Vivimos un boom de dispositivos portátiles que miden nuestros pasos y aumentan la realidad que nos rodea, pero ¿son realmente lo que necesitamos? Intel tiene una opinión al respecto.

 

Los wearables son el nuevo símbolo de estatus: “las cosas que vistes hablan de quién eres y el mundo entero puedo leerlo.” Ésa es la opinión de Genevive Bell, directora de Investigación de Interacción y Experiencia de Intel, quien dio una breve charla en el Mobile World Congress de Barcelona, en el marco de la conferencia ‘Innovación Móvil 2024: el futuro… ¿qué sigue?’

Bell, antropóloga de formación, es la responsable de pensar en las personas cuando se desarrollan nuevos productos en Intel, y piensa que hay una revolución de wearables, esos pequeños gadgets que llevamos con nosotros todo el tiempo (relojes inteligentes, bandas para monitorear la actividad física, etc.), pero no necesariamente se trata de algo positivo.

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Las preguntas más comunes que los nuevos aparatos plantean son ¿qué usar y dónde usarlo (en qué parte del cuerpo)?, sin embargo Bell señala que lo más importante es preguntarnos ¿Por qué?

De acuerdo con ella, esos gadgets tienen cuatro funciones principales

· Arreglan algún defecto o problema

· Conectan

· Aumentan

· Impresionan

La antropóloga hizo una breve revisión de tres wearables que en su momento fueron disruptores y que pasaron de ser meramente utilitarios a convertirse en accesorios ornamentales de las personas.

En primer lugar citó los lentes. Un invento del siglo XIII que era usado principalmente para corregir defectos de la vista y era empleado por monjes que trabajaban escribiendo y leyendo todo el tiempo, lo cual dio pie a que se les vinculara con la inteligencia, la academia y “lo nerd”. Pero entonces “dejaron de hablar de la tecnología y comenzaron a hablar más sobre quienes las usaban”.

Algo similar ocurrió con los relojes en el siglo XVI, unos aparatos conectados al tiempo, algo intangible y que rápidamente se relacionó con el estatus, la actitud y el estilo, no fue sino hasta el siglo XVIII que se comenzó a estandarizar el tiempo en todo el mundo, y a partir de entonces han existido versiones cada vez más sofisticadas de los aparatos que lo miden.

Por último, Bell hizo referencia a las armaduras, un complemento que servía como protección pero además dotaba al portador de identidad, poder y creaba un mito:

“La historia nos dice que los wearables hacen más trabajo que el que quizá nos damos cuenta.”

No obstante, sostuvo que

“La ficción ha establecido expectativas muy altas sobre la tecnología.”

Así, uno de los grandes problemas es que el avance no va acorde de dichas expectativas, por lo que vivimos en una etapa en la que nos enfocamos más no en lo que el producto hace, sino lo que dice y lo que proyecta.

La frase final de la antropóloga fue contundente:

“Los wearables sólo tendrán éxito cuando hagan las cosas que nos interesan.”

¿Ustedes qué opinan?

bell

Genevive Bell, de Intel, durante su charla en el MWC. Le acompaña Paul Lee, de Deloitte.

 

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