Ya sea una sola persona, empresa o gobiernos de todos los niveles, lo más importante es tener absoluto control sobre nuestras finanzas, de manera que cuando menos los gastos no excedan nuestros ingresos.

 

Hay luces amarillas en el sistema financiero mexicano. Entre los riesgos internos destacan un (inevitable) debilitamiento de la actividad económica nacional, los crecientes niveles de crédito al consumo, su morosidad y el nivel de deuda privada de empresas nacionales con el extranjero. Los externos son, sobre todo, una reversión abrupta de los flujos de capital, el agravamiento de los desbalances causados por los “estímulos” monetarios de los principales bancos centrales del mundo, la desaceleración de la economía global y las tensiones geopolíticas.

Lo anterior lo dio a conocer esta semana el Banco de México. Su gobernador, Agustín Carstens, dijo durante la presentación del “Reporte Sobre el Sistema Financiero” que los créditos personales y de tarjeta de crédito tienen una morosidad que está aumentando, y empieza a llamar la atención, lo mismo que la deuda de empresas que están aprovechando el entorno internacional –de tasas de interés artificialmente bajas, para financiarse en el exterior.

PUBLICIDAD

Para decirlo claro, hay personas y empresas que, pese a que no tienen una buena calidad crediticia, se están endeudando gracias a que, como los intereses son tan bajos, más bancos e inversores se arriesgan a prestarles por los mayores rendimientos que prometen pagar. Aunque estos deudores están felices, lo cierto es que su mayor riesgo implica que también podrían incumplir más tarde con sus pagos, y generar un efecto dominó muy negativo. No por nada el banco central recomienda a los bancos comerciales que no sólo garanticen procesos cuidadosos de otorgamiento de crédito, sino que tomen en cuenta la posición financiera de sus clientes para evitar un endeudamiento excesivo y un aumento mayor de los impagos. La fiesta del crédito barato no durará para siempre, y cuando termine, la resaca será muy dura.

Así lo prevé ya el propio Banxico, pues en su reporte asegura que si ocurre –y ocurrirá– una mayor desaceleración de la economía del país, se presentarán tres problemas: la capacidad del país para “distinguirse” de otras economías emergentes se vería disminuida, se afectaría la situación fiscal y se intensificaría el deterioro de la cartera de crédito del sistema bancario.

También es foco de atención el histórico nivel de participación de inversores extranjeros en el mercado de deuda gubernamental, pues estos capitales, en el momento en que decidieran irse, nos dejarían problemas como volatilidad en los mercados, tipo de cambio, inflación más elevada, entre otros. Este peligro de fuga de capitales es a lo que Banxico llama “reversión abrupta de flujos de capital”.

Por otra parte, Banxico sugiere entrelíneas la posible formación de una burbuja en el mercado hipotecario mexicano. Y es que advierte que se debe dar un seguimiento cuidadoso a la evolución de los precios de la vivienda, al crecimiento del crédito en esta área y al ofrecimiento de nuevos productos con garantía hipotecaria, para “detectar de manera oportuna incrementos en los precios que se alejen de los niveles fundamentales, así como un apalancamiento excesivo de los hogares inducido por la adquisición de vivienda”. Énfasis agregado.

Del mismo modo, el instituto central anticipó que la próxima semana recortará su estimación de crecimiento económico del país, y quizá para 2015, resaltando que la violencia e inseguridad siguen siendo la principal preocupación de los inversionistas. En suma, hasta el siempre optimista Banco de México reconoce que el panorama del crecimiento del país se está complicando, y que el endeudamiento comienza a ser preocupante.

La lección debería ser muy clara para todos, en especial ahora que estamos por comenzar una época del año en que abundan las ofertas, las promociones de tarjeta de crédito y los préstamos al consumo. Ya sea una sola persona, empresa o gobiernos de todos los niveles, lo más importante es tener absoluto control sobre nuestras finanzas, de manera que cuando menos los gastos no excedan nuestros ingresos. Es un error considerar a los créditos como parte de éstos. Cuídese del dispendio y del sobreendeudamiento, pues tarde o temprano, por la buena o por la mala, las deudas siempre se pagan.

Ojalá escucharan y actuaran en consecuencia en la Secretaría de Hacienda y el Congreso de la Unión, que de nueva cuenta, para 2015 decidieron expandir más el gasto y la deuda públicos. A nada bueno nos están llevando. El semáforo ya está en amarillo, y a este paso, la luz cambiará a rojo cuando menos se lo esperen, y lo peor es que nos jurarán que nada tuvieron que ver.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @memobarba

Blog: Inteligencia Financiera Global

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Acciones de Banorte caen por posible salida de directivos
Por

La entidad financiera reportó un declive del 8.17% a 75.05 pesos en sus ganancias en la sesión del viernes en el mercado...