve, lo que te apasiona, y relacionarlo con las áreas en las que tú, tu familia empresaria y tu empresa son competentes. Tómate el tiempo para discutir esto con los miembros de la familia empresaria. ¿Cuáles son los intereses de la familia, en qué áreas creen que podrían tener mayor impacto, y cuáles de esas les apasionan? Si estas dos condiciones no se cumplen, es muy difícil que la empresa le dé seguimiento a los nuevos proyectos de responsabilidad social. Si la empresa no tiene conocimiento ni especial interés en, digamos, la defensa de las selvas mexicanas entonces es mejor dejar pasar esa oportunidad para alguien más. 

Identificar qué valores se practican realmente: También vale la pena ser sinceros y aclarar algo: una cosa son los valores con los que nos gustaría que nos asociaran, y otra cosa los valores que realmente practicamos. Un valor como la austeridad no puede permear una cultura organizacional si los dueños son pródigos y extravagantes; los valores no deben ser aspiracionales, deben ser congruentes con nuestra personalidad.  

Usar el storytelling: Simon Sinek, en esta interesante charla de TED, argumenta que las personas siguen a los líderes porque son inspiradores, y la inspiración no se logra explicando el qué (es decir, el proyecto que se quiere llevar a cabo), sino por qué (es decir, la razón de por qué vale la pena llevar a cabo una acción). Volviendo al ejemplo de Steve Jobs, está ampliamente documentado que muchas personas se fueron a trabajar a Apple no para hacer computadoras, sino para cambiar al mundo. Por lo tanto, es importante identificar, de todas las ideas que una empresa familiar quiera echar a andar, cuál es la que tiene el por qué más poderoso. Eso asegurará que todos los miembros de la familia empresaria estén a bordo del nuevo proyecto, pero también que el resto de la organización esté a favor. 

Medir el éxito: Todo proyecto de impacto social debe tener indicadores, de la misma manera que cualquier otro proyecto de la empresa. Esto es importante porque si no se mide el impacto que se está teniendo, será imposible saber si el proyecto tiene éxito o queda simplemente como una actividad de asistencialismo, donde nadie gana, pero todos lucen bien haciéndolo. 

Cuidar de los valores es asegurarnos de que la empresa familiar sea como ese árbol al que los topos siguen cuidando. Sé legendario, ancestral e histórico para preservar tu empresa familiar; construye una historia memorable que perdure con el paso del tiempo, pero también utiliza este conocimiento para innovar de manera inteligente y útil. Deja que tu familia aproveche la sabiduría de aquellos que tienen la experiencia, pero también que se ajuste a los cambios para aprovechar las ideas frescas de las nuevas generaciones.

Contacto:

Twitter: @mariorizofiscal

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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