Quien se termina esta botella, como parte del protocolo de la casa Rémy Martin, puede ser acreedor de la botella cristal de Bacara en forma de cantimplora que,  según cuenta la leyenda, es inspirada en una cantimplora metálica del siglo XVIII que la primera generación de la familia Rémy Martin le compró a un campesino.

 

 

Recibir una carta postal es para alegrarse, no siempre se obtiene un sobre membretado, con timbre y dirección física. Algo que podría llegarnos en segundos vía Internet tiene otro significado cuando ha viajado, el remitente cuenta los días para que su encargo sea abierto. Miguel Ángel Cooley, quien está a cargo de Lipp y Gloutonnerie en México, recibió en 2012 una carta de Francia sin haberla esperado. Abrió el paquete, desenvolvió una placa dorada en donde decía lo siguiente:

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“Patrick Piana, CEO House of Rémy Martin cordially invites you to the First Fortress Encounter. Cognac, October 2nd and 4th 2012”.

Una placa dorada de parte de Rémy Martin invitándolo a ser uno de los 36 guardianes de Luis XIII. Sin entender mucho de esto, decidió empacar rumbo a París y Cognac para averiguar de qué trataba, un vuelo lleno de misterio, una cita a ciegas con algo bien conocido para él.

“Aunque es una marca familiar para mí, no entendía a qué iba, estando allá no paraban las sorpresas”, comentó Cooley, el único guardián en el país para este destilado de uva blanca. Al llegar a Gloutonnerie la primera impresión es la barra, y en ella una charola con una botella de Luis XII y dos copas de bacará a su izquierda y derecha. Esta exhibición la tenía desde antes de que le llegara el anuncio, así que sin duda era natural su gusto por esta bebida. “Durante el encuentro pregunté por qué yo, no había nadie de Dubai, Japón o Italia, me contestaron que no se lo habían ganado”.

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El saber de Luis XII por herencia

 Este encuentro de Fortress Guardian no se ha vuelto a dar y tampoco se espera, por lo tanto, fue una experiencia única para Clooney. Causa de alegría pero también una responsabilidad y compromiso con la casa Rémy Martin. Lo importante fue conocer el espíritu de Luis XIII al conocer a la maestra bodegera Madame Pierrette Trichet como parte de su entrenamiento en la cultura del cognac.”Algún día tendré que volver a verla, ella es la mamá de las barricas (tiercons), cuida de ellas como no tienes idea, las conoce a la perfección y sabe qué necesita cada una para sacar lo mejor de sí, trabaja en solita”, detalló.

El trabajo de la maestra de cava, como lo dijo Cooley, se puede comparar con la labor arquitectónica de las catedrales antiguas a quienes no les alcanzaba la vida para ver su trabajo terminado. Ella está mezclando barricas con 40 o 100 años, algunas las termina y otras las deja empezadas para que su heredero las finalice. entonces, más allá de un largo proceso de elaboración cuenta en secreto la vida de personas apasionadas en donde este destilado lo es todo.

 

La elaboración

Con uvas de Grand Champagne, Luis XIII es elaborado a partir de un vino blanco con Ugni Blanc, Colombard y Folle Blanche, turbio, ácido  y con una graduación alcohólica de nueve grados. Este caldo sufre una doble destilación en alambique en donde la graduación alcohólica sube entre los 30 a 35 grados para después alcanzar los 70 grados. En esta fase el caldo es denominado “agua de vida”(eaux-de-vie), un aguardiente que deberá ser catado y paladeado por la experta en donde se calificará con un cero, cinco o diez tomando para Caprichos de Luis XIII sólo las máximas valoraciones.

Alrededor de mil muestras se mandan a casa de Rémy Martin para tener una segunda cata, sólo 10% es aceptado para la mezcla final.

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¿Quién es Luis XIII?

Para Cooley es único. “Es una persona con mucho carácter, sabio por tener en su proceso de elaboración mucho tiempo, fino, elegante, vivo y contrastante al llevar una mezcla de 1,200 aguardientes, un líquido con 200 almas jóvenes y viejas que confeccionan perfección, persistencia, paciencia y arte. No hay receta, es una labor total de la máster, su memoria, experiencia y paladar”.

Este elixir, que bien podría ser “oro líquido” -debido a su precio- es apreciado hasta la última gota. De hecho quien se termina la botella, como parte del protocolo de la casa Rémy Martin puede ser acreedor de la botella cristal de Bacara en forma de cantimplora que según cuenta la leyenda es inspirada en una cantimplora metálica que data del siglo XVIII que la primera generación de la familia Rémy Martin le compró a un campesino.

Por el puro gusto y para compartir la cultura de este gran cognac, Cooley sin que nadie se lo haya pedido,diseñó un privado en memoria de su gran experiencia en Cognac y París conviviendo con los demás guardianes, Madame Pierrette, los secretos de Luis XIII además de la forma en cómo debería ser el servicio al cliente “siempre con la Flor de Liz de cara al cliente”, precisó Cooley.

Entonces Luis XIII es historia no sólo de una casa prestigiosa de cognacs, es traer a la memoria la existencia de aquellas personas que trabajaron durante su proceso de elaboración la cual abarca varias generaciones y con ello cambios en el tiempo no sólo de lo que suceda en la fría y oscura bodega, sino del mundo entero. Cada botella es testigo de nuestras transformaciones y evolución.

 

Contacto

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