Tecnología, Internet y la generación Millennial dan paso a esta era industrial en que, más allá de patentar y proteger, se busca crear de manera colaborativa.

 

 

“El hacedor deja un pedazo de
sí mismo en cada objeto que crea”:
Makers Movement Manifesto

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La necesidad de crear es inherente al ser humano. Por años olvidamos lo que era fabricar con nuestras propias manos objetos y productos. Ahora estamos ante la nueva revolución industrial. Los ciudadanos comunes entran en contacto con tecnologías y comunidades que están abiertas a la creación y la generación de nuevos objetos. El Maker Movement ya está aquí.

 

¿De dónde viene?

La unión de tecnología, Internet y la generación Millennial dan paso a este movimiento.

Por un lado, tecnologías como la cortadora láser o la impresora 3D han logrado darnos un importante acceso para crear. Por otro, el Internet provee una nueva ideología que es esencial en este movimiento: el compartir. Es decir, más allá de patentar, proteger y esconder, se busca crear de manera colaborativa.

Es así que vemos cómo las generaciones, cómo la generación Millennial busca emprender, perseguir sus sueños, impregnar sus ideales en todo lo que hace, y no conformarse con las reglas del mundo como son. Esta generación hace match perfecto con este movimiento.

 

El movimiento Maker en el mundo

El movimiento Maker es una extensión de la cultura Do it yourselt o “Hazlo por ti mismo” (DIY), que se apoya de herramientas y de la colaboración para construir prototipos y crear lo que pareciera algo inimaginable. Para este grupo existe un fuerte sentido de comunidad y necesidad de experimentación, que busca lo tangible como resultado, siendo su único objetivo el materializar las cosas.

Países como Estados Unidos y su Departamento de Defensa apoyan proyectos makers, y tal ha sido su importancia que han generado el programa Adaptive Vehicle Maker. Incluso, para generar un mayor apoyo, la Casa Blanca se sumó con un hangout Maker en 2013, lo que sirvió para impulsar más la creatividad. Por su parte, China también ha buscado generar nuevas iniciativas; por ejemplo, tan sólo para este año se crearán 100 espacios para los creadores dirigido a reclutar talento.

Asimismo, General Electric impulsa el proyecto GE Garages, un espacio para hacedores o “makers” donde se imparten talleres, pero sobre todo se comparte la tecnología necesaria para llevar a cabo sus objetivos.

En México, este movimiento está creciendo. El consumo único y local está presente en diversos bazares, mercados de diseño y boutiques. El Maker Movement ya encuentra un target entre los consumidores mexicanos.

Dentro de la comunidad tenemos, por ejemplo, el grupo de Hacedores.com, quienes están empujando con fuerza este movimiento, invitando a todos a participar, para informarnos y descubrir la parte maker que todos tenemos.

A nivel regional, el año pasado se llevó a cabo la Mini Maker Fair en Oaxaca, con el apoyo del Centro de Diseño de Oaxaca, impulsando a México a ser parte de este movimiento global.

No sólo hablamos de un movimiento que se queda en las manualidades del hogar: tiene proyección de empresa, de productos de calidad, innovación inmediata y conversación continúa con el consumidor. Los ajustes y optimizaciones se hacen al instante. Para las grandes compañías, ya no conviene tener la manufactura tan lejana de los desarrolladores; hay un shift en los procesos de producción en todo el mundo.

La generación Maker gesta transformaciones en el hacer y el consumir. Y este nuevo proceso se transmite a una generación Z (de cinco a 20 años), que necesitará de este movimiento para emprender y generar su propia fuente de empleo ante un panorama de pocas oportunidades. Estamos presenciando una revolución: la fabricación es parte de nuestras vidas, parte de quiénes somos y de quiénes seremos como sociedad en el futuro.

 

 

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