La historia de Maickel Melamed, un venezolano que desde que nació enfrentó fuertes obstáculos de salud, pero que decidió vivir para practicar deportes extremos, para llevar una vida normal y para compartir sus experiencias con los demás. 

 

 

Hola, amigos lectores.

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Una historia de vida, éxito, aventura, tragedia, de kilómetros caminados, de respirar, de creer que los sueños se pueden lograr, eso hemos aprendido de Maickel. Hace dos años, tuvimos la fortuna de tropezarnos con un hombre que en verdad sabe lo que es salir adelante.

En lo personal, me quedé gratamente sorprendido de su conferencia, además de su historia, lo bien que la cuenta, pero más, más, del ángel que transmite cuando está en escena.

Hoy –han pasado un par de años– nos vemos como quien ya te conoce y conoces. En Philadelphia, hace unos meses, pudimos compartir con él y con Perla, su manager y asistente, buenas horas de amigos. Conocimos un día en la vida de Maickel y, les digo algo, mucho más activo y energizante que muchos de nosotros.

Gracias Maickel por darme la oportunidad de estar siempre atento a la vida, por lo que nos has compartido en tus charlas de amigos, por tus conferencias y por tu libro.

 

¿Quién es Mickel?

Maickel Melamed nació el 27 de abril de 1975, después de un duro y complicado trabajo de parto, porque su cordón umbilical venía rodeando su cuello, asfixiándolo, dejando su cuerpo sin movimiento. Fue diagnosticado con “retraso motor”, que consiste en un estado de hipotonía general del cuerpo, es decir, era una masa inerte sin posibilidad de movimiento.

Muy poca gente creía en su futuro. Las expectativas de su vida eran nulas, pero decidió que vivir valía la pena y es allí donde todo comienza: su familia decidió que él no sería alguien especial.

Ellos comenzaron a explorar todas las alternativas existentes para que viviera en un ambiente de exigencia, optimismo. Lo impregnaron de confianza, y él, lleno de esta esa energía, comenzó a moverse.

Maickel, desde su experiencia vital, sabe que el liderazgo y el trabajo en equipo comienzan en la familia. Ingresó en la Facultad de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello, donde se destacó no sólo como estudiante, sino como líder estudiantil.

Ha practicado deportes extremos, como el parapente, paracaidismo, buceo, montañismo y ahora el atletismo.

Subió la montaña más alta de su país, Venezuela, el pico Bolívar (5,007 metros sobre el nivel del mar), ha participado en carreras de 7 y 10 km, y se propone hacer el maratón de Nueva York, como ejemplo de lo que podemos ser capaces.

Su propósito de vida es ayudar a otros a ser mejores de lo que creen que pueden ser, a través del descubrimiento de su verdadero potencial para ponerlo en práctica.

Maickel tiene sobre sus hombros una historia luminosa, llena de amor y de esfuerzo. Él es, sin duda, un claro ejemplo de desarrollo humano en la adversidad desde la niñez.

Maickel fue una buena noticia desde que llegó al mundo, no un problema. Su familia decidió, desde el primer momento, que no sería un niño sobreprotegido y que crecería como un niño más. Para ello, hubo que explorar todas las opciones, con el fin de ofrecerle un ambiente de exigencia, optimismo y alegría.

“Era más el deseo que el temor”, cuenta Maickel, y por ello todos los días sus padres le repetían: “Nunca digas no puedo”. El amor y la perseverancia hicieron que Maickel, repleto de energía, empezara a moverse.

En ese camino pudo disfrutar del apoyo de múltiples “héroes y maestros”, como los llama él, para luchar contra sus limitaciones y caminar hacia sus sueños, paso a paso hacia la meta. Su nana fue para Maickel una segunda mamá. Hablar sobre ella le sigue emocionando: “Encantadora, venezolana, se apoderaba del lugar y me lo ofrecía… ¡Aprendió el alfabeto para enseñármelo!”.

Posteriormente, Maickel ingresó por decisión propia en la misma escuela de sus hermanos, y con el apoyo de sus amigos y profesores logró grandiosos resultados. Cuenta que sus compañeros se quedaban en el pasillo del colegio para jugar con él en vez de ir al patio y, cuando salía, si no jugaba al fútbol, “era el entrenador o ¡el dueño del equipo!”.

Maickel se graduó posteriormente como economista en la UCAB, vivió sólo en Londres y a su vuelta prefirió dedicarse a la educación, trabajando con organizaciones juveniles en Venezuela y Latinoamérica, ejerciendo como profesor de Ética y Valores, estudiando psicoterapia de la Gestalt y aficionándose al teatro y a los deportes extremos.

Sin duda, en su vida se han hecho muchas cosas bien. Una de ellas fue evitar la sobreprotección, saber cuándo sus padres tenían que estar y cuándo “tenían que soltar y dejarlo solo”. Otra fue aceptarse y permitirse ser así: “Eso es lo que hace que los demás se acerquen” y, la más importante, aceptar los errores y aprender de ellos.

En nombre de Maickel y mío, esperamos ensanchar las vidas esta semana de cada uno de ustedes.

Luis Valls.

Como siempre, les dejo un pequeño resumen de la vida de Maickel:

 

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