A sus 29 años, esta modelo ha derribado varios estereotipos y demostrado que la belleza no está peleada con la inteligencia.

 

Por Vanna Lee

 

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Lyndsey Scott es una maravilla de 29 años de edad, que escribe código y rompe estereotipos.

Cuando comenzó su educación en teatro y ciencias computacionales en el Amherst College, Scott encontró el amor en la programación —particularmente en una calculadora gráfica TI-89—, y más tarde en las pistas de modelaje. Desde que fue descubierta en Internet por una agencia de modelos, la reina del código de 1.80 metros ha modelado para grandes nombres como Louis Vuitton, Prada, Diane von Fürstenberg, Victoria’s Secret y Gucci. Uno de sus primeros grandes contratos fue con Calvin Klein, que la firmó en el acto y le dio un contrato de exclusividad.

Sin embargo, su carrera de modelaje no es de tiempo completo. Durante su tiempo libre desarrolla aplicaciones. Su aplicación más popular es iPort. Originalmente utilizada para crear portafolios profesionales para modelos, ahora es usada por actores, escritores, directores e incluso arquitectos.

“Yo quería encontrar una forma hermosa de mostrar mi trabajo usando una aplicación. Con iPort también puede añadir videos, que es algo que un portafolio tradicional no puede hacer. Ahora me estoy enfocando en una de las joyas ocultas de iOS 7: el iBeacon”, dice Scott.

En los últimos meses se ha estado integrado cada vez más al mundo de la tecnología, pero todavía tiene apariciones como modelo, un trabajo que –afirma– requiere algo más que una cara simétrica.

“Las modelos son más inteligentes de lo que la gente cree. Imagina que te dejan en París a los 15 años, te dan un mapa y tienes que arreglártelas por tu cuenta. La mayoría de nosotras hablamos varios idiomas. Son chicas muy jóvenes con mucho mundo”, afirma.

La autoproclamada geek ha logrado suficiente como para aplastar los estereotipos acerca de las modelos. Muchos de éstos viven muy arraigados en nuestras mentes: extremidades largas, cabello hermoso, sin cerebro. De acuerdo con Scott, todo eso es falso. Muchas modelos dejan sus países a los 13 o 14, dice, y es un problema de la industria que rara vez se discute.

Otra cuestión es la raza: “Como una mujer afroamericana puedo entrar en una habitación y automáticamente alguien me dirá que ya tienen modelos negras. Las modelos tienen muy poco control sobre las agencias.”

Pero la educación y la confianza son la clave para iluminar a la sociedad, y Scott está decidida a cambiar la manera como las mujeres son percibidas en profesiones que son hostiles hacia las mujeres. “Mucha gente tiene una idea muy particular y obtusa de cómo debería lucir la gente en la tecnología –dice Scott–, y es altamente destructiva.”

Cuando no está modelando o aprendiendo trucos de codificación, Scott da pláticas en escuelas y se reúne con mujeres jóvenes interesadas ​​en seguir una carrera en programación.

 

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